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El Ovallino
Un fruto tan típico de la zona como la uva pierde terreno ante el actual contexto de escasez hídrica, de esta forma, hortalizas, tunas, higueras y olivos aparecen como alternativas para la producción de agroalimentos. No obstante, desde INIA manifiestan que también se deben tomar medidas en cuanto a la tecnología de riego.

Por Luciano Alday Villalobos / Provincia del Limarí

 

Una serie de circunstancias, principalmente la sequía y el mercado, ha provocado que los agricultores de la Provincia del Limarí y la Región de Coquimbo busquen nuevas alternativas en cuanto al tipo de cultivo al cual dedicarse.

Floridor Solar, pequeño productor de uva del sector de Los Tapia, comuna de Monte Patria, señala que ante la escasa y prácticamente nula producción de uva baraja nuevas opciones.

“El precio de la uva y los altos costos de insumos son los que nos hacen replantearnos el cultivo de uva, un saco de nitrato de potasio sale como 50 mil pesos, y son solo 25 kilos, y se ocupan hartos de esos; ningún producto para las plagas sale menos de 100 mil pesos, entonces es muy alto el costo y los valores no recompensan”, señaló el agricultor montepatrino.

Floridor se dedica desde 1979 a la uva, pero el contexto actual lo obliga a replantearse el tradicional cultivo limarino. De esta manera, baraja opciones tales como el tomate, que es un cultivo el cual su familia ya tiene experiencia, u otros con menos gastos de agua como hortalizas e higueras.

“Para hacer una reconversión hay que contar con plata, hay que hacer una inversión. Mi sueño es lograr una plantación de higueras, porque es una planta que requiere muy poca agua, no tiene mayores costos, y no es un producto que haya que venderlo apurado como el damasco o la ciruela, que hay que venderlo rápido sino se pierde, es una planta que se adapta a la sequía”, indicó.

 

Factibilidad de esta posibilidad

 

Desde el INIA manifestaron que efectivamente las condiciones actuales pueden provocar un cambio en el rubro agrícola de la provincia y la región.

“El contexto habla de que hay una serie de restricciones hídricas, en este minuto con suerte tenemos un 1% de la nueva en la cordillera, y por lo tanto la regulación de los ríos debe estar en torno al 12%, mientras los embalses no superan el 15 o 18% actualmente, por lo tanto la situación es bastante compleja, y es una situación que, según las proyecciones del cambio climático, no debieran mejorar, sino lo contrario, por lo tanto estamos en un punto de inflexión para tomar decisiones en cuanto cuáles son los cultivos que sean más eficientes con respecto al uso de agua”, comenzó explicando el Director Regional de INIA, Edgardo Díaz.

“Hay que partir por la base de que todos los cultivos requieren agua, un cultivo frutal requiere entre 6 mil y 8 mil metros cúbicos por hectárea, y si pensamos en hortalizas, hablamos de cerca de 3 mil metros cúbicos por hectáreas en varios cultivos, donde sí se produce un cambio importante en donde podría ir la decisión, es que sean ciclos más cortos”, complementó.

Es en este punto, en donde el Edgardo Díaz manifiesta que precisamente el cultivo de hortalizas puede ser una buena opción. También destaca otro tipo de cultivos que pueden ser una real alternativa dentro de la región, “hay frutales que se proyectan bastante bien como la higuera y la tuna, porque usan un poco menos de agua, o el olivo por ser una especie bastante resistencia a las condiciones de sequía, ya sea para producir aceitunas o aceite de oliva”, apuntó.

 

Rentabilidad

 

No obstante, el Director Regional INIA cree que esta decisión de cambiar de cultivo debe estar acompañada del posicionamiento que tenga el producto en el mercado.

“La decisión se va dar por la proyección económica que tenga un cultivo, frente a la misma cantidad de agua que se pueda aprovechar de un cultivo a otro, esa es una de las razones de porque el palto y algunos cítricos se han posicionado en la región, porque si bien son frutales que usan en torno a los 9 mil metros cúbicos de agua por hectárea, pero son cultivos que también producen mucho, hablamos de 20 a 30 toneladas por hectárea, entonces siguen siendo cultivos que pueden ser rentables en estas condiciones de producción”, ejemplificó.

 

Uso de tecnología

 

De igual manera, más que el cambio de cultivo mismo, el experto explica que es necesario el uso de nuevas tecnologías para mantener el rubro vivo.

“Esto debe ir acompañado de una intensificación de la tecnología, es decir, no se trata de plantar hortaliza en cultivo convencional, con riego por surco, ni siquiera por goteo, hablamos directamente de lo que es la hidroponía y el uso de sustrato. La hidroponía tiene un sistema de circulación de agua que nos permite ahorrar hasta un 75 u 80% de agua, en comparación con un cultivo normal”, señaló.

“Se necesita tecnología intensiva, nosotros como INIA desde el año 2018 que estamos impulsando la transferencia tecnológica para los cultivos de hortalizas vía hidroponía, esperamos que en los próximos años estas tecnologías sean más masivas y las podamos encontrar en otras zonas de producción de hortalizas como Pan de Azúcar”, agregó.

 

¿Adiós a las uvas?

 

De todas formas, Edgardo Díaz, cree que la uva no será del todo olvidada, ya que se pueden mantener procesos que permitan mantener este tradicional cultivo, “desde nuestra labor hemos procurado transferir conocimiento para el manejo adecuado del cultivo, cosa de poder hacer un cultivo más eficiente en cuanto al uso de agua, y por lo tanto más rentable. Todavía hay una posibilidad de ir desarrollando el cultivo de vides”, concluyó.

 

 

 

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