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El exdefensa recuerda su anotación más hermosa que convirtió en sus años de futbolista profesional, cuando de chilena marcó el transitorio empate ante U. Católica en 1985.

Eduardo Mocho Gómez, múltiple campeón con Cobreloa en la década de 1980, se mantiene recluido en su casa producto de la pandemia por Coronavirus que azota al mundo. Ovalle no es la excepción y “hay que cuidarse y ha sido complicado como para todo el mundo”, dice el exdefensor central ovallino que bien supo vestir las camisetas de Deportes Ovalle, Cobreloa y la selección chilena, entre otros equipos.

Hacer el aseo en la casa, el almuerzo, jardinear, barnizar y “a veces me arranco a correr a la Quebrada de El Ingenio” son algunas de las actividades que el segundo de los hermanos Gómez Cortez en cuarentena. Se mantiene activo físicamente para evitar el estrés y la rutina de un confinamiento que es duro, señala.

Y en este tiempo existe la posibilidad de refrescar la memoria y recordar ciertos momentos en el fútbol que lo llenaron de alegría. Además de sus participaciones en las finales de Copa Libertadores 1981 y 1982 con Cobreloa y su final de Copa América de 1987, bien recuerda su mejor gol, el más gritado y el más lindo, que lo convirtió el 19 de junio de 1985 ante U. Católica en el Estadio Nacional.

“Enfrentábamos a U. Católica, un equipo importante, que siempre hace buenos campeonatos, y nosotros estábamos peleando con Everton y Cobresal la posibilidad de campeonar. Íbamos punteros y había que mantener la distancias y empatamos 2-2 ese partido”, recuerda Eduardo, quien a la postre sería campeón con los naranjas en ese campeonato de 1985 del torneo nacional.

Tras un córner a favor de los loínos, el arquero cruzado Marco Cornez rechazó el balón, pero el balón le quedó “pasado” al Mocho, quien de espalda no lo pensó y remató de chilena al arco. El balón no pudo ser controlado por un defensa cruzado, metiéndose con balón y todo a la portería. Fue el 1-1 transitorio que Eduardo celebró junto a todos sus compañeros naranjas.

“La verdad es que rematé a lo que saliera, pero afortunadamente le pegué de lleno al arco, el arquero le pegó un manotazo y se metió casi al ángulo”.

Un año de los buenos para Gómez, quien en esa misma temporada se llevó todos los premios habidos y por haber. Fue galardonado como el mejor futbolista del año por los diarios La Nación, Las Últimas Noticias, el mejor deportista del año por el Comité Olímpico de Chile, “jugamos las eliminatorias con la selección. Fue un año ajetreado, pero muy positivo”, señala.

Eduardo también recuerda otros partidos memorables con la camiseta naranja, como los protagonizados en Copa Libertadores 1982 ante Tolima de Colombia y Olimpia de Paraguay, por las semifinales del torneo, partidos que los clasificaron a la final del certamen continental. Toda una odisea para un club que había nacido solo hace cinco años antes, en 1977.

“Era un equipazo Olimpia, que tenía a la base de la selección paraguaya, y pudimos sacar un resultado importante en el Estadio Nacional con un gol en los últimos minutos de (Jorge Luis) Siviero. Un pase de (Hugo) Rubio para el Nene (Rubén Gómez), quien se la devuelve a Rubio, centro atrás y el gol de Siviero”, relata.

Volviendo al campeonato de 1985, Eduardo Gómez, disputó 27 partidos en aquella temporada, marcando tres goles; el mencionado tanto a U. Católica, otro ante Deportes Concepción en el inicio del torneo, y el tercero ante Magallanes en San Bernardo.

 

 

 

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