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Representantes de la organización civil oncológica local coincidieron en la falta de gestión para combatir la enfermedad tanto en niños como en adultos de una manera eficaz y digna para el paciente y su familia

La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) celebran el 4 de febrero de cada año como el Día Mundial contra el Cáncer,​ con el objetivo de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.

Este año, el lema propuesto será "Yo soy y Voy a", con el que la comunidad global conmemora la fecha, que busca un compromiso para fortalecer las acciones dirigidas a reducir el impacto del cáncer. Esto puede lograrse, según la Organización Panamericana de la Salud, mediante la reducción de los factores de riesgo para el cáncer, impulsando el tamizaje y detección del cáncer en etapas tempranas y la mejora en el acceso al diagnóstico, tratamiento adecuado y cuidados paliativos.

Pero en la región de Coquimbo el ambiente es distinto. Representantes de la Fundación Padres de Niños Oncológicos de la Región de Coquimbo Vicente Aquiles Segura, indicaron a El Ovallino que actualmente la región tiene poco que celebrar en la lucha contra el cáncer, ya que es mucha la deuda que hay con respecto a las obras y gestiones que hay que hacer para combatir los casos de esa enfermedad en la región y la provincia del Limarí.

La presidenta de la organización regional, Elena Bolados, indicó a El Ovallino que en la región hace falta gestión para concretar los compromisos adquiridos y lograr un Centro Oncológico que esté a la altura de los requerimientos.

“En la lucha contra el cáncer falta compromiso concreto para concretar el Centro Oncológico. Tenemos un poco de incertidumbre con el tema, porque por la contingencia es difícil mantener este tipo de proyectos. Pero es súper necesario. La semana pasada solamente diagnosticaron a otros tres niños con cáncer en la región, además de uno que tuvo una recaída y otro que falleció. Y todo esto en los primeros días del mes de enero”.

Indicó que este martes sostendrán una reunión con la intendenta regional, Lucía Pinto, para revisar el avance de este proyecto, que promete atender al menos al 90% de los tratamientos de adultos y niños que padecen cáncer.

Lamentó que a nivel de adultos es mucho más difícil la situación. En el Hospital de La Serena hay atención para los adultos, pero que éstos son atendidos en un pasillo sin las condiciones mínimas requeridas.

“La sala de espera es un pasillo de máximo dos metros de ancho. Y no es juzgar a los profesionales, porque estos ponen todo su compromiso en la atención, pero las condiciones no son las adecuadas. Lo que sí hay es un área del hospital para los niños que vienen desahuciados de Santiago, y pueden recibir un buen acompañamiento. Pero es el último paso después de toda la lucha”, señaló.

Triste final

Lamentó que en muchos casos están dos meses con sus familiares hasta la despedida final, luego de más de un año en Santiago, lejos de casi todos los familiares, durante el tratamiento. Siendo que si están en La Serena pudieran tener todos los tratamientos con sus familiares cerca, el tratamiento sería menos traumático para un niño.

“Son muchas las familias que pasan por esa situación, de tener que ver como el paciente se va por más de un año a Santiago y luego regresa por dos meses para morir cerca de ellos. Es muy fuerte”.

Refirió que son más de 160 casos los diagnosticados con cáncer infantil en la región.

“Yo creo que tanto las familias de los niños, como de los adultos están esperanzados en tener acá un Centro Oncológico que ofrezca la comodidad y entregue las garantías como para que se dé un buen diagnóstico, a tiempo, y un buen tratamiento en su lucha. Cuando los niños llegan a Santiago, luego de tantos exámenes ya llegan con metástasis porque se ha perdido mucho tiempo valioso. Y no es solamente el tiempo o los recursos invertidos para viajar a Santiago, es que cada traslado debilita a los niños. A veces para estar a las 7.00 de la mañana en el hospital en Santiago deben viajar desde las 12.00 de la noche y eso va afectando al paciente. La verdad es que el cáncer nos está superando. Estamos en deuda con la familia oncológica de la región”.

Esfuerzos

Precisó que hay una médico pediatría que en estos momentos está estudiando una especialización en cáncer infantil, que terminará en junio y regresará a la región, pero se conseguirá que no hay todavía un espacio adecuado para estudiar los casos.

“Creo que falta voluntad, porque llevamos años, exigiendo un lugar digno, para no tener que viajar a Santiago. La fundación está desde 2013 exigiendo un centro oncológico especializado. Creo que no hay voluntad”, acusó Bolados.

Limarí en espera

Por su parte, Jessy Orrego, activista y colaboradora de la fundación en la provincia del Limarí, indicó que a su juicio falta compromiso para levar a cabo la tarea de contar con el tan anunciado Centro Oncológico.

“Nosotros sabemos que los funcionarios no pueden operar y ofrecer un servicio si no tienen la implementación al alcance. De hecho todavía no tenemos un especialista en la región para atender los casos. Nuestros niños todavía tienen que viajar a Santiago para hacerse tratamientos y hacerse muestras, por eso necesitamos un centro de atención oncológica en nuestra región que atienda las necesidades de las familias que pasan por esta situación”.

Indicó que la provincia del Limarí supera los 40 casos de niños con cáncer completamente diagnosticados, mientras otros casos sospechosos se van a Santiago a descartar o confirmar y luego se van sumando poco a poco a la organización.

Lamentó que la manera más recurrente que tienen las familias ante el poco apoyo oficial, sea a través de actividades de autogestión como bingos, verbenas, completadas y actividades deportivas con inscripción.

“Sólo esta semana tenemos más de cuatro bingos y completadas a beneficio,  porque las familias no cuentan con los recursos y cada viaja a Santiago para chequeos o exámenes, también son costosos. Pero no podemos seguir viviendo de bingos, rifas y platos únicos para atender los casos”, indicó Orrego.

Mientras tanto, son muchas las familias de los niños con cáncer que deben viajar regularmente a la capital nacional para chequeos, tratamientos o diagnóstico.

 

 

 

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