• La ganadería caprina es una de las actividades más tradicionales de la región de Coquimbo, y la provincia del Limarí, es una de las que cuenta con mayor concentración de crianceros. (FOTO: EL DIA)
  • Mapa de la región de Coquimbo que muestra la capacidad de carga caprina en el territorio, expresada en hectáreas por unidad animal. (FOTO: CEDIDA)
Iniciativa conjunta entre INIA y la Universidad de Chile A través de un proyecto satelital, ambas instituciones buscan generar una herramienta operativa y actualizada para dar solución a la problemática de la falta de datos respecto a la disponibilidad de forraje en las praderas de la región, utilizando información satelital para dicho monitoreo.

Como es bien conocido por cualquier habitante de la provincia del Limarí, una de las actividades económicas más tradicionales y antiguas de la zona es la ganadería caprina.

Son miles de familias que en toda la región, pero especialmente en Limarí y en Choapa, dependen de este rubro, el cual llega a ser incluso una forma de vida para estas personas, quienes la practican desde hace generaciones.

No obstante, el paso de los años y los efectos que el sobrepastoreo ha generado en las tierras de toda la región, ha puesto a esta actividad en serias dificultades, afectando la calidad de vida de los propios crianceros.

Entre los muchos desafíos que presenta esta actividad está por ejemplo, la falta de información respecto a la disponibilidad de especies forrajeras en los suelos y praderas de nuestra región. Esta falta de información redunda a la larga, de forma negativa en esta actividad, pues se genera una problemática respecto a la elaboración de políticas de largo plazo en el manejo del ganado caprino, pues no hay una correlación entre el alimento disponible y la cantidad de animales que están en producción.

Para responder a esta duda es que a través del trabajo conjunto entre el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA y la Universidad de Chile, se labora en un proyecto FIC, con aportes del Gobierno Regional, para crear un sistema continuo de monitoreo del potencial productivo y la capacidad de carga animal sustentable en la región de Coquimbo.

En palabras simples: conocer la capacidad que aún tienen nuestras praderas para dar sustento a esta actividad ganadera.

INFORMACIÓN SATELITAL

En ese contexto, se llevó a cabo este viernes en la comuna de Punitaqui, un seminario en donde se presentó dicha iniciativa, dándose a conocer sus principales características.

Quizás la más destacada, es que para dar vida a este sistema de monitoreo, se hará uso de información satelital para contabilizar los recursos forrajeros regionales, los cuales estarán expresados en una plataforma web de acceso público.

Claudio Balbontín investigador de INIA y director del proyecto, explica que lo que se está haciendo es aprovechar las herramientas tecnológicas que hoy están disponibles para generar información que faciliten la toma de decisiones a distintos niveles: desde los mismos crianceros hasta los organismos públicos de planificación.

“Aprovechamos que tenemos aquí un laboratorio de teledetección, que son análisis de imágenes satelitales, para ponerlos a disposición de este tipo de iniciativas. Las imágenes nos permiten ver toda la región y poder hacer un análisis del grado de cobertura que tiene la región de vegetación de praderas naturales” sostiene Balbontín.

La idea es saber cuántas hectáreas se necesita para alimentar una cabra sin que las praderas no se degraden al mismo tiempo.

“Lo que hacemos es estimar esa capacidad de carga a través de imágenes satélites, y con un modelo de predicción de producción de la pradera que incluye datos meteorológicos. Nosotros ponemos a disposición las imágenes mientras que la Universidad de Chile, ponen los especialistas en ganadería y climatología” explica Balbontín.

En ese sentido, se construye un modelo que recoge la tendencia climática para así sacar un número estimativo de cuantas cabezas de ganado caprino podría soportar la región para sus tres provincias.

AÑO NORMAL

Dado que el clima cumple un papel fundamental en el modelo creado a partir de este proyecto, es lógico que a mayores precipitaciones, mayor será la cantidad de forraje presente para el consumo de los animales.

En ese sentido, Fernando Santibáñez, académico e investigador de la Universidad de Chile, asegura que si bien, producto de la presencia del fenómeno de La Niña esta temporada, el año “empezó seco”, se espera que desde junio, puedan caer algunas precipitaciones aunque dentro de lo normal.

“Hemos acumulado sequia desde enero por lo menos hasta ahora y vamos a seguir acumulando hasta abril déficit hídrico. Pero la temperatura del mar está proyectada que se va a restaurar a partir de mayo, entrando a una situación de completa normalidad”.

En ese contexto, Santibáñez reitera que desde junio, la situación pluviométrica se ve “bastante positiva, de modo que a partir de allí, debiéramos esperar lluvias. No creo que tengamos un año lluvioso, pero sí podría caer agua a partir de junio de manera bastante regular” explica.

De todas formas, la sequía va a seguir afectando el territorio, por lo que Claudia Torres, también investigadora y administradora de la Estación Experimental Las Cardas de la Universidad de Chile, llamó a lo crianceros, ante una posible baja capacidad forrajera, a planificar sus acciones.   

“Tienen que aprender a convivir con esto que es la realidad de la sequía, y tratar de enfrentarla de mejor manera. Ahora, en mi opinión, lo primero que hay que hacer es ajustar carga, o sea, el número de animales, pues muchas veces hay animales productivos, - que son el menor porcentaje del rebaño – mientras que la mayor parte del rebaño son animales improductivos. Eso hay que regularlo” concluyó.

 

SISTEMA PERMANENTE

Dado que los datos que vaya sacando el modelo quedará a disposición de los niveles productivos y administrativos, Jorge Rodríguez, coordinador del programa PRODESAL PADIS de INDAP de Combarbalá, comuna que cuenta con la mayor concentración de ganado caprino, sostiene que para ellos, resulta “muy importante determinar la capacidad de carga de los suelos que están yo diría, en un alto porcentaje, francamente degradados. Y esta es una herramienta más que nos ayuda en ese sentido, a poder determinar la carga animal y poder tener una productividad adecuada, así como, cuidar los campos de pastoreo”.

Por ello, para Claudio Balbontín, su objetivo último es convertir a este proyecto en una herramienta que quede a disposición de manera permanente en el tiempo, con el fin de que “este tipo de pronósticos permitan a la administración orientar las políticas de manejo y planificación del ganado caprino”, sostiene, por lo que aspira a contar en el futuro con financiamiento basal del Estado para su funcionamiento.

 

 

 

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