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Hace cerca de cinco años atrás y bajo la gestión de un nuevo director, el recinto ubicado en La Chimba decidió reactivar la formación integral a través de diferentes talleres y academias con resultados sorprendentes. Además de descubrir nuevos talentos en los estudiantes, propiciaron que más del 50% de los alumnos opten por las actividades extracurriculares.

Positivos resultados ha tenido la implementación de actividades extracurriculares en la Escuela Bernardo O'Higgins Riquelme, ubicada en la localidad de La Chimba. Robótica, folclore, guitarra, atletismo, banda de guerra, artes, entre otros, han sido parte del amplio abanico de posibilidades.

Hace ya cinco años que la dirección de la Escuela Bernardo O'Higgins Riquelme está a cargo de Hendrik Rivera, profesor que acumula más de dos décadas de trayectoria y que se ha desempeñado tanto en ciudades del sur, como en la comuna de Ovalle. A su llegada vio la necesidad de reactivar la alicaída y prácticamente inexistente propuesta extracurricular en el recinto, la cual había cesado previamente debido a la poca participación y a algunos problemas de traslado que tenían algunos de los alumnos.

“Una de las cosas que me llamó la atención del trabajo que se hacía en el establecimiento era que los niños no tenían  ningún espacio para desarrollar su formación integral. Incluso en las horas de libre disposición que están establecidas por la JEC (Jornada Escolar Completa) había aumento en las horas de lenguaje, matemática, ciencia e historia. A los niños sólo le quedaban sólo 45 minutos que no fueran del currículum, era una presión enorme”, recuerda el docente sobre esa situación previa.

De esa forma, afirma que una de las cosas que más demandaban tanto los estudiantes como los apoderados era precisamente que se reactivaran esos espacios integrales. “A raíz de eso se empezaron a gestionar primero actividades extracurriculares de trabajo, de participación en los niños en instancias que nosotros mismos proponíamos como competencias de atletismo y deportes. Esas eran cosas sólo puntuales”.

En ese minuto, el recinto levantó una encuesta en donde participaron tanto niños como padres y apoderados con el fin de conocer necesidades y demandas. Lo que dejó en claro el estudio fue que el tema de los espacios extracurriculares para desarrollar nuevas habilidades estaba “al debe”.

Con los resultados en mano, Rivera menciona que se analizó un reformulación de la Jornada Escolar Completa, “para quitar de alguna manera esas horas que estaban aumentando el currículum y disminuyendo el tiempo no lectivo de los niños”.

La consecuencia directa fue la puesta en marcha de talleres de arte, deportes, entre otros. Además crearon una academia de Banda de Guerra con inmediata buena acogida, “vimos que había demasiado interés en ella (…) Los apoderados venían a buscar a sus niños después que terminaba la hora, no hubo ningún problema, pero sí mucho compromiso”.

Las ofertas implementadas permitieron que los alumnos fueran descubriendo sus talentos y brillaran en disciplinas como el canto, coro y hasta el atletismo.  “Una de las alumnas que egresó el año pasado, hoy está rankeada en el puesto 12 a nivel nacional en 200 y 400 metros planos, ella se llama Paloma Pizarro (…) Además otras dos ex estudiantes están compitiendo a nivel nacional”, declara.

Por otro lado, en el ámbito del folclore también han formado a destacados bailarines, “la pareja de alumnos conformada por Matías Orrego y María Torres ganó el comunal”. 

Al mismo tiempo se han ido sumando academias como guitarra, arte, taekwondo y hasta robótica. “Todo eso fue acompañado de recursos que hemos tenido que gestionar a través de la Ley Sep”, precisa.

El éxito ha sido tal que por estos días un alto porcentaje del total de alumnos se ha incorporado a una de las propuestas dispuestas por el recinto, de hecho Rivera añade, “tenemos una matrícula de 222 estudiantes y más de 120 de ellos están distribuidos en 6 academias, es decir, más de la mitad de la escuela está participando en actividades que no solamente van en el tema curricular, sino que en la formación de los alumnos”.

Para el educador el balance es más que positivo, “a nosotros nos tiene más que complacidos, si bien en el objetivo está el currículum, también tenemos como escuela la tarea de formar personas en toda su dimensión. Como recinto tenemos que generar la oportunidad para que estos niños puedan desarrollar esas habilidades que a lo mejor en ellos están escondidas”.

 

 

 

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