Crédito fotografía: 
Roberto Rivas Suárez
Cada semana desde hace cuatro meses reciben su formación en el Centro Cultural en Calle Independencia, para aplicar sus conocimientos a labores educativas en sus centros de trabajo

Más de una docena de mujeres entusiastas tratando de cambiar el mundo… o al menos cambiarla el mundo a alguien a través de su propia óptica. Sus alumnos y los niños de los colegios o institutos en los que trabajan estas empoderadas mujeres recibirán parte de la enseñanza que ellas absorben en este momento. No hay manera de guardársela nivel personal. Es para compartirla.

Estas quince mujeres llenas de vida participan en el taller para ser monitoras de Programación Neurolingüística que se dicta desde hace cuatro meses en el Centro Cultural de Ovalle, calle Independencia, y que esta semana tendrá su última clase y prueba de evaluación.

La facilitadora, Sara Huerta, tiene la experiencia como para guiar a las participantes, muchas de ellas con conocimientos en el área, para que a su vez puedan transmitir las técnicas de PNL en sus lugares de trabajo, con alumnos, con funcionarios, incluso con sus familias.

“La idea es que repliquen esta información y las técnicas del PNL en el ámbito educativo. La mayoría de ellas son docentes o auxiliares en instituciones educativas, por lo que el objetivo es que al convertirse en monitoras de PNL y aplicar todas las técnicas que hemos visto en los últimos cuatro meses  de taller, el proceso educativo y la convivencia en esas instituciones pueda mejorar”, explicó Huerta.

Cambio de vida

Layne Jiménez Rangel, conoce las técnicas de PNL, pero ahora se anotó para ser monitora de esa especialidad porque quiere transmitir ese conocimiento y esas energías que da el participar en un taller de esas características.

“Me ha parecido excelente porque es una gran oportunidad. Ha sido muy buena la profesora y las compañeras también, hicimos mucho feeling, y sería muy bueno extenderlo acá en Ovalle”, indicó Jiménez.

Aseguró que pronto se realizarían otras etapas del taller y que muchas de las participantes seguirían con su formación como monitoras.

Mujer empoderada

Para Jessica Ortiz el taller le aporta un crecimiento personal muy grande. “Me lleva a cambiar mi estilo de vida, como persona, como mujer y como profesional. El taller me lleva a ser empoderada, me va a servir para yo trabajar con mi grupo de compañeras que tengo en mi Jardín, y también con los apoderados y con los niños que atendemos”.

-¿Es la misma persona que comienza el taller y quien lo termina?

-“Hay un cambio tremendo y me doy cuenta que soy una persona valiosa, que ha crecido. Soy una persona fuerte, soy muy distinta a la que entré. Y mis familiares y amigos me lo han dicho, que han reconocido en mí ese cambio. Me ven fuerte, alegre, empoderada. Se ha reflejado ese trabajo”.

En tanto Solange Palacios, estima que a nivel personal el taller le ha funcionado “de una manera excelente”, tanto por el conocimiento adquirido como por la “buena vibra” que se siente en el ambiente de cada clase semanal.

“Yo conozco la Programación Neurolingüística desde hace cuatro años, y ahora lo hemos reforzado en este taller. Me ha significado un cambio de vida súper importante con respecto a mi felicidad interior. Me da alegría decirlo porque he aprendido a estar en el lugar de los otros, a recibir ese estímulo y a dar reciprocidad, que ha significado un aporte muy grande en mi vida y sobre todo con mi familia. Me ha ayudado a desarrollarme mejor en la relaciones con mi familia, con mis hijos, con mis amigos. Yo recomiendo ampliamente este taller porque se le ha dado un aporte muy importante a los colegios, sobre todo en el ambiente laboral, por eso lo recomiendo porque es muy beneficioso”.

Las participantes tendrán su última clase esta próxima semana y luego un acto de reconocimiento que será presidido por las autoridades municipales.

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