Se acabó el gobierno, se acabó uno de los gobiernos más reformistas desde el retorno de la democracia. Se acabó, presidenta, se acabó el sueño, viene la realidad. Se acabó el periodo de crear, ahora hay que defender. No transaremos el programa, pero tampoco seremos tan arrogantes de creer que le pondremos un signo “pare” al gobierno solo por ser de derecha.

Si bien hay diferencias de cómo construir una sociedad más justa y mejor, no nos delimitaremos en solo decir que las ideas son malas por que las propone un gobierno encabezado por personas que piensan distinto a nosotros, sin embargo, no creemos en el absolutismo ilustrado -todo para el pueblo, pero sin el pueblo- . Debemos disputar todos los espacios de poder, por fuera de la institucionalidad y dentro de la sociedad civil, para generar propuestas e ideas que permitan tener una gobernabilidad con ideas desde el gobierno de turno a lo que se conoce como “la calle”. Si bien el gobierno de turno pondrá sus urgencias y, obviamente, tendrá su agenda. No podemos legitimar la idea de que tampoco podremos levantar consignas e ideas que nos parezcan primordiales para discutir dentro de la institucionalidad, toda lucha es justificable si se adecua al contexto y se basa en la democracia.

“Los tiempos mejores”, en si mismo no significan nada, pero si tiene un significado, que no tiene nada que significar. Hay que dotar de contenidos el camino a los tiempos mejores, no basta con buenas intenciones. No será la derecha la que se adjudique los tiempos mejores ,será la ciudadanía ,empoderada y consiente, la que logre aquellos tiempos.

Nuestra tarea es disputar, organizar y transformar.

 

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