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Luego de 15 días cumplidos desde el hundimiento del campamento minero La Condesa en la zona de Panulcillo, familiares del trabajador desaparecido en el sector todavía reclaman el reinicio de las labores de búsqueda

Una lluvia de poco más de 20 milímetros de precipitación, el peso de un campamento compuesto por tres contenedores y dos casetas, además de una máquina de extracción frontal, y el poco conocimiento que se tenía de las minas subterráneas que al momento estaban clausuradas por desactualizadas, sería la trágica combinación que detonaría el hundimiento –en más de 30 metros- del campamento de descanso en la mina La Condesa en la zona de Panulcillo la madrugada del jueves 24 de junio pasado.

El primer saldo del efecto de la subsidencia en el campamento fue la desaparición de dos trabajadores, Patricio Rivera, chileno de 45 años de edad, y Ronny Delgado, venezolano de 36 años de edad. Aunque los equipos de rescate del Gope de Carabineros y de la Séptima Compañía de Bomberos de Ovalle, especialistas en rescate en espacio confinado, estaban prestos a actuar desde muy temprano, no sería sino hasta el mediodía de ese jueves cuando los técnicos de Sernageomín y de la Seremi de Minería dieron la autorización de ingresar en el todavía endeble terreno.

Tras varias horas de labores con maquinaria pesada, operada por Juvenal Herrera, hermano mayor de Rivera, se lograron rescatar algunas pertenencias de los mineros, regadas y tapiadas bajo metros de arena y rocas, y poco antes de las 16.00 horas, cuando ya casi daban por paralizada la labor de búsqueda, hallaron el cuerpo sin vida de Rivera, lo que mantuvo viva la búsqueda por dos horas más, aunque sin resultados positivos.

Las labores del segundo día, que iniciaron casi a las 11.00 de la mañana mientras se realizaban estudios de suelo, tampoco arrojó noticias sobre el minero venezolano que mantenía el estatus de desaparecido.

Del sábado 26 al miércoles 30 de junio las labores en el cráter de más de 100 metros de diámetro se habían detenido, aunque los estudios de suelo se mantenían a la expectativa de que el terreno se asentara y permitiera el reingreso de maquinaria. Eso nunca sucedió, y la mañana del jueves 1 de julio las autoridades del Comité Operativo de Emergencia informaron a los familiares y amigos del trabajador venezolano que se levantaba la logística en la zona y que se detenían hasta nuevo aviso las labores de búsqueda, noticia que fue respondida con protestas y cierres de calle en la Planta Delta de Panulcillo y en la ruta D-43 a la altura del peaje Las Cardas.

En los días siguientes familiares de Ronny Delgado han presionado por distintas vías para que se retomen las labores, aunque ya la decisión reposa en la Fiscalía del Ministerio Público que mantiene abierta la investigación del suceso.

Una luz se encendió cuando precisamente la Fiscalía le solicitó este miércoles a la intendencia, que integraran en la búsqueda una retroexcavadora operada a control remoto, que pudiera realizar la labor de búsqueda sin poner en riesgo la vida de su operador. Las autoridades se comprometieron con los familiares de Delgado a que en un lapso de unos cuatro días la maquinaria estaría en la zona y se reiniciarían las labores en la zona de subsidencia.

 

 

 

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