Crédito fotografía: 
Romina Navea
Tras un recorrido por el campo santo, más allá del dolor de la ausencia y el descanso eterno de nuestros seres queridos, aquellas tumbas contienen una parte importante de nuestra historia como ovallinos. Caminar por los pasillos del Cementerio Municipal de Ovalle, es reconocer lo que somos.

Para muchos, ir al cementerio está lejos de ser un panorama entretenido para el fin de semana. Lleno de nostalgia y recuerdos,  familiares visitan a sus seres queridos que ya no se encuentran en este plano, pero además de ser un lugar de descanso eterno, el cementerio está lleno de aspectos culturales que muchas veces pasamos por alto.

136 años de historia guardan las puestas del Cementerio Municipal de Ovalle, un viaje al pasado tras recorrer el primer patio del campo santo que fue construido en 1883, allí se encuentran los mausoleos más antiguos y a su vez, guardan los restos de destacados personajes de la historia de la Perla del Limarí.

Carlos lleva más de 30 años trabajando en el Cementerio Municipal, comenta que gran parte de su vida se la ha pasado trabajando allí, “empecé muy joven y creo que me voy a jubilar trabajando aquí”, señala riendo.

Mientras caminamos por uno de los pasillos del primer patio, comenta que terremoto de 1997 fue devastador para gran parte de las dependencias del cementerio, “aquí (apuntando los primeros mausoleos del campo santo) se cayó gran parte con ese terremoto,  este sector mantiene las tumbas más antiguas”, nos dirige como guía turístico.

 A su vez, el trabajador nos ayuda a derriba el eterno mito de la “fosa común”, donde muchos pensamos que van a dar los cuerpos que no son identificado o no son reclamados por sus deudos hasta el día de hoy. “Desde que la municipalidad tomó la administración de este cementerio, esa fosa no se ha abierto. Está sellada y nunca más se abrió. Aquí no se ha removido ningún cuerpo”, afirma. Y así lo pudimos ver al recorrer los diferentes patios. Muchas tumbas han sido olvidadas en el tiempo; deterioradas, sin rastros.

PERSONAJES EMBLEMÁTICOS

En el Cementerio Municipal de Ovalle, descansan los restos de destacados ovallinos que contribuyeron en el progreso de la comuna. En él podemos encontrar a Adelaida Alfonso, distinguida educadora que fue directora de la Escuela de Niñas (Ex Escuela N°2); Marcos Macuada, un conocido joven ovallino estudiante de medicina que falleció heroicamente cuando integraba una misión médica en Tocopilla para combatir la fiebre amarilla; Marcos Barrios, ex alcalde de Ovalle en la época de 1876-1879 y participó activamente de las revoluciones de 1851 y 1859; además de Arturo Peralta, dirigente gremial que colaboró con el diario “La Provincia” y dirigente de la Sociedad Agrícola del Norte, entre otros.

CAPACIDAD

 Según informaron desde el municipio en el año 2017, el recinto está llegando a un 90% de su capacidad máxima “considerando que para paliar la permanente demanda de espacio se están efectuando reducciones y construyendo nicheras con capacidad proyectada para un año más”, especificaron en un comunicado en ese periodo.

Actualmente existen 3 nuevos pabellones, con una capacidad de 55 nichos cada uno, sumando un total de 165 espacios “y se están realizando reducciones sistemáticas de acuerdo a la actual demanda de las familias en sus propias sepulturas”, expresan.

 Hoy no hay terrenos para para nuevos mausoleos o sepulturas familiares. Una de las alternativas es que los usuarios recurran al préstamo de sepulturas entre ellos.

Como opción de expansión, no hay,  porque el crecimiento de la ciudad ha ocupado los terrenos aledaños. Por esta razón, se está estudiando la proyección de un nuevo cementerio municipal, que se ubicaría a 10 kilómetros de la ciudad, en la ruta 45, camino a Socos, aproximadamente y a 1,5 kilómetros del actual Parque de Ovalle.

 

 

 

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