La emprendedora se dedica al rubro del tejido, que aprendió por herencia familiar cuando era niña.

Alejandra Canelo es una microempresaria de Antofagasta que lleva seis años dedicándose al tejido en telar, con distintos productos. La lana, vellón y el trapillo, son los principales materiales que la emprendedora utiliza para desarrollar este rubro que aprendió de su abuela y tías. “En mi familia tejen mucho y siempre me llamó la atención la mezcla de colores en las confecciones. Soy una persona súper creativa, entonces, quise hacer de esto mi negocio. Además, mi hermana que vive  en Rancagua, también es emprendedora y tiñe la lana, entonces, a ella le compro las cosas  a un mejor precio”, explica.

Al consultarle porqué decidió convertirse en emprendedora, es enfática al señalar que fue por una necesidad familiar: “Vivo de esto y la verdad, cuando uno trabaja asalariado, tiene que cumplir horarios, responder a un jefe y cuando tuve hijos, me hizo ver que tener mi propio negocio era una opción más cómoda en la que puedes dedicarle más tiempo a tu familia”, manifiesta.

Alejandra lleva cuatro años en Fondo Esperanza (FE). Agradece la experiencia, ya que ha sido la base de su emprendimiento: “Todo ha sido extraordinario, porque he logrado todo lo que tengo con las lucas que me presta la institución. Lo que pido, siempre lo utilizo de buena manera; y si me pongo a sumar, tengo harto dinero invertido y siempre ando comprando cosas nuevas para ir variando. En mi grupo somos súper unidos, nunca hemos tenido ningún problema. Los hombres del Banco Comunal (BC) siempre han sido súper protectores y nos apoyamos entre todos”, dice.

Si bien, la emprendedora el año recién pasado, intentó poner un negocio, que era algo que quería hacer, se dio cuenta de que su emprendimiento debía tomar otro rubro. “Intenté poner un local, que era algo que quería hacer, pero mis hijos aún están muy pequeños y me demandan harto tiempo, así que cambié mi meta y mi idea ahora es llegar a las redes sociales y ser un referente en trabajos que son típicos del sur, pero acá en la zona. Quiero tener Instagram, fanpage de Facebook, página web. Para que todo funcione bien, quiero hacer un curso de ventas en redes sociales”, declara.

Esta productora y mamá, dice que la clave del éxito es trabajar mucho: “A veces te levantas súper cansada y dices ‘pucha hay que ovillar 30 kilos de lana y andar en ferias con maletas pesadas’, pero uno decidió este camino, por lo que hay que esforzarse nomás, porque es lo que a uno le gusta. También hay que tener feeling con el cliente, ser cordial y dar siempre las gracias, para que después te vuelvan a llamar o vuelvan a comprar tus productos”, finaliza.

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