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Roberto Rivas Suárez
Tres realidades diferentes, pero una misma causa, la falta o la restricción del agua en la comuna de Monte Patria para los pequeños productores que les ha llevado a cambiar su manera de cosechar para adaptarse antes de abandonar su labor

“Chile se está secando” fue la campaña lanzada este viernes por el gobierno para concientizar sobre el uso efectivo del agua en el país. No hay que explicárselo mucho a los productores de una comuna como Monte Patria, ya que ellos han sido víctimas directas de la sequía y la restricción del líquido para el riego de sus predios.

En tres casos diferentes, asumidos con realidades distintas, la falta de agua para riego está causando cambios en la manera de producir y amenaza la continuidad de la producción de uvas en esa comuna.

Uno de los productores de uvas en el sector de El Palqui en Monte Patria, Enrique Campos, indicó a El Ovallino, que su apuesta por mantenerse pasó por sacrificar más de la mitad de su producción y concentrase en una porción de ella.

“Ha sido duro, ha sido desastroso, porque estamos todos con la incertidumbre de hasta cuándo vamos a poder aguantar con la poca agua con la que contamos. Nosotros hemos tenido que sacrificar gran parte de las hectáreas de nuestro predio para tratar de salvar algo de la producción, porque a nosotros no nos da abasto el agua”, indicó Campos.

Recordó que la situación fuerte comenzó hace unos cuatro años más o menos, cuando tuvieron que secar parrones en casi cuatro hectáreas para concentrarse en producir en poco menos de dos hectáreas. Como es un predio familiar no han podido hacer una gran inversión.

“Apenas dan los costos y las ganancias para mantener a la familia, porque también hay problemas con la comercialización, a veces no pagan lo que es la inversión. Los exportadores dicen que la uva llegó en mal estado al lugar donde se envió”.

Explicó entonces que no es solamente la cantidad de agua de la que disponen, sino un sinnúmero de detalles que tienen en contra a la hora de ver retornada su inversión y su trabajo.

“Una cosa es la sequía que es algo natural que nosotros debemos de comprender. Pero todos sabemos que los fundos más grandes tienen prioridad para acceder al agua y tienen más recursos y todo”.

Mano oficial

Consultado por solicitudes hechas al Estado para resolver la situación, Campos indicó que hay muchas, ya que aunque han hecho muchas gestiones, reuniones y solicitudes, pero que todavía las respuestas son pocas ente la situación que atraviesa el campo montepatrino.

“Lo único que tenemos es organismos como Indap, que nos pueden subsidiar para poder producir algunos productos y salir de esta situación, por lo demás es terrible y se ve difícil que podamos afrontar esta sequía nosotros solos. Cada día está más difícil”.

Campos no es muy optimista al momento de dar una proyección sobre el tiempo que tengan para superar la situación.

“Si las cosas siguen así como están, este año que recién comenzamos podría ser nuestro último que a nosotros nos va a dar como para estar tranquilos. Este año será crucial, porque como vamos uno no sabe si arriesgarse a producir, si no sabemos si vamos a llegar a buen término o no”.

“Admitió que no todos los productores están en la misma situación, y que unos afrontan una situación más difícil que otros, pero que todos son cautelosos con lo que pueda suceder este año, añadiendo que incluso hay algunos que están migrando a la minería y que incluso queda poca mano de obra para trabajar en el campo en comparación con años anteriores.

Migrar de zona o de rubro

Por su parte, Floridor Solar, con predios en el sector Los Tapia, entre Chañaral Alto y Huatulame, indicó que el tema de la migración siempre está latente: tanto migrar de zona, como de robro o hasta de fruta.

“En cuanto a la situación de la negociación de la fruta, estamos mal porque los valores son demasiado bajos, y la inversión para poder producir la fruta es bastante alta y eso hace que se busquen esquemas de financiamiento alternos, porque todos o la mayoría trabajamos con Indap, bancos, y eso nos deja poco margen”.

Con respecto al tema del agua, Solar, quien también es dirigente social y activista en grupos de defensa del pequeño productor, indicó ahora están casi al término del tiempo para cosechar pero que al principio tuvieron muchos problemas para la asignación de turnos de aprovechamiento del líquido, pero que en algún minuto se les facilitó una bajada del tubo del cual se hacía una conexión para el río y allí recuperaban las napas.

“Allí tuvimos nosotros un alivio, pero ya a estas alturas nos dijeron que el turno prácticamente se va a acabar, y todo el que todavía tiene hortalizas u otras frutas, se le va a hacer más pesado, por la escases hídrica”.

Refirió que en su predio trabajan con pozos y con el agua que se baja a través del embalse Cogotí, advirtiendo que hay que regularse muy bien para poder llegar a buen término, aunque estima no todos podrán llegar al final.

“Muchos pequeños productores van a tener problemas, y el problema va a ser bastante grave en los pagos de los créditos. Y con respecto a lo general ves que el sector está muy golpeado, no hay trabajo, y si no se produce lo suficiente, la cesantía que hay en este momento va a ser peor”.

Advirtió que la fruta que se está sacando en poca cantidad no da trabajo, quizás a unas veinte personas y apenas por un par de semanas, en comparación con años anteriores cuando las temporadas eran de noviembre a marzo o abril.

Adelantó que la reconversión que se hizo hacia la mandarina también tiene sus efectos en el empleo, ya que la faena que ocupa la mandarina con respecto a lo que se usa en parrón es menos del 50% de lo requerido.

“Si tuviéramos una buena temporada de lluvia posiblemente se recupere, pero como está el cambio climático hoy en día, no es nada seguro”.

Aseguró que ha visto mucha migración hacia otras zonas o hacia otros rubros, como el comercio o la minería, y que el pequeño agricultor es quien más está sufriendo con la situación.

Igual producción, menos calibre

En tanto Ronny Salas, productor del área de El Palqui, confirmó que en comparación con un año normal ha disminuido la cantidad de agua que tenían disponible para sacar adelante el cultivo, por lo tanto la uva ha disminuido su tamaño quedado más pequeña.

Admitió que gracias a la sequía anterior se vieron obligados a hacer inversiones en cuanto a pozos y estanques, proteger los caudales de agua, para no desperdiciar ni una gota, por lo que no les ha disminuido la producción, aunque están claros que lo que baja es el tamaño o calibre de la fruta.

“Por supuesto al bajar el tamaño baja también el retorno de la inversión, porque mientras es más grande mejor será el precio de venta. Aprendimos de la fuerte experiencia y pudimos invertir en pozos y en técnicas para optimizar el agua, por lo que no sacrificamos parrones, sino calibre, lo que igualmente se traducirá en retorno. Este año va a ser muy difícil producir, porque ya estamos muy ajustados, pero el próximo será más complicado si es que no llueve.

Puntualizó que trabajan con la incertidumbre de no saber qué podría pasar la próxima temporada.

 

 

 

 

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