• Maximiliano Ossandón es uno de los representantes de la zona en torneos nacionales e internacionales. (Foto: Rodolfo Pizarro)
  • El pool es una actividad que tomó fuerzas en la década de los ’80 y ’90. Hoy un sinnúmero de jugares lo practican. (Foto: Rodolfo Pizarro)
  • Cerca de 60 jugadores diarios en promedio ocupan las mesas del Pool Mash de calle Socos. (Foto: Rodolfo Pizarro)
  • Los jugadores también asisten a presenciar otros duelos atractivos de la jornada. (Foto: Rodolfo Pizarro)
Cientos de personas asisten regularmente a salones de pool. Motivados por la diversión, el compañerismo y camaradería de la actividad, los exponentes perfeccionan sus tiros en una disciplina que incluso cuenta con jugadores que compiten en torneos internacionales.

Es un martes cualquiera en la ciudad de Ovalle. Son las 20.00 horas y el movimiento en el salón Pool Mash comienza tomar forma, con cuatro jugadores que esperan por sus respectivos adversarios para iniciar el ritual acostumbrado, sacar sus tacos y golpearlos en dirección a las bolas de billar.

No pasan más allá de quince minutos cuando las ocho mesas dispuestas en el salón están colmadas de jugadores, disputando partidos amistosos para capear el frío existente en el exterior. Un cigarro y a la carga, ya que comienza la mayor afluencia de público del día para el Pool Mash, recinto ubicado en calle Socos 227.

A las 20.15 horas ya son 16 jugadores -más otros tantos que observan los juegos- quienes dan vida a esta actividad en aquel martes, motivados ellos a desafiar sus propias destrezas y, de paso, vencer a su oponente de turno. Durante un día pueden llegar a 60 jugadores en promedio, donde el peak de asistencia se registra los fines de mes y en las quincenas.

Vengo bien seguido. Juego algunas mesas y esto me divierte, además que me crié con un salón de pool, ya que cuando chico éramos vecinos de uno”, dice Paolo, jugador aficionado.

“Acá vienen jugadores de muchos años, jugadores que ya practicaban cuando yo era chico. Ahora vienen ellos con sus hijos y nietos, es algo familiar. Hay algunos que se entregaron que volví al pool y vienen o me saludan. El Pool Mash tiene esa particularidad, de ser muy familiar”, cuenta Christian Rojas, dueño del pool.

Pool Mash no es un recinto nuevo, tiene historia propia. Fundado en 1973 por su abuelo, reunía a los jugadores de la época, quienes después de la jornada laboral se concentraban en golpear las bolas y vencer a sus oponentes, con apuestas de por medio, generalmente en dinero.

Sergio Echeverría es uno de los jugadores clásicos en Ovalle. Con amplia experiencia sobre la mesa, fue uno de los alumnos de Alejandro Chacón, primer campeón nacional y sudamericano de pool y billar que tuvo Ovalle. Y Echeverría hecha a correr la memoria.

Recuerda épocas pasadas que permanecían en el pool desde la tarde hasta muy entrada la noche y que antiguamente existían jugadores ‘de plata’, aquellos que se dedicaban a apostar sumas importantes de dinero en cada mesa, pero que con el tiempo se dejó de hacer. Solo se apuesta en pequeñas cantidades, como para “poner algo de emoción al juego”, dice.

Pero, ¿por qué prefieren jugar pool a realizar otras actividades? Es la pregunta que cae para aquellos exponentes que llevan años al borde de la mesa.

“Venimos para sacarnos el estrés diario, en vez de estar viendo la novela en la casa o ver las malas noticias de la televisión, es mejor venir a compartir un rato acá. Es un buen ambiente, puedes fumar mientras juegas y compartir con tus amigos de años”, agrega Echeverría.

Precepción similar tiene Maximilano Ossandón, el exponente más importante de la disciplina en la actualidad en Ovalle. Ocupa el primer lugar del ránking nacional de pool y acaba de competir en el Mundial de bola 8 china, en Siping, China.

La mística y el ambiente que se crea en los salones son algunos de los factores que lo mantienen cautivando.

“Lo que más me llama la atención es la mística del pool en los salones. Es como cuando juegas fútbol de local y visita, en el pool ocurre algo similar, pasa en los torneos en otras ciudades y la gente apoya a sus jugadores locales”, cuenta.

La historia de Ossandón con los salones de pool comenzó cuando cursaba la enseñanza media en el Liceo Alejandro Álvarez Jofré. Motivado por un compañero de curso, decidió acompañarlo a jugar y poco a poco pareció interesarle. Meses después se convirtió en alumno de Alejandro Chacón para aprender los conceptos básicos de la disciplina.

“A los 16 años, el maestro Chacón me llevó a un torneo en Coquimbo, porque me veía condiciones. Jugué contra varios mejores de Chile y salí campeón en ese torneo. Ahí me dije que tenía dedos para el piano”, recuerda.

Después de eso no paró y hace cinco años que compite regularmente en torneos nacionales y en el extranjero, donde acumula tres participaciones en Panamericanos y ahora dos Mundiales de bola 8 chino.

BORRANDO MITOS Y PREJUICIOS

Uno de los prejuicios con los que tiene que convivir el pool en diversas ciudades de Chile es aquella que está relacionada con actividades ilícitas, como peleas o consumo de alcohol. Y son los mismos jugadores quienes se encargan de desmitificarlo.

“No era como antes, que se decía que lo más malo estaba en el pool, que se producían peleas y esas cosas, ahora es totalmente distinto. Acá hay muchachos educados, que te saludan cada vez que llegan, además vienen siempre los mismos y entre todos nos conocemos, compartimos un rato, vemos partidos y todo eso”, aclara Sergio.

“La gente mala está allá afuera, en la calle”, dicen otros, mientras observan un duelo reñido en una de las mesas.

El dueño de Pool Mash asegura que su pool es un lugar familiar, donde todos se conocen y los nuevos jugadores son acogidos como parte del círculo.

“No es un pool donde haya peleas, es un lugar bien familiar, donde se han creado varios grupos de amigos y siempre van integrando a gente nueva”, dice Christian.

Eso sí, aclara, que depende mucho del salón de pool.

“Hay algunos que tienen mala fama, donde hay peleas, alcohol y son conflictivos. Por lo menos en este local no ha habido peleas, a lo más una discusión propia del juego, pero de pelear a combos, no. Acá vienen mujeres a jugar también”, señala.

Cuentan que en alguna oportunidad, efectivos policiales ingresaron al local para buscar algunos sospechosos de delitos, pero los oficiales se fueron con las manos vacías.

LA NUEVA ERA

Ya no es solo una diversión esta disciplina y hay varios jugadores que decidieron hacerla una actividad competitiva. Si bien el pool en Chile no es profesional, permite a quienes se dedican con regularidad acercarse a torneos de gran envergadura continental y mundial. Pero para aquello, hay que tener algunas cualidades especiales.

“Ahora se toma de otra forma, donde hay jugadores que se dedican a aprender, a estudiar libros de teoría, donde hay algunos que solamente juegan, a mí me gusta aprender”, acota Sergio, mientras explica algunos secretos en la mesa que ayudan a jugar de mejor forma.

Y Ossandón detalla aún más las características de los jugadores.

“Se necesita habilidad, destreza, concentración y respeto. En base a eso, uno se va enamorando de este deporte, porque hay muchas personas que vienen y juegan sus mesas, pero solo juegan por diversión”, cuenta Maximiliano.

Los nuevos aires del pool en Ovalle han permitido que el mismo Pool Mash haya sufrido una remodelación hace tres años, adquiriendo nuevas mesas e incluso una especial para practicar la modalidad de ‘bola 9’, siendo la única en la ciudad, con la que los exponentes de la actividad en la zona esperan que retome el ritmo de la década de los ’90, cuando había que hacer fila para poder acceder a una mesa.

 

 

 

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