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El delantero ovallino vive su nueva aventura en San Luis de Quillota de la Primera B, mientras se adapta a un ritmo de juego de nivel profesional.

Fue en noviembre del año pasado, en plena competencia de la liguilla por el ascenso con Provincial Ovalle que el delantero Kevin Araya fue observado por Víctor Rivero, entonces entrenador de Cobreloa.

“Jugamos contra Limache en Liguilla de la Tercera A y a mi papá se le acercó un profesor en la galería, se presentó y dijo que era (Víctor) Rivero y le interesó como jugaba y preguntó si había terminado las divisiones inferiores y después se pusieron en contacto”, cuenta Araya.

Hasta ese momento todo había quedado allí, no había nada concreto. Con el correr de las semanas y ya terminado el campeonato de Tercera A, el padre de Kevin tomó contacto con Rivero, quien ya había sido presentado como nuevo entrenador de San Luis de Quillota.

“Rivero nos dijo que teníamos que ir a Quillota en enero. Después llegué a una prueba en San Luis y luego me llamó a entrenar con el primer equipo al día siguiente. Pasó una semana de adaptación, no sabía si estaba listo, pero después hicimos pretemporada y me dijo que estaba listo para la temporada 2020, que tenía que seguir”, relató el delantero.

Un salto de calidad el del puntero habilidoso, quien se ganó un puesto de titular en la segunda parte del campeonato de Tercera A con Provincial Ovalle, a punta de velocidad, regates y agilidad.

Desde el primer entrenamiento ha disputado siete partidos amistosos, de los cuales los dos primeros los jugó como titulares.

“El entrenador me dijo que mis características eran importantes, velocidad y mi edad favorecía, ya que podía aportar con la regla del sub 21”, legalidad necesaria en los equipos profesionales del fútbol chileno.

La adaptación es todo un tema. Araya viene de disputar el campeonato de Tercera A, un fútbol de menor nivel en comparación al de Primera B, donde se privilegia la táctica antes que el rendimiento físico.

“El nivel es alto, por ahí se dice que el fútbol es uno solo, pero lo que marca la diferencia en lo táctico, es un futbol que aprender con hartos movimientos y en tercera es más físico, en Primera B aplicar conocimiento de táctica de fútbol, saber cuándo desmarcar, cuando ir a duelo y manejar un resultado. Y en esa etapa estoy en aprendizaje. En Everton me faltó formarme en ese aspecto, pero como estoy en la edad de absorber, tengo que aprovechar, tenemos que ser una esponja de lo que hacen los más grandes”.

El 29 de febrero comenzó el campeonato de Primera B, donde San Luis ganó 4-1 a Barnechea. Si bien Araya no fue citado para ese encuentro, asume que debe seguir esforzándose para lograr la citación y luego sumar minutos en el profesionalismo.

“La competencia es dura, los entrenamientos son intensos y a la casa llego reventado físicamente. Cuesta adaptarse a los movimientos de lo que quiere el entrenador, pero es saltar dos divisiones. Hay que adaptarse rápido para no quedar en el camino”, dijo.

Con 20 años, Araya suma experiencia en la Primera B del fútbol chileno.

 

 

 

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