• La vecina Nora Vásquez teme que con la lluvia anunciada por expertos para la temporada, se pueda producir aislamiento por no contar con un puente apto en Manquehua. Crédito: Leonel Pizarro.
  • El tema del puente de Manquehua continúa siendo gran tema de preocupación para los vecinos, los que están a la espera de que pueda ser construido. Crédito: Leonel Pizarro.
  • Marion Alfaro debe llevar a su madre a controles médico en Ovalle y cada viaje le preocupa ya que el estado del camino hace del recorrido uno más incómodo y riesgoso. Crédito: Leonel Pizarro.
  • Emilia Gallardo ha vivido toda su vida en Manquehua. Considera que el tema del estado del camino y la conectividad son factores que inciden de manera negativa en la calidad de vida del pueblo. Crédito: Kamila M.
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Leonel Pizarro/Kamila M.
Subsanar el mal estado del camino que los conecta con Punitaqui, mejorar la ruta interna del pueblo e instalar un puente resistente que evite el aislamiento, son parte de las demandas de esa localidad combarbalina. Por ahora se mantienen expectantes a la licitación del último tramo restante del proyecto de mejoramiento en la ruta D-605 y esperan que el anhelado puente sea añadido a dicha obra.

A poco más de 50 kilómetros de Ovalle se ubica la localidad combarbalina de Manquehua, una zona en donde vive una cantidad no menor de adultos mayores y en donde el único camino se divide en tan sólo dos sentidos; hacia el norte (Ovalle y Punitaqui) o hacia el sur (pueblo de Combarbalá).

Para acceder a Manquehua desde la capital provincial y desde la comuna de Punitaqui, se debe recorrer la ruta D-605, transitando por la Cuesta Los Mantos.

Kilómetros después, un desvío hacia la izquierda en la entrada de la localidad combarbalina da a entender que hay faenas por terminar. A lo lejos se observa un puente en donde no está permitido el tránsito vehicular.

Al seguir el curso de dicho desvío se atraviesa una cancha de fútbol, varias viviendas y finalmente se llega a la única plaza del pueblo. En ese punto estratégico, hace algún tiempo, los vecinos instalaron pancartas que dan cuenta de la indignación que sienten por no poder contar con mejoras en conectividad y en sus caminos.

Testimonio de vecinos

Al recorrer el pueblo y dialogar con vecinos, salta a la vista que una de las preocupaciones centrales es precisamente el tema de la conectividad. Aquello con justa razón.

Nora Vásquez es una de las vecinas que ha tomado un rol activo en torno a esa problemática.  “Llevo tres años acá y mi mamá falleció esperando una carretera”, afirma.

Según su punto de vista el tema del estado del camino es uno de los que más molestia les causa. Pero no sólo eso, ya que poder contar con un mejor puente de acceso también forma parte del anhelo de la comunidad. “Para mí y creo que para las demás personas es fundamental, sobre todo por el invierno. Si bien vamos a tener harta lluvia - y eso es un beneficio por la sequía - pero quedaremos aislados. En caso de accidente o enfermedad,  ¿cómo serán trasladados a Punitaqui los adultos mayores? Sólo tendríamos lugar de tránsito hacia Combarbalá”, puntualiza la comerciante.

 

La próxima buena noticia que esperan tener, es que el anhelado nuevo puente sea incorporado a la licitación del último tramo restante del proyecto de mejoramiento vial en la ruta D-605 (Punitaqui-Combarbalá). Aquello sería confirmado y anunciado por el gobierno durante el próximo mes.

Pese a que considera que la reunión del pasado 20 de marzo entre autoridades y residentes para abordar este tema fue, “grata porque se sintió el apoyo de harta gente”, no baja los brazos y declara, “mientras no se vea movimiento, no tengamos la respuesta segura nosotros vamos a seguir con nuestras protestas de los lienzos”.

“Somos seres humanos, aunque digan que somos campesinos, pero a mucha honra, no somos ignorantes (…) Tenemos que seguir luchando”, sentencia.

Marion Alfaro es otra residente del pueblo. No desconoce que el tema del estado del camino hacia Punitaqui y Ovalle ha sido un dolor de cabeza constante y desde hace varios años. “Es malísimo desde la cuesta (Los Mantos) hacia acá. A eso nunca se le ha hecho una mantención como corresponde”.

Lo que le complica es que por temas médicos periódicamente debe trasladar a su madre de la tercera edad hacia Ovalle. “Ella llega golpeada y después no se puede levantar en todo el día. Mi mamá sufre de dolores y aguantar el movimiento de la huella en el camino es imposible. Es difícil transitar, por muy lento que uno pase el auto se mueve igual”.

Tanto a Alfaro como Vásquez esta situación les afecta de sobremanera, ya que ambas manifiestan padecer de Fibromialgia, una grave dolencia en donde dolores corporales son intensos y duraderos.

“Tengo mi quincho (restaurant) y trabajo en esto, pero tengo que bajar a Ovalle a comprar las cosas para abastecer esto. Pero a veces cuando estoy con crisis la tengo que pensar dos veces porque eso me más agotada y fatigada. Puedo estar bien pero si voy sentada en la micro y salta muy fuerte eso a mí me produce más dolor de lo normal”, indica Vásquez.

Sobre el tramo que conecta a Manquehua con Punitaqui, Alfaro añade, “cuando arreglan el camino no dura más de dos días porque son muchos los vehículos de alto tonelaje que transitan por acá, además hay que considerar que ha aumentado ese flujo desde que se pavimentó el sector de Soruco-Manquehua”.

Lo que critica, es que de acuerdo a su experiencia, ese tramo no ha contado con una mantención óptima y persistente, “hacen una y después se olvidan. Creo que por lo bajo, deberían hacerla una vez a la semana porque es demasiado el flujo vehicular de camiones pesados (…) Es injusto que la cuesta (Los Mantos) no reciba una mantención como corresponde”.

Pero eso no es todo, ya que denuncia que hay zonas de la nueva ruta en donde se evidencian problemas. “No es justo que en un camino nuevo ya hayan hoyos, qué se espera entonces para un tiempo más cuando eso empiece a crecer. Camino a Combarbalá hay aún más hoyos. ¿Vamos a tener los mismos problemas en la nueva carretera? Hay que andar haciendo el quite y no estamos libres de un accidente”.

A sólo pasos de la plaza de la localidad vive Emilia Gallardo, quien se declara nacida y criada en Manquehua. A su avanzada edad reconoce que desde hace varias décadas los problemas con el camino los incomodan tremendamente.

Ella asegura que inicialmente se les informó que el desvío instalado en el pueblo duraría poco tiempo. “Dimos permiso para que pasaran por la quebrada hasta que se arreglara la carretera. El trato fue por tres meses y ya llevamos dos años y siguen transitando los vehículos por aquí. La tierra no nos deja vivir, pasan camiones inmensos”.

Gallardo dice estar enferma del pulmón  por lo que tener un tramo del desvío justo en su puerta ciertamente no es de su agrado. “Tengo que barrer con mascarilla”, dice, ya que hace poco tiempo pudo superar una compleja bronconeumonía.

Hace cuatro meses perdió a su esposo y recuerda que en las horas críticas antes de fallecer, el viaje hacia Ovalle perjudicó aún más el complejo estado de salud que él mantenía tras una caída sufrida. “Le hizo muy mal que lo lleváramos, se fue caminando de acá y allá lo bajamos en los brazos. En esa cuesta (Los Mantos) hay mucha caliminilla y el auto era grande e iba con poco peso y saltaba mucho. Él viaje fue pesado”.

La lugareña considera que durante años las autoridades no han tomado importancia a la demanda del pueblo referente a la instalación de un puente resistente. “Dicen que aquí no llueve. El año pasado cayeron 60 mm y la quebrada que pasa por ahí bajó igual”. 

Recuerda que cuando niña el puente que había simplemente fue llevado por la quebrada que bajaba con mucha intensidad, “eso pasó como tres veces”.

“Yendo de Manquehua a Combarbalá hicieron un puente muy bonito y, ¿por qué aquí no lo hacen? Siendo que por acá también tiene que haber pasada”, manifiesta.

Gallardo además se queja porque las faenas la dejaron con gran cantidad de piedras frente al cierre perimetral frontal de su vivienda. “Me dijeron que iban a venir a arreglar”, cuenta.

El constante polvo en suspensión

Frente al quincho de Vásquez hay un tránsito vehicular que deja constante polvo en suspensión. Lamentablemente ella no es la única afectada, sino que lo es prácticamente todo el pueblo. “Hay gente que tiende su ropa y la blanca que usan los niños queda ploma. Uno está comiendo dentro de la casa y entra todo el polvo. También para los adultos mayores es un problema, por ejemplo, la mamá de Marion es de la tercera edad y no puede aspirar polvo y acá todo lo que hay es eso”, reconoce.

La reunión del pasado 20 de marzo

Este miércoles 20 de marzo en la sede de la Comunidad Agrícola de Manquehua, vecinos del sector y autoridades sostuvieron una reunión en donde establecieron plazos y pasos a seguir tendientes a concretar la última etapa del tramo restante de la ruta D-605 entre Manquehua y Punitaqui. Pero no sólo eso, ya que los lugareños hicieron saber su intención de que el puente de esa localidad combarbalina pueda ser añadido al proyecto.

El recién asumido director regional de Vialidad, Óscar Vilches, sostuvo sobre la obra, “este es uno de los más importantes proyectos que tenemos en la región por inversión y por impacto en cuanto al mandato del Presidente Piñera en hacer una vía alternativa a la ruta 5 que sea estructurante (…) Es clave para nosotros poder seguir con el proyecto en el tramo Manquehua-Punitaqui y también es clave por supuesto solucionar el problema que hemos tenido con el puente Manquehua que afecta directamente a los vecinos de esta localidad y a nosotros nos reviste una problemática para poder terminar la obra en el tramo Manquehua-Soruco”.

Sin embargo, contó que se pretende, “incorporar este tramo del puente en el proyecto completo” y también que se están haciendo gestiones para, “poder sacar el proyecto del tramo final de Manquehua-Punitaqui de la mejor manera posible y no tener este tipo de inconvenientes a futuro”.

Vilches aclaró que, “no hubo ningún tipo de estancamiento  en la licitación del tramo Punitaqui-Manquehua”, sino que precisó que, “este proyecto está siguiendo su curso natural, sí hubo un aplazamiento tal vez en la planificación inicial de la situación por los eventos que han ocurrido en el norte del país, donde Vialidad tuvo que poner todos sus recursos y todo su personal en pos de la emergencia”.

Sobre los plazos y los montos comprometidos, dijo, “tiene una apertura económica y técnica en mayo y con un posible inicio de obras en junio de este año. Tiene un presupuesto de alrededor de 900 millones de pesos para gastar el 2019,  alrededor de 5 mil millones el 2020 y 4  mil millones y fracción para gastar el 2021, que son los tres años que dura el proyecto”.

En tanto, el jefe de gabinete de la Gobernación del Limarí, Nicolás Araya, declaró, “el mandato de nuestra intendenta es generar estas instancias de diálogo en terreno, franco y directo con la comunidad. Por eso gestionamos la visita del director regional de vialidad para entregar información verídica sustentada en documentos oficiales que fueron entregados formalmente a dirigentes, la comunidad, a los alcaldes y concejales porque es necesario que cuenten con la información oficial”.

Por su parte el alcalde de Combarbalá, Pedro Castillo, contó sobre el encuentro, “ha sido una reunión muy productiva con la comunidad de Manquehua en su conjunto y con todos sus pueblos aledaños que se han congregado en la sede de la Comunidad Agrícola para abordar dos temas muy relevantes; que son la última etapa del tramo de la ruta D-605 entre Manquehua y Punitaqui, y también la habilitación definitiva del puente Manquehua”.

Frente a lo acordado sobre el tramo manifestó, “lo  más importante, primero valorar el compromiso del gobierno, entender que a propósito de la catástrofe en el norte hubo una redistribución de recursos que obligó a postergar algunos meses la licitación de esta obra, pero ya se ha entregado una fecha definitiva, durante la primera quincena de mayo vamos a conocer qué empresa va llevar a cabo las obras de esta última etapa”.

Respecto al puente, dijo que hay un compromiso para así evaluar una solución que permita, “incluir en lo posible dentro del actual contrato las obras definitivas de este puente y de lo contrario, iniciar un proceso de licitación como una obra independiente y adicionalmente mejorar el bypass”.

Para el alcalde de Punitaqui, Carlos Araya, la pavimentación de esta ruta, “es una de las necesidades más sentidas de la gente de Punitaqui, Combarbalá, y creo que también de la provincia, porque es una de las rutas más importantes para la conexión de la región de Coquimbo, aunque algunos no quieran entender”.

Araya aseguró que estará atento a los avances de este proyecto. “En el mes de mayo se estaría licitando, pero nosotros tampoco nos vamos a quedar estáticos, mi postura como alcalde es defender hasta el final la ejecución de esta ruta porque es un compromiso que hice con Punitaqui, los ciudadanos. No voy a descansar hasta que esta carretera se pueda terminar porque este es un tema también dará seguridad, va a haber menos accidentes, mejorará la calidad de vida de los pueblos y sectores aledaños porque realmente esta ruta está en pésimas condiciones”.  

 

 

 

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