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A pesar de que la causa ya se encuentra terminada desde el 30 de diciembre del 2019, la familia de la niña de 11 años que fue atropellada por un ciudadano italiano en noviembre del 2017 en la Avenida Manuel Peñafiel, no encuentra consuelo en el resultado entregado por la justicia.

Dos años pasaron para que el conductor tuviera una sentencia. El 30 de diciembre, Angelo Fiorillo fue condenado por su responsabilidad en calidad de autor inmediato y directo por el delito de “huir del lugar del accidente de tránsito sin prestar auxilio ni dar cuenta con resultado de muerte”, esto luego de que Sofía Guaman de 11 años cruzara en la avenida Manuel Peñafiel el 4 de noviembre del 2017.

En el 2020, Fiorillo fue sentenciado a 4 años de presidio y al pago de una multa de 15 UTM a beneficio fiscal, donde finalmente se decretó la expulsión del país y se restó un año por el tiempo que se mantuvo bajo prisión preventiva.

¿Por qué no hubo culpabilidad por la muerte de Sofía?, en el juicio no se pudo comprobar la responsabilidad del conductor, tras varios antecedentes que daban cuenta de que la pequeña habría cruzado en un paso no habilitado.

A tres años de lo ocurrido y a uno de la sentencia judicial, la familia de Sofía Guaman no se encuentra tranquila con el resultado. Así lo confirma su madre, Ximena González, quien reconoce que a pesar de que el juicio ya está terminado, recuerda que “fueron dos años desgastantes. Se trataron de hacer muchas cosas, pero al final nunca se pudo hacer nada”.

En el proceso, la madre de la Sofía solicitó ayuda para poder hacer justicia por su hija. “Nosotros fuimos a Valparaíso a hablar con la niña de Ley Emilia y tampoco se pudo hacer nada”. Respecto a la sentencia, agrega que tras expulsión del país, “sabemos que él (culpable) no puede entrar a Chile en 10 años y queda con restricciones aquí. Pero allá, desconocemos si cumple alguna pena. Nosotros queríamos que cumpliera su condena aquí”.

Hay antecedentes que González asegura que se pasaron por alto, “dimos cuenta incluso de pruebas que el hombre conducía en pleno proceso judicial, también apelamos a que no respetaba la orden de arresto domiciliario. Nos encontramos con muchas trabas. En muchas ocasiones sentí que me daban calmantes. Hay una sensación de rabia porque al final la Fiscalía que estaba para apoyarnos, sentimos que no fue así”.

Respecto a los dichos, desde la Fiscalía indicaron que el apoyo que se desarrolló a la familia de víctima fue absoluto, consignando que el acceso al fiscal del caso, siempre fue disponible. En cuanto al delito que acusó el ente persecutor, pudo ser comprobado con la mayor penalidad.

 

 

 

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