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Con su dedicación por el dibujo por un lado y su amor por la ecología por otro, el limarino ha sabido conjugar sus dos pasiones y utilizarlas en campañas educativas de conservación de aves y especies naturales de la zona. Su proyecto educativo también irá de la mano con el arte

Su pasión por el dibujo comenzó cuando apenas estaba en el colegio.  En el liceo y con unos amigos comenzó a explorar algunas técnicas más profesionales y se dio cuenta que los trazos le fluían y que algo podría hacer con ese talento, así que siguió investigando por su cuenta y probando en áreas como el caricaturismo y el animé y otras que le llamaban la atención en su momento.

Así fueron los primeros trazos del artista de Cerrillos de Tamaya Jorge Castro.

“Hace unos diez años cuando entré a Facebook comencé a conocer a otros artistas, otras técnicas, pude revisar unos tutoriales que me ayudaron mucho y comencé a mostrar mi arte en esa y otras plataformas. Me potenció como artista y me ayudó a definir un estilo, además de poder tener una galería virtual” explicó Castro a El Ovallino.

En ese momento todavía exploraba distintos elementos para dibujar: lápiz grafito, creyones, plumones, pero en 2013 revisó el trabajo del artista Roberto Bizama Díaz, de Talca, quien dibujada con lapiceras y eso le convenció de marcar su nuevo rumbo artístico.

“Su técnica me encantó, pero luego evolucioné a mi propia técnica y me encantó más porque trabajé con colores. Es difícil de dominar, es frustrante cuando no podías borrar algo y cuando usas una lapicera de baja calidad que te deja grumos o gotas, pero uno va avanzando y vas aprendiendo secretos. Ahora tengo casi 150 lapiceras de diferentes colores, texturas y marcas. Lo bueno es que por ejemplo el naranja de una marca no es el mismo naranja de otra, así que tengo que ir buscando y comparando”, señaló.

El segundo clic

Al pulir su técnica de dibujo a bolígrafo, pasó a recorrer ferias y actividades en las que el arte era se pasaporte y su profesión, pero sería hace unos cinco años cuando otra gran pasión entró en su vida: la ecología.

“Estaba en una exposición en Monte Patria y unos amigos del Colectivo Libertad me invitaron a una actividad ecológica en el humedal de la desembocadura del Río Limarí, uno de ellos también dibujaba y sabía que yo conocía de costumbres y especies de aves, y fue en esa jornada cuando me atrapó la ecología y me metí fuertemente en ese movimiento”, explicó a El Ovallino quien años antes incluso fuera cazador de especies en la zona y quien decidió cambiar la escopeta por los binoculares para la observación de aves y otras especies.

Ahora es un gran defensor de las aves y del medio ambiente, participando activamente en varios programas de conservación y de educación.  En uno de los programas, en pausa por la pandemia, compartía con estudiantes de diferentes niveles y mostraba los dibujos de las aves de la zona, tanto las permanentes como las estacionales y las migratorias.

“Antes hacía más dibujo de todo, ahora estoy haciendo más sobre las aves que observo en la Desembocadura del Río Limarí o en el tranque de Cerrillos de Tamaya, que se ha convertido en un humedal artificial al que han llegado hasta 90 especies de aves, claro, no todas en el mismo momento, depende de la época y la migración”, señaló.

Algunos de sus planes educativos con colegios están detenidos por la pandemia, pero Castro espera que una vez que se levanten las restricciones pueda llegar a colegios para seguir incentivando a los estudiantes para que cuiden el ambiente motivados con el arte.

 

 

 

 

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