• Un 9 de noviembre de 1975, cerca de las 18.00 horas, Deportes Ovalle festejaba su primer y único ascenso a Primera División. (Foto: Captura Revista Estadio)
  • El diario La Provincia de la época tituló en grande el triunfo verde.
  • El plantel de Deportes Ovalle 1975 en pleno
  • “El nerviosismo de la gente se notó hasta que Horacio marcó el segundo en la primera parte. Luego, nosotros supimos defendernos hasta que culminara el partido” Adolfo Cortés Capitán Deportes Ovalle 1975
  • “Que el hecho más importante de la historia de Deportes Ovalle tiene que ver con el ascenso, desde atrás viene una historia según mi modo de ver” Rubén “Nene” Gómez Volante Deportes Ovalle 1975
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Archivo / Rodolfo Pizarro
Un día como hoy, pero hace 44 años, Deportes Ovalle ascendió a la máxima categoría del fútbol chileno. En un estadio repleto se consagró 2-1 ante Linares en la última fecha del campeonato de 1975.

El actual técnico del Club Social y Deportivo Ovalle, Leonardo Canales, tenía 12 años cuando después del colegio caminaba hasta el extinto Estadio Ferroviarios (actual Feria Mayorista) para presenciar los entrenamientos de Deportes Ovalle, en particular, los movimientos del arquero Héctor Jiménez.

“En ese tiempo tenía la ilusión de ser futbolista, de conocer a los jugadores, iba al estadio a verlos, veía las prácticas y siempre me gustaba verlos entrenar detrás del arco. Eran lindos recuerdos, además de históricos que hasta el momento es una historia linda con jugadores que eran de otro planeta”, recuerda el otrora golero de Deportes Ovalle y Cobreloa.

Deportes Ovalle venía de formar un gran equipo para soñar en grande. Ese anhelo se quiso forjar en 1974, cuando la dirigencia del club dio el golpe en el mercado del fútbol nacional. Contrataron al entrenador Luis Santibáñez, quien venía precedido de ascender a Primera con San Felipe en 1971 y al año siguiente gritó campeón en la división de honor.

“Para explicar el Ovalle 1975, uno no puede pasar por alto el equipo de 1974”, afirma Rubén “Nene” Gómez, uno de los jugadores que se convirtió en promesas del balompié ovallino.

A pesar de las grandes actuaciones, el equipo no llenó las expectativas y permaneció un año más en la categoría. Santibáñez se fue de la ciudad y llegó Guillermo ‘el Yemo’ Díaz (mundialista en Brasil 1950 como jugador) a dirigir la banca ovallina. Formó un grupo compuesto por los suplentes de equipos como Universidad Católica y una base local. Un equipo con sed de revancha.

CONFORMACIÓN DEL EQUIPO

Las victorias en Copa Chile acrecentaron la confianza en los jugadores. Comenzó el campeonato con el pie derecho ante Ferroviarios al que vencieron por 2-0 con anotaciones del goleador Ferid Hatibovic y Rubén Gómez de penal. Recién en la 11° fecha del torneo, Deportes Ovalle registró su primera caída. Aquella fue en Chillán ante Ñublense por 1-2.

El plantel se dio cuenta de que podían lograr la hazaña cuando enfrentaron en Linares al equipo que batieron en la 30° fecha.

Uno de los jugadores con el cual Guillermo Díaz tuvo un estrecho lazo fue con Rubén Gómez. El ‘Nene’ conformó la selección juvenil de La Serena que disputó el nacional de la categoría en Chillán. Todos concuerdan que desde pequeño tenía una habilidad inimaginable que se ratificó en el tiempo cuando conformó el plantel del mejor Cobreloa de todos los tiempos, ese que disputó dos finales de Copa Libertadores en los ’80. Díaz confió inmediatamente en Gómez y lo puso de titular como extremo izquierdo en su primera experiencia en el fútbol profesional. Le quitó el puesto a “Tuntún” Quiroz y éste terminó jugando como lateral derecho.

La idea fue conformar un plantel con las reservas de algunos equipos, incluso el técnico Díaz no tenía mucha experiencia en equipos profesionales. Se trajeron jugadores de la reserva de otros equipos como Víctor Tapia y William Roldán de U. Católica, además de Adrián Tapia de Coquimbo Unido, quien asomaba con el currículum más importante.

El plantel lo completaban los arqueros Héctor Jiménez y Willy González, Raúl ‘Tuntún’ Quiroz, Alfonso ‘Pocho’ Rodríguez, Carlos Cortés, Francisco Cortés, Wilfredo Arriaza, Heriberto Rojas, Omar Díaz, Renato Mardones, Benedicto Montalván, Luis ‘Luchín’ Bustamante y Horacio Astudillo.

Las victorias en Copa Chile acrecentaron la confianza en los jugadores. Comenzó el campeonato con el pie derecho ante Ferroviarios al que vencieron por 2-0 con goles de Ferid Hatibovic y Rubén Gómez de penal. Recién en la 11° fecha del torneo, Deportes Ovalle registró su primera caída. Aquella fue en Chillán ante Ñublense por 1-2.

Mientras que en el último partido de la primera rueda enfrentaron a Linares en la región del Maule. El triunfo por 2-3 cimentó la convicción de que el ascenso era una realidad.

Las posibilidades de ascenso real eran para cuatro equipos en la segunda rueda y que a medida que se acercaban las últimas fechas se fueron encausando para tres instituciones. Universidad Católica mantuvo la base de su plantel que descendió temporadas antes y aseguró su título de campeón cuatro fechas antes de terminar el campeonato.

Ahora solo corrían Deportes Ovalle y Ñublense. El equipo limarino llegó hasta la última fecha con 39 puntos. De ganar, aseguraba su puesto en la primera división y dejaba atrás la sombra de los chillanejos. Los verde de Limarí enfrentaban a Deportes Linares en la 30° fecha del campeonato y el público sentía que debían dar la vuelta en casa.

A ESTADIO LLENO

Ese histórico 9 de noviembre la gente se dirigió en masa tanto al estadio Ferroviarios como a los sectores aledaños del recinto. Nadie se perdería un encuentro que marcaría el futuro de los verdes.

“El goleador era Ferid Hatibovic, era la esperanza de gol y para esa final no pudo marcar. El ‘chico Tuntún’ quien jugaba de ‘10’ y jugó como lateral derecho. Rubén Gómez sobresalió con su técnica y pierda zurda. Gabriel Gallardo fue el encargado de los tiros libres y el arquero Jiménez era prenda de garantía, porque aparte de tener un cuerpo atlético, tenía buenas reacciones, seguro. Sin embargo, se destaca al plantel en general por su orden y esquema de juego. Fue un equipo completo”, recuerda Nelson Gallardo, actual relator radial.

Y la tarea comenzó a allanarse tempranamente con el doblete de Horacio Astudillo. El delantero marcó en plena área y provocó la algarabía de cerca de 6 mil espectadores controlados en el estadio, pero también de otros miles quienes presenciaban el partido desde las alturas de la Villa Los Naranjos.

A las 16.00 horas el árbitro Ricardo Keller daba por iniciado los 90 minutos que cambiarían la historia de Deportes Ovalle. El conjunto dirigido por Guillermo Díaz comenzó el partido con nerviosismo. Claro, si jugaban el partido más importante del campeonato

“Linares era un muy buen equipo, Astudillo hizo los dos goles, y los rivales eran buenos. El nerviosismo de la gente se notó hasta que Horacio marcó el segundo en la primera parte. Luego, nosotros supimos defendernos hasta que culminara el partido”, dice el capitán de aquel equipo, Adolfo Cortés.

“Ese partido fue difícil para Ovalle. Iba ganando 2-0 en el primer tiempo y en la segunda parte, el equipo contrario se vino encima. Ovalle defendía, Linares estuvo a punto de empatar hasta que llega el pitazo final y ahí comienza el carnaval. La gente entró a la cancha, todos querían estar con los jugadores, se sacaban fotos y fue una fiesta, nunca se había visto esa euforia y fanatismo”, agrega Gallardo.

El complemento fue aguantar y sufrir. La visita logró el descuento, pero fue el momento en que los espectadores impulsaron al equipo para lograr el triunfo. El juez Keller levantó los brazos, pitó el final del encuentro y todos a celebrar.

“En la calle la tocadera de bocinas, el comercio también estaba vuelto loco. Después se hizo una comida en el club de huasos el mismo día de ese partido. Como que la tenían preparada, nos tenían harta fe a nosotros (ríe). Después anduvimos celebrando como una semana (sigue riendo)”, recuerda el volante Gabriel Gallardo. La celebración fue ‘a todo trapo’ en el casino de la Medialuna de Ovalle.

Este fin de semana, algunos jugadores miembros de ese equipo se reunieron en Ovalle para compartir historias y recuerdos. A la cita asistieron William Roldán, Gabriel Gallardo, Luis Bustamante y el ayudante técnico don Sergio Recabarren, entre otros. Un recuerdo futbolístico inolvidable, el más importante en la historia de la provincia. o1001iR

 

 

Los once guerreros del 9 de noviembre

El entrenador Guillermo Díaz alineó a sus mejores hombres. En el arco mandaba Héctor Jiménez; Raúl Quiroz, el capitán Adolfo Cortés, William Roldán y Alfonso Rodríguez en defensa; Luis Bustamante, Gabriel Gallardo y Rubén Gómez en el mediocampo; para dejar en punta a Horacio Astudillo, Ferid Hatibovic y Víctor Tapia.

 

 

 

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