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Roberto Rivas Suárez
Con el desafío de mantener conectada a su clientela lectora, y el inconveniente de no ser catalogado como negocio de prioridad en tiempos de confinamiento, las librerías tuvieron que reinventar su manera de promocionarse en tiempos de pandemia

Con el desafío de aguantar hasta el retorno a las ventas presenciales luego de superar el confinamiento total en la comuna, los pequeños locales intentaron diversas maneras de sobrevivir a la disminución de las ventas, logrando en las nuevas tecnologías un salvavidas que le garantizaran mantenerse a flote en los momentos más difíciles.

Con esa premisa, y aunque ya contaban con las herramientas para su promoción por internet, el trabajo de uno de los libreros más emblemáticos de la ciudad fue sacar el máximo provecho de las consultas y ventas por internet y distribución a domicilio en tiempos de cuarentena, logrando superar la ola y volviendo recientemente a la atención presencial en el Mercado Municipal.

Carlos Robles, gerente de Publilibros, con más de 15 años de labores en el rubro de la venta de libros nuevos y usados, explicó a El Ovallino la fórmula aplicada para retornar de manera segura a las labores sin desaparecer en el intento.

“Tuvimos que reinventarnos pero básicamente a través de las ventas de internet, porque nosotros durante agosto y septiembre que duró la fase 1, el Mercado estaba semiabierto, pero la librería por disposición de las normas sanitarias, por no ser un rubro esencial, tuvimos que cerrar, pero ahí pudimos seguir vendiendo un poco por internet”, explicó Robles.

Señaló que han sido muy activos en diferentes redes sociales y que eso les ha permitido mantener a un público cautivo informado acerca de los nuevos títulos y colecciones disponibles.

“Antes de la pandemia ya ocupábamos las redes sociales, publicando los libros que van llegando, ofertas, gente que nos contacta a través de todo un sistema que hemos ido desarrollando con el tiempo. Ahora en la contingencia reforzamos un concepto que se llama Motoleo, que le vamos a dejar los libros a domicilio a los clientes. La pandemia nos afectó, pero pudimos palearla un poco”, aseguró el librero.

Buenas señales

Señaló Robles que una vez que pudieron abrir sus puertas al público, sintieron que nuevamente regresaban los clientes fidelizados a revisar su colección de títulos disponibles.

“Comenzaron a regresar los clientes constantes de diferentes ámbitos, ya sean de la ciudad, ya sean del mundo rural, o del ámbito de los turistas, que también nos llegan. Un concepto que tenemos y que nos funciona es la venta de libros de autores locales, la gente los pide mucho y nosotros estamos siempre pendientes en ofrecer cada nuevo título”, aseguro.

Recalcó que los ovallinos siguen siendo muy buenos consumidores de libros y de buena literatura, más allá de buscar libros clásicos o de textos escolares, que también han sido una arista interesante.

Agregó que la ubicación y el hecho de que los restaurantes del recinto pudieran recibir comensales, les ha ayudado mucho a retornar a un ritmo comercial como acostumbraban al menos antes de la pandemia.

 

 

 

 

 

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