• Aprender a reciclar el material de desecho que los agricultores tienen en sus campos, y así reutilizarlos en sus producciones agrícolas, fue el principal objetivo del taller.
Dicha jornada se llevaron a cabo en la provincia del Limarí y en el resto de las provincias de la región y estuvo dirigida fundamentalmente, a aplicar lo aprendido en el ámbito de la agricultura familiar campesina.

A partir de un convenio de colaboración y transferencia entre INIA e INDAP, se ejecutó un programa de apoyo para expertos en innovación en la provincia del Limarí y en el resto de la región de Coquimbo.  La temática trató en esta ocasión en la agroecología, disciplina que vela por una producción amigable con el medio ambiente, disminuyendo el uso de productos químicos y que utiliza elementos como los abonos orgánicos para fertilizar y recuperar los suelos agrícolas. El objetivo de dicho taller es introducir estas temáticas en la agricultura familiar campesina de la región. “La idea es otorgarle un enfoque agroecológico a todo el programa” sostuvo Víctor Pizarro, ingeniero agrónomo, coordinador del programa Experto. En tanto, Cecilia Céspedes investigadora de agroecología de INIA Quilamapu explicó que a través del taller “se mostró a los participantes del convenio INIA-INDAP como ellos pueden implementar esto, cuales son las barreras y cuáles son los factores de éxito” añadiendo que se incluyeron actividades teóricas y prácticas. “La base del éxito está en el uso de biopreparados, porque por un lado permiten al agricultor liberarse de estar comprando insumos comerciales que son de muy alto costo y por otro lado te permite reciclar residuos que de otra manera no se usan”. Céspedes manifestó además que dentro de las ventajas de la agroecología destacan “tener rendimientos similares a la agricultura convencional sin dañar el medio ambiente, por el contrario, recuperando el medio ambiente y además tiene todo este componente social donde los agricultores reconocen que lo que ellos están haciendo les gusta y les da sentido porque no están contaminando, porque no están utilizando productos que son peligrosos para ellos o para los consumidores”. Dentro del taller se mostró como elaborar tres tipos diferentes de abonos orgánicos: el compost, el guano de lombriz o humus y el bokashi. Julieta Parada, ingeniero agrónomo, de la unidad de vinculación y transferencia de INIA Quilamapu, explicó que al enseñar a los extensionistas a preparar estos abonos se tiene por objetivo que ellos lo puedan replicar con los agricultores. “La idea es que aprendan a reciclar material de desecho que tienen en sus propios campos y que no tengan que estar comprando insumos externos sino que justamente con el material que ellos mismos puedan reciclar en su campo puedan ir haciendo fertilizantes y también incorporación de materia orgánica en su suelo” concluyó. 

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