• El episodio “lista negra” dejó en evidencia violencia de género en el aula. Imagen referencial. Crédito: Cedida
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A raíz del escándalo provocado por la difusión de una “lista negra” elaborada al interior del recinto ovallino, la joven decidió hablar sobre el bullying al que fue sometida durante cinco años, lo que incluso la llevó pensar en el suicidio y a verse obligada a abandonar sus estudios mientras cursaba primer año de enseñanza media.

La difusión de una “lista negra” elaborada por estudiantes al interior del Colegio San Viator en Ovalle ha traído una serie de repercusiones;  desde investigaciones, implementación de medidas especiales por parte de autoridades de gobierno, hasta testimonios que hoy salen a la luz.

Uno de ellos es el de Paula Pérez Campusano (19) quien decidió conversar con El Ovallino acerca del bullying que sufrió desde quinto básico hasta primer año medio, época en la que finalmente debió abandonar el recinto que la había acogido desde kínder. 

“El 2014 me tuve que salir de ese colegio porque me hicieron bullying. A causa de eso dejé mi año escolar a la mitad, no pude seguir”, dice.

Mientras cursaba primer año de enseñanza media, sus padres se enteraron de la grave situación que atravesaba, “tomé la medida de querer quitarme la vida”, revela.

Lo que le apena es que en esos cinco años buscó ayuda al interior del recinto pero no la obtuvo. “Muchas veces desde quinto (básico) hasta primero medio fui a donde la psicóloga del colegio a contarle mis problemas; que me estaban molestando, que eran reiteradas veces, que me tiraban escupo, que me empujaban, que me pegaban”.

Añade que una vez que otro psicólogo externo pudo diagnosticar que efectivamente ella estaba siendo víctima de acoso escolar, la psicóloga del colegio,  “lo negó todo”, lo que la lleva a afirmar de forma rotunda,  “de parte del colegio no tuve ningún apoyo”.

De acuerdo a su experiencia y a lo sufrido, considera que las medidas que se tomaron para abordar su caso no fueron de las más efectivas. “Aunque el colegio hablaba con mis compañeras, ellas seguían. No hicieron nada más que decirles que no me molestaran porque si no iban a tomar medidas graves, cosa que nunca hicieron”.

La joven expresa que el episodio “lista negra” no se trata de un hecho aislado, ya que, “en los años en que estuve en el colegio varias compañeras mías sufrían lo mismo, también de cursos menores”.

Al saber que dicha lista estaba acaparando atención de forma negativa, afirma  que sintió “un alivio”, entre otras cosas debido a que, “estuve tratando de hacer ver a las personas cómo era la realidad, tratando de ayudar a los niños que se acercaban a mí (…) muchos no se atrevían a hablar. Fue un alivio de decir ‘al fin se está sabiendo cómo es’, y que en cuanto a valores el colegio no ayuda”.

Por todo lo vivido, evalúa que la forma en que se manejó su caso fue “pésimo” y que pese a que no desconoce que la  calidad en educación al interior del recinto es buena, “en cuanto al trato con los alumnos, al apoyo, a los valores es súper malo. En ningún momento recibí apoyo y si lo hacía era en los pasillos de los profesores, pero al momento de hablar y de contar que ellos sí veían eso en la sala de clases, no lo hacían”.

Para poder canalizar la situación, la joven recuerda que sus padres se dirigieron a interponer la denuncia ante el  Departamento Provincial de Educación. Sin embargo, el proceso no prosperó ya que el colegio le habría dicho al departamento que,  “‘no habían recolectado ninguna prueba’. Siendo que varios compañeros y profesores veían el daño que me estaban haciendo”, manifiesta la ex alumna.

Los problemas emocionales de la joven no terminaron una vez que salió del establecimiento, de hecho tras su llegada a un nuevo colegio, “caí en una depresión por el tema de lo que había pasado”.

Cuatro año más tarde, la pesadilla que sufrió todavía la atormenta, “mantengo consecuencias en cuanto a cómo desenvolverme, en el trato con las personas y en la confianza en mí misma”.

TESTIMONIO DE FAMILIA

El acoso sufrido por Paula había derivado en ideas suicidas. “Fue bien fuerte. Apareció una carta de despedida de mi hija por WhatsApp a las 9 de la noche, nos contaba todo lo que había sucedido”, recuerda el padre de la joven, Francisco Pérez Flores.

“Lo conversamos en el colegio y ellos nunca quisieron aceptar que ahí existía bullying. La psicóloga tampoco lo aceptaba. En esos años para ellos hablar de bullying era hablar de cosas que ahí no existían”, agrega.

Una de las cosas que lamenta es que, a diferencia de su hija, quienes ejercieron el acoso no tuvieron mayores repercusiones ni secuelas. “Tuvimos que salir arrancando del colegio y las agresoras se quedaron ahí. Eran como seis niñas, ellas terminaron tranquilamente su enseñanza media ahí y nosotros tuvimos que huir para proteger a nuestra hija. El colegio jamás nos ayudó”.

Dice que por instrucción del Departamento Provincial de Educación siguieron asistiendo a las reuniones de apoderados, aquello pese a que su hija ya no asistía a las clases, sin embargo, “nos negaban el derecho a ingresar, en la puerta nos decían que no podíamos entrar porque ya no éramos parte del colegio. De hecho en la última reunión no nos dejaron despedirnos de los otros apoderados, con los que llevábamos una vida porque nuestra hija ingresó en kínder al colegio”.

La situación todavía es difícil de olvidar para la familia. “Como padres nunca vimos nada, fue un bullying silencioso, de hecho ella trataba de hacerse amiga de las compañeras que la agredían para que no lo hicieran más, ellas venían a nuestra casa… Fue fuerte, la pasamos súper mal al saber que mi hija se quería matar producto del bullying”.

Mirando hacia el pasado, recuerda que hubo algunos síntomas de lo sufrido en silencio por su hija, “llegaba la hora en que tenía que ir al colegio y empezaba con vómitos, indigestión. Era un trauma para ella tener que ir”.

A raíz de la difusión de la “lista negra” decidió contar de manera pública la mala experiencia que sufrió su hija en el establecimiento cuatro años atrás. “En las redes sociales defienden al colegio, eso es lo fome. Ellos dicen ‘nosotros tomamos cartas en el asunto’ y eso es mentira, ellos no hacen nada. Lo que dicen es ‘va a pasar, son cosas de niños’. En ese colegio esconden las cosas”, sentencia Pérez.

 

 

 

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