• William Pierre es el encargado de representar y apoyar a sus compatriotas que residen en la región de Coquimbo. Pide mayor conciencia a las autoridades sobre la situación que están viviendo sus connacionales en nuestro país.
Crédito fotografía: 
Christian Armaza
El representante de la colonia haitiana en nuestra región da un esbozo de los problemas que viven actualmente sus compatriotas inmigrantes, quienes se ven obligados a soportar condiciones de trabajo precarias o hacinados en hogares insalubres.

La noticia de hace algunos meses de una trabajadora haitiana presuntamente violada por un contratista, o la reciente “toma” que llevaron a cabo un grupo de trabajadores de dicha nacionalidad de un fundo en Monte Patria para exigir el pago de sus sueldos, son parte de las lamentables informaciones que cada cierto tiempo, damos a conocer los medios de comunicación sobre la presencia de estos inmigrantes en nuestra región y país.

Precisamente, muchas veces se dice que Chile es un país de inmigrantes. Alemanes, suizos, italianos, croatas, españoles, palestinos, fueron algunos de los que a fines del siglo XIX y principios del XX encontraron en nuestro suelo un nuevo hogar y un nuevo porvenir.

Más de un siglo después, son otras las nacionalidades que por distintos motivos llegan hasta nuestro país para encontrar una nueva vida, predominando hoy los inmigrantes de América Latina, y entre ellos, los haitianos.

Para ellos sin embargo, la situación no ha sido nada fácil. Del “sueño chileno” con que esperaban encontrarse, en muchas ocasiones la situación ha derivado a convertirse más bien en una “pesadilla chilena”: a las dificultades generadas por la barrera idiomática, se suman los abusos de los que son víctimas, el hacinamiento en viviendas insalubres, empleos precarios sin seguridad social, sueldos más bajos que el promedio, además de empleadores o arrendatarios inescrupulosos que no dudan en aprovecharse de ellos y ganar dinero a costa del sufrimiento de otro ser humano.

En nuestra región, William Pierre conoce al dedillo esta triste realidad que viven miles de sus compatriotas. Como representante de la comunidad haitiana en la región de Coquimbo, Pierre ha debido recorrer cada ciudad, cada fundo y cada vivienda para hacerse de un panorama completo de la situación en que viven – o sobreviven- sus compatriotas. Y lo cierto es que su diagnóstico no es nada positivo.

DESINFORMACIÓN Y ABUSOS

Para William Pierre, la situación de precariedad en la que viven sus conciudadanos tiene más de un origen. En primera instancia, un idioma distinto, lo que genera problemas de comunicación con la contraparte, más si se trata del tema laboral.

Y derivado de aquello, se genera desinformación, tanto del inmigrante como de los potenciales empleadores.

“Hoy día el emigrante llega a Chile y lo único que desea es ganarse el pan de cada día. Si el empleador o el contratista dice ‘te voy a pagar 10 pesos’, aceptan los 10 pesos. No tienen información, y muchas veces se terminan vulnerando sus derechos y terminan siendo víctimas de abusos” explica. “Los contratistas y empleadores no tienen una formación correcta para emplear extranjeros” agrega.

Sobre la situación que los haitianos viven en el Limarí, William Pierre señala que su sensación es que “Ovalle al parecer, no pertenece a Chile”, pues ante la cantidad de abusos con que se ha encontrado acá, no puede “encontrar una palabra más fuerte para decirlo”.

“Hoy día estamos viendo cómo podemos normalizar esa situación y entregar información correcta a los migrantes. Tenemos un equipo disponible para ser trasladado hasta acá para ofrecer un curso de francés a los chilenos, a los funcionarios, y si es necesario de creole” señala.

En efecto, ante el aumento de la llegada de trabajadores haitianos, es de la idea que, producto de la barrera idiomática inicial, el gobierno central debiera apuntar a trabajar con personal haitiano capacitado para apoyar a los inmigrantes en sus labores o en otros trámites.

En ese sentido, reconoce que ya se han realizado conversaciones en ese sentido con municipios como Punitaqui o Monte Patria, pero desde el gobierno central, sus demandas no han tenido eco.

“A los empleadores hay que hacerles saber que los extranjeros también son personas. Merecen un lugar digno para vivir, con calefacción, agua caliente, comida, transporte. Esta triste realidad existe, y por eso necesitamos el apoyo de los municipios. Pero esta realidad empeora cada día, porque no hay personal capacitado” subraya.

TRABAS

Por lo demás, William Pierre llama la atención sobre la situación que hoy viven sus compatriotas producto de las nuevas políticas migratorias que ha aplicado el actual gobierno.

Especialmente crítico es con el actual proceso de regularización, pues mientras tanto, “los inmigrantes no pueden trabajar, y este proceso dura aproximadamente un año. Entonces hoy día tenemos personas aquí en Ovalle y en la región durmiendo en la calle, no tienen donde vivir ni comer”.

Agrega que “si el gobierno autorizara a los empleadores o contratistas para que puedan emplear a la persona con su pasaporte, mientras éste tramita su documentación, los migrantes pudiesen estar viviendo dignamente. Lo mismo en el caso de una vivienda, pero hay demasiadas trabas”.

Reconoce que Chile, como estado soberano, tiene el derecho de aplicar las leyes que estime conveniente, pero lamenta que esta situación no haya sido analizada con mayor profundidad.

“El ‘sueño chileno’ no existe, pero al menos se podrían establecer algunas medidas como autorizar a los migrantes para que trabajen con su pasaporte, mientras tramitan sus papeles. Pero no se les permite. Mi opinión personal es que el gobierno ha venido poniendo trabas, ellos saben muy bien lo que están haciendo. Pero los haitianos ya están aquí, por tanto el gobierno debe hacer todo lo posible para que los migrantes puedan vivir de una forma más digna”  concluye.

 

 

 

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