Eran cerca de las 17 horas del 12 de febrero de 2018. Le pedí al colectivero que me dejara en la Alameda por el lado del L1. Me bajé justo en la esquina y miré con nostalgia este lugar, el cual jamás pensé que iba a llegar a su fin. Fue ahí que me di cuenta de que en Ovalle tienen un afán por derrumbar edificios históricos y poner tiendas de retail ¿Cuál es la idea? ¿Hacerle la competencia a La Serena?¿Aumentar el "turismo"? Solo quiero poner un ejemplo cercano: Vicuña, esta ciudad que lo más retail que existe es La Elegante (una tienda local, por lo demás) se han encargado de conservan la identidad de sus valles y hasta la misma pintura que ocupan en las fachadas de los locales debe ser respetada y conservar una identidad, acorde a lo estipulado por el municipio. En cambio en Ovalle, eso ya no se podría hacer, hay un edificio de Hites altísimo en pleno centro, que para muchos puede parecer una gran maravilla pero para otros es un verdadero desastre al paisaje. El centro comercial City Point, instalado en la esquina de Vicuña Mackenna con Aristía Poniente es innecesariamente alto con una escalera eléctrica enorme que llega a locales de comida rápida, que perfectamente se podría ocupar en un primer piso. Ahora se anunció la venta de locales como el recién mencionado L1, que por años nos han refrescado con sus helados, o el mismísmo Quijote, que tantas historias reúne. Son patrimonios que por más de 40 años le han dado vida a Ovalle, la cual se está perdiendo completamente. Tengo 22 años, muchos dirán que no viví la etapa bonita del Ovalle antiguo, pero sí recuerdo los ricos completos del YUM YUM, acompañar a mi abuela a comprar a La Campana o algo simple como supermercados 100% ovallinos como La Italiana y San Juan. Nuestra ciudad se está perdiendo entre las luces del consumo de retail, las liquidaciones y el capitalismo que avanza a pasos agigantados. A través de esta columna me encantaría que la Municipalidad o el Concejo Municipal tomara cartas en el asunto, y así como se están haciendo tantos eventos culturales, también se dieran el tiempo de conservar la identidad de Ovalle y no aprobar cada tienda que quiera destruir las calles de nuestra ciudad con edificios tan grandes.

Cristóbal Galleguillos.

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