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Leonel Pizarro
Lo que habría nacido como una solución, y que se mantuvo así por muchos años, ahora parece un peso muerto que deben cargar los agricultores riohurtadinos, quienes revisan las opciones de siembra y el riesgo que conlleva cambiar de producción

Hace más de 30 años el sistema de cooperativas pisqueras fue el salvavidas para muchos pequeños productores de la comuna de Río Hurtado. Propietarios de una, cinco, y hasta doce hectáreas de terreno apostaron por sembrar para surtir a las pisqueras en el naciente sistema que resultó muy positivo durante muchos años, pero que en la actualidad los deja anclados en una realidad diferente.

Gustavo Ossandón es una segunda generación de cooperados. Recibió junto a su hermano, de manos de su padre, una participación en una cooperativa.

“Nosotros comenzamos a trabajar con este rubro en el año 1986, desde esa época hasta ahora los valores son casi los mismos. Nosotros hemos mejorado un poco porque comenzamos con poquito y aumentamos la superficie (sembrada) y seguimos prácticamente casi en lo mismo. Los costos aumentan y nosotros seguimos patinando en el mismo lugar, de hecho nos ha llevado a replantearnos si seguimos en esto y hemos decidido buscar otra alternativa”, comentó Ossandón.

Indicó que en su predio han decidido arrancar una hectárea de uva pisquera y sembrar otros rubros, porque no ven una salida a la situación y no pueden encadenarse a una cooperativa que no aporta soluciones.

“El sistema de cooperativas se ha perdido bastante. Nosotros nos damos cuenta que todos los funcionarios de la empresa por ley ganan su sueldo que corresponde, pero los productores que somos nosotros, que trabajamos los 365 días del año, sin horario y sin nada, seguimos ganando lo mismo, y vamos de mal en peor, sobre todo por efectos de la sequía que nos ha golpeado bastante”, afirmó Ossandón

Nuevos horizontes

Indicó que tiene seis hectáreas, y ya tuvo que disponer de una para sembrar una producción diferente a la uva pisquera, ya que necesitaban mayor movilidad de productos y poder tener el control de la cosecha y hasta de su precio, que fuera muy diferente al manejo que hacen desde la cooperativa.

“En el sistema cooperativo nos dicen cuánto nos van a pagar y no hay opción de negociar. Lo tomamos o lo dejamos. En este momento están pagando 102 pesos por cada kilo de uva, y eso es muy poco”.

Explicó Ossandón que al menos en la zona de Hurtado, la mayoría de los cooperados son adultos mayores con pocas opciones a cambiar de rubro, ya que no cuentan con la inversión ni con la energía como para arriesgarse a sembrar un nuevo rubro.

“Siempre nos han hecho la promesa de que los precios van a mejorar y muchos adultos mayores han enfermado o muerto esperando que se cumplan las promesas. Esto nos obliga a replantearnos, pero tampoco lo podemos hacer de un día para otro, porque no es tan fácil decir voy a sembrar mandarinas o paltos, porque no contamos con el tiempo o los recursos”.

Descontento

Explicó que los más de 40 cooperados de la zona han coincidido en un cambio, pero que no todos pueden arriesgar a transformar su sembradío.

“Cuando se trata de invertir, todos somos socios, parejitos, pero cuando vamos a sacar las ganancias, solo somos vendedores. Por más producción que tengamos siempre vamos a ganar lo mismo, y eso aburre porque no avanzamos”.

Así el ambiente, los productores tradicionales de uva pisquera de Río Hurtado buscan en el catálogo de opciones para migrar a otra que mejor le convenga.

 

 

 

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