• Una iniciativa novedosa para generar nuevos conocimientos para los agricultores es lo que se busca consolidar con el funcionamiento de esta parcela demostrativa.
En dicho espacio se pretenden llevar a cabo talleres en terreno con el fin de fortalecer e impulsar el trabajo de los pequeños productores agrícolas.

La localidad de El Peral de Quilitapia, ubicada en la comuna de Combarbalá, fue el sector escogido por el Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, para llevar adelante una innovadora iniciativa que busca beneficiar a cerca de 450 agricultores y crianceros de la zona del secano de dicha comuna.Se trata de una “parcela demostrativa”, proyecto que se emplaza en el predio de una usuaria del instituto, y que busca transformarse en un lugar de transferencia de experiencias y conocimientos entre los agricultores y los profesionales del área, el que basa su trabajo en la realización de talleres en terreno, poniendo en práctica diversas tecnologías agrícolas, como son el riego por exudación y la fabricación de pesticidas y fertilizantes de origen natural.  En el fondo señalaron desde la institución del agro, el método fundamental de aprendizaje para quienes han participado y participarán de sus talleres es el “aprender haciendo”, todo con el objetivo de mejorar la productividad de los cultivos y obtener, con la ayuda y cooperación de los profesionales del área, las líneas de trabajo necesarias para el manejo de sus insumos y herramientas de labor. Al respecto, el director regional de INDAP, Diego Peralta, sostuvo que poner en práctica este proyecto “permite que nuestros usuarios tomen de la manera más cercana posible la tecnología agrícola. Lo que buscamos con esta parcela es incluir tecnología, lo que se complementa con asesoría y comercialización, y de esta forma entregar herramientas que contribuyan a mejorar su calidad de vida”.Por su parte, la agricultora Elsa Tapia, dueña del predio donde se ubica esta parcela demostrativa, se mostró satisfecha por poder albergar un proyecto de este tipo, destacando que hasta el momento, ya se han realizado dos cursos en el lugar, enfocados en el tratamiento de los cultivos. “Por ejemplo, uno de ellos fue para aprender a medir la humedad de la tierra, conocimiento enormemente útil al momento de la siembra de cultivos”, añadiendo que “no tenía los recursos para pagar por capacitaciones u obtener nueva tecnología, así que realmente agradezco a quienes hicieron posible esto” aseguró esta pequeña productora de aceitunas, duraznos y hortalizas, y para quien, la actividad agrícola representa todos sus ingresos económicos. Dicha iniciativa es financiada con  recursos de los instrumentos PADIS  y PRODESAL – ejecutados entre el INDAP y el municipio de Combarbalá- y el programa presidencial Zonas Rezagadas. 

 

 

 

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