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Roberto Rivas Suárez
El legislador DC recordó que durante el gobierno de Bachelet se dejó muy avanzado un proyecto de planta desaladora para el Limarí, y se preguntó por qué en año y medio del actual gobierno no se ha avanzado al respecto

En medio de su recorrido local por su semana distrital, el diputado DC Matías Walker, analizó para El Ovallino los aportes y deudas que deja el reciente anuncio del gobierno de decretar a la región de Coquimbo como Zona de Emergencia Agrícola y los retos que tiene que asumir ambiente político nacional para hacer frente a la escasez hídrica.

Consultado sobre las críticas de algunos sectores de oposición ante la lentitud de la llegada del decreto, Walker advirtió que desde su visión, la reacción fue oportuna.

“Nunca hay que hacer política a partir de la contingencia, lo que debemos hacer es sumar voluntades para que la ayuda llegue lo más rápida y efectivamente posible. Yo quiero destacar que la reacción sí ha sido oportuna, porque nosotros fuimos hace dos semanas a reunirnos con el ministro de Agricultura, estuvieron los alcaldes de la provincia y obtuvimos lo que buscábamos, que era la declaración de zona de emergencia agrícola”.

Indicó que los recursos anunciados, 1.700 millones de pesos, servirán para la entrega de forraje a los crianceros, ya que se está en un período muy complejo para la alimentación de sus  animales y lo que se debe es evitar la mortandad de las crías.

“De recursos frescos lo que hay son 470 millones de pesos aportados por el Indap, porque los 1.200 millones aportados por el ministerio del Interior a través de su línea de emergencia, es más bien una devolución de lo que el Gobierno Regional ya gastó luego del sismo que tuvimos en el verano”.

Advirtió que esperaban más del ministerio del Interior, que es el que tiene más disponibilidad y discrecionalidad en la asignación de los recursos, pero que espera que esta sea la primera respuesta ante la situación.

“Todo indica que vamos a tener el otoño y el invierno más seco de los últimos 60 años, y eso va obligar a que este estado de emergencia se mantenga, y por eso se ha pedido la renovación de la declaración de zona de catástrofe que se vence en septiembre y que no ha traído mayores recursos”.

¿Tenía que esperar el gobierno la solicitud de diputados y alcaldes?

-Lo que pasa es que estaban todos muy expectantes con lo que podía ocurrir en materia de precipitaciones en julio, ya que hubo dos pronósticos de precipitaciones que no se cumplieron, al menos en la forma que se esperaban. Por eso apenas al terminar el otoño los alcaldes, y eso lo quiero reconocer, tuvieron la capacidad de levantar un catastro de la situación problemática, sobre todo a nivel de crianceros, y pedir esta reacción del gobierno que al final se concretó.

¿Se puede entonces fijar como ley permanente el decreto de emergencia?

-Tenemos que tener instrumentos permanentes porque el cambio climático es una realidad que  llegó para quedarse. Lo mismo con el tema de las plantas desaladoras. En el gobierno anterior quedaron muy avanzados los proyectos para una planta desaladora en Limarí, que había anunciado la presidenta Bachelet, cuya rentabilidad social tenía informe favorable por parte del Ministerio de Desarrollo Social. Se aprobó un fondo de infraestructura del Ministerio de Obras Públicas de 9 mil millones de dólares, para que iniciativas de esa naturaleza se puedan financiar a través de esos fondos, pero llevamos un año y medio de gobierno y no se ha dado impulso a esa planta desaladora, que es fundamental no solamente para el riego, sino también para abastecer a todo el sistema de agua potable rural.

Estimó que se debe seguir con los proyectos de embalses en la región, a pesar de algunas críticas que puedan aparecer.

-Sé que a veces genera alguna oposición por parte de algunos sectores de la comunidad, pero si hay una ventaja que tiene  la región de Coquimbo, por ejemplo, con respecto a la provincia de Petorca, que también tiene problemas de escasez de agua, que nosotros tenemos embalses y tenemos que utilizar ese recurso.

¿Se puede decir que hay de parte de la DC consenso con el gobierno para solucionar estos problemas?

-Esto no es un problema de gobierno y oposición, nosotros vamos a estar fiscalizando, igual que los demás parlamentarios para vigilar que estos compromisos se cumplan. Pero acá tiene que haber una política de estado para combatir los efectos del cambio climático que se ha convertido en una emergencia climática y por eso los embalses son tan importantes, así como también la infiltración de las aguas subterráneas, las comunidades de aguas subterráneas y otros modelos que se están proponiendo para solucionar el problema del agua.

Refirió la necesidad que provoca la escasez hídrica lleva a los agricultores a poder plantear nuevas alternativas, sobre todo ante la cantidad importante de metros cúbicos que se van al mar y se están desaprovechando.

 

 

 

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