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Leonel Pizarro
Aunque las cifras oficiales estarían listas tras el censo que culminaría en noviembre, crianceros de la provincia estiman que la pérdida del ganado por efectos de la crisis hídrica podría rondar las tres cuartas partes del rebaño que se tenía el año pasado. Plan de desparasitación aspira atender a la mayor cantidad de animales posibles

Con expectativa sobre una veranada que podría retomar la tradición, luego del fallido año 2020 cuando no se autorizó el paso fronterizo, se preparan los crianceros y autoridades con el plan de desparasitación en la zona.

La centenaria tradición de la trashumancia podría ser este año más necesaria que nunca, ya que sería un salvavidas para el diezmado rebaño local.

La presidenta de la asociación de crianceros de Ovalle, Janette Andrade, señaló que ciertamente hay gran expectativa por las gestiones que se puedan realizar esta año para lograr ascender a las veranadas en territorio trasandino.

“Ciertamente la desparasitación se está haciendo para tener todo listo para poder asistir a la veranada. Ya se están realizando las gestiones, ya nos reunimos los representantes comunales junto a la gobernadora para poder planificar en conjunto. Tenemos abierta la posibilidad de viajar hacia Argentina, los presidentes gremiales de cada comuna para hacer los respectivos  trámites de manera directa, aun cuando es un proceso que apenas está comenzando y en el que sabemos que Argentina tiene la última palabra”, señaló Andrade a El Ovallino.

Preparación

El año pasado, y todavía con la incertidumbre de poder realizar las veranadas en suelo trasandino, se aprobaron recursos por más de 150 millones de pesos, lo que ayudaría a desparasitar a un rebaño de entre 80 y 120 mil cabezas de ganado caprino, y aunque se esperaba la aprobación para un ingreso de unas 30 o 40 mil cabezas de ganado, esto finalmente no ocurrió.

Este año se aprobaron recursos para ir en apoyo de unas 50 mil cabezas de ganado, aunque priorizando las 32 mil que, si se sigue el plan de 2019, se podrían aprobar para cruzar la cordillera.

En ese sentido el Director Regional del SAG, Jorge Navarro, explicó los objetivos del proceso de protección de animales.

“Para la realización de este programa de desparasitación priorizaremos en base al mismo número de animales que subió a las veranadas en Calingasta la última temporada cuando Argentina autorizó el paso de los crianceros, es decir la temporada 2019-2020, periodo en el cual fueron desparasitados 32 mil animales, aproximadamente, en la provincia del Limarí y que benefició a 247 crianceros, por lo que esta temporada proyectamos beneficiar a la misma cantidad de crianceros y animales. No obstante ello, dado el compromiso que posee el SAG y el Ministerio de Agricultura con el sector, es que buscaremos beneficiar a la mayor cantidad de crianceros posible tratando de extender este beneficio a más animales, ya que si bien el objetivo del programa es cumplir con los requisitos zoosanitarios que solicita el gobierno de Argentina, sabemos que la desparasitación entrega a los animales una  mejor condición física, que les permite enfrentar de mejor manera el complejo escenario hídrico de la región, ya que se disminuye la carga parasitaria de los animales”, señaló Navarro.

¿Cuánto rebaño hay registrado este año en la Provincia del Limarí?

-“De acuerdo al Censo Agropecuario del año 2007 existen 200.000 cabezas de ganado caprino en la provincia del Limarí, no tenemos hasta el momento un comparativo, puesto que no era obligatorio declarar la existencia animal de este tipo de ganado en el SAG. Sin embargo, ahora este trámite es obligatorio, lo que nos permitirá tener una mayor certeza y un comparativo la próxima temporada, puesto que la fecha para realizar la Declaración de Existencia Animal (DEA) es hasta el 30 de noviembre, por lo que aprovecho de instar a todos los ganaderos a que realicen este trámite en el SAG”.

-El año pasado no hubo veranadas, ¿cuál fue el impacto negativo para los pequeños productores de la zona?

-“El impacto es económico, pero también social, puesto que el principal producto de esta ganadería de subsistencia es la producción de queso y secundariamente de carne y, por ende, los ingresos de este sector están condicionados por la cantidad y calidad de la oferta forrajera y por el nivel del estado sanitario que presenta el ganado. La oferta forrajera tiene además variación estacional y sufre significativas mermas en verano lo que obliga a una parte importante de ganaderos y ganado menor caprino a utilizar las veranadas para alcanzar a completar su ciclo productivo anual”.

Agregó el funcionario que por los ciclos de sequía de varios años consecutivos, se va debilitando el forraje, acentuando el deterioro nutricional para el ganado, y que el mal estado sanitario del ganado causado por la alta infestación parasitaria se puede notar en la baja productividad en leche, queso y reproducción o crías, sustento principal de los crianceros del secano del Limarí y Choapa.

“En consecuencia, la disminución en la oferta forrajera y el parasitismo de la masa ganadera produce significativas pérdidas en la productividad (leche, queso y carne) y la mortalidad de los animales más débiles, afectando drásticamente a los crianceros que subsisten principalmente de su ganado”.

-¿Existe este año un plan B por si no autorizan las veranadas hacia Argentina?

-“Lamentablemente, esta respuesta escapa a las competencias del SAG, ya que por nuestra parte estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para apoyar a los crianceros de la región. Esperamos que las negociaciones que esté llevando el Gobierno Regional de los frutos esperados para que este año los crianceros puedan entregar más y mejores pastos a su ganado”, puntualizó Navarro.

Menos ganado

En tanto y consultado sobre el rebaño de la zona, el presidente de la asociación de Crianceros de Monte Patria, David Arancibia, indicó tajantemente que “de ganado perdido estimamos que el 75% de la masa ganadera se ha perdido, ha disminuido. Incluso los funcionarios del SAG que han venido a la zona se consiguieron con la sorpresa de que no estaba la cantidad de ganado que ellos estaban acostumbrados a ver”, destacó Arancibia.

Agregó que la situación es tan difícil en el campo que “si un productor tenía 200 cabras el año pasado, hoy en día con suerte tiene 50 cabezas de ganado, así de extremo y drástico es el cambio”.

 

 

 

 

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