• La familia Plaza Robles disfrutó en el río Limarí de la fiesta del agua, de izquierda a derecha: Hugo, Angélica, Dhylan y Carolina Robles.
  • Al más puro estilo de Pasión de Gavilanes se paseaban los pobladores de Barraza, de izquierda a derecha Bayron Campos, Jairo García y Daniel Campos
La jornada llena de juegos, comida típica, arte criollo, música tradicional folclórica y la mejor atención culminó las actividades en medio de lo que se transforma cada año en una de las celebraciones infaltables para los ovallinos y a los visitantes inclusive internacionales.

El segundo día de la fiesta costumbrista de Barraza estuvo lleno de sorpresas, la familia pudo disfrutar de las bondades del pueblo, conocer las costumbres y degustar de la comida típica que ofrecían los 40 puestos de comida, además de apreciar las artesanías de otros 20 stand, todos preparados para las cerca de 15.000 personas que se acercan al pueblo.

El río siempre es la alternativa para bañarse y refrescarse o apreciar un paisaje agradable junto a la familia, por otra parte está la hermosa iglesia que abre sus puertas a los turistas que se maravillaron con el imponente monumento nacional que data de la época colonial. Los paseos a caballo, la trilla y las carreras a la chilena se toman la tarde y los comensales aprecian como la cultura campestre se manifiesta libremente en este rincón del Limarí.

Cuecas y rancheras se turnan para entretener a la gente que se detiene a ver los shows que se realizan al costado de la plaza, ya con el baile del día anterior en la sede se pudo mover un poco el cuerpo, este día toca escuchar a los músicos y ver a los talentosos bailarines dar muestra de su gallardía con movimientos sincronizados perfectamente al son de guitarras y canto.

Una pareja de guías turísticos profesionales, especializados en su querido pueblo de Barraza daban a los visitantes datos que tan sólo los historiadores más avezados manejaban, bañando de cultura local a los entretenidos turistas, esta tarea estuvo a cargo de Uberlina Villalobos y Pedro Espinoza quienes sabían cada recoveco histórico conocido en el pueblo.

La jornada final se desarrolló dentro de las expectativas, se notaba en los rostros felices de los visitantes que se llevaban a casa uno que otro suvenir y una experiencia inolvidable y que sin lugar a dudas se repetirá el próximo año, cuando se desarrolle una nueva fiesta costumbrista, la que se espera sea mucho más grande. El presidente de la junta de vecinos, Saúl Tapia así lo espera y desde ya está gestionando la próxima celebración. “Nuestro objetivo es ese, que vaya creciendo y va a crecer más, porque esto necesita aportes mayores, entonces la única forma de que esto podamos ejecutarlo los próximos años, sería con la creación de una corporación, lo vamos a crear en marzo para poder recibir recursos y hacer que esto sea más grande por una mejor producción porque lo que no da en estos momentos son los recursos”. Con sus palabras deja la invitación para el año 2019 en lo que será la nueva versión de la fiesta costumbrista de Barraza.

 

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