• Yenny Alfaro enseña español a decenas de haitianos en Ovalle. Si bien las clases se encuentran suspendidas, espera retomarlas en el corto tiempo.
  • “Sentía que algo me faltaba. Justo escuché a una persona que hablaba sobre el servicio al resto, quien decía que no se encontraba mayor gozo que sirviendo a los demás”
  • “En algún momento creí que mucho se irían, porque no les iba a gustar, pero no fue así. Hubo un momento en que logré enseñar a más de 90 alumnos”
Yenny Alfaro imparte clases gratuitas a la comunidad haitiana residente en Ovalle, sobre todo a aquellos que no dominan el español. Enseña sin esperar nada a cambio.

Son varias personas que quieren ayudar al resto de diferentes formas y sin esperar recompensa. Yenny Alfaro es una de ellas, ya que por iniciativa propia decidió impartir clases gratuitas de español a cientos de haitianos que están viviendo en la zona.

“Estaba preocupada por encontrar la felicidad, por hacer cosas que me hicieran feliz. Sentía que algo me faltaba. Justo escuché a una persona que hablaba sobre el servicio al resto, quien decía que no se encontraba mayor gozo que sirviendo a los demás”, cuenta Yenny, quien es profesora de inglés.

Teniendo esa base pedagógica universitaria, decidió diseñar las clases para los extranjeros que no hablaran español. Confeccionó carteles y los pegó en cada almacén de la comuna. Además, promocionó sus clases a los grupos de haitianos que veía por el centro de la ciudad. Se consiguió una sala para dictar las clases en la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días en el sector alto de Ovalle y comenzó con su aventura.

Nervios controlados

“Creí que a la primera clase llegarían cinco personas solamente. Me instalé en una sala pequeña y los haitianos comenzaron a llegar y a llegar. Tuve cerca de 50 alumnos en la primera clase. Estuve nerviosa, pero me apoyaron mucho”, cuenta.

Uno de sus limitantes fue que Yenny no sabía hablar ni creole ni francés, por lo que fue un obstáculo inicial, pero que logró sortear con la ayuda de un haitiano que hablaba inglés.

“En algún momento creí que mucho se irían, porque no les iba a gustar, pero no fue así. Hubo un momento en que logré enseñar a más de 90 alumnos”, cuenta.

Las clases comenzaron en el mes de octubre dos veces por semana, y ante tal cantidad de estudiantes, Yenny tuvo que impartir las lecciones en dos horarios distintos.

A medida que avanzaban las clases, Yenny quería que cada haitiano pudiera comenzar a aprender español, por lo que necesitaba que cada uno de ellos contara con al menos un cuaderno, por lo que pidió ayuda a personas anónimas, las cuales proveyeron.

“Gente del municipio se me acercó, pero mi idea era hacer las clases lo más simple posible. Mis alumnos estaban contentos con lo que les podía entregar, así que no era necesaria otra ayuda”, dice.

Buscando sede

Ahora las clases se encuentran suspendidas a la espera que Yenny encuentre un nuevo lugar para impartirlas. Por mientras, mantiene el contacto con sus alumnos haitianos, quienes les piden que retornen las clases para seguir aprendiendo español y, de esta forma, desenvolverse mejor en Ovalle.

 

 

 

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