Crédito fotografía: 
Viviana Badilla
La señora Jimena Barahona es la propietaria del negocio “Tres Ángeles” de la Villa Tuquí. Un emprendimiento familiar el cual comenzó hace más de nueve años, pero que debido a la crisis sanitaria y económica, ha disminuido sus ingresos de manera significativa.

Por Viviana Badilla Vargas.

Un panorama complejo, es lo que viven día a día los pequeños y medianos emprendedores, quienes han sido lo más perjudicados económicamente por la pandemia del coronavirus.

Y es que en un contexto, donde hay un claro crecimiento de la tasa de desempleo y una disminución en los sueldos de los chilenos- la mayoría- resulta difícil ayudar a reflotar los negocios de barrios.

Tal es el caso de Jimena Barahona Leiva  (57), quien tiene su propia pyme hace más de nueve años, la cual lleva por nombre “Tres Ángeles”. Esta se encuentra ubicada en la población Villa Tuquí de la comuna, y sin duda alguna se ha visto afectada por la pandemia

“El producto principal en mi negocio es el pan. Hago todo tipo de masas, para pizzas y de empanada. Como también hago pan de completos, canapés, amasado, frica, batido y grissini. Pero con todo esto del coronavirus, claramente las ventas han bajado, y el que haya un supermercado por acá cerca no ayuda mucho a los pequeños emprendedores”, afirmó.

Asimismo, el cuidado de su familia y de sus clientes es la principal prioridad de doña Jimena. Razón por la cual implemento nuevas medidas para atender al público que va a comprar su local.

“Lo primero que hice fue cerrar el negocio y atender solo por la reja con la mascarillas puestas obviamente. Y cada vez que vienen personas a comprar, nos lavamos las manos continuamente. Si bien, las tenemos un poco maltratadas por el lavado, es lo que hay que hacer en esto tiempos”, aseguró.

Por otro lado, la vida personal también se ha visto afectada,  ya que cosas que eran muy cotidianas, se han vuelto imposible de realizar, debido al riesgo que existe de contraer el letal virus.

“El poder salir a dar unas vueltas con mi hijo por la población es algo que ya no se puede hacer y que a él le encantaba, pero con todo lo que está pasando es imposible y debemos cuidarnos todos como familia”, enfatizó.  

Son por muchas razones más, que doña Jimena no pierde la esperanza, al contrario, le ha puesto el doble de empeño a su negocio de años.

“Vamos a salir adelante de todo esto. Tengo toda la fe del mundo, porque le voy a seguir poniendo empeño, no voy a bajar los brazos. Sé que es difícil, sé que cuesta reinventarse, pero lo estoy haciendo, de apoco  lo hago con mis dulces que sé que a mis vecinos les encantan, ya que ocupo las recetas de mi madre, sumándole a eso que los hago con mucho cariño”, finalizó.

 

 

 

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