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El negocio familiar que hoy alcanza más de 1.300 seguidores en Instagram, ofrece una variedad de productos 100% personalizados, que destacan por su calidad, sabor y presentación.

Camila González Espínola

Ovalle

Tortas con decoraciones únicas y llamativas, alfajores artesanales, pie de limón y kuchen son algunos de los productos que ofrece Paztelery, un emprendimiento ovallino que no ha bajado los brazos en estos meses de pandemia, sino que  al contrario, ha sabido reinventarse, generar nuevas estrategias y posicionarse en las redes sociales gracias a la calidad de sus productos.

María Paz González  y José Manuel Carmona crearon el emprendimiento hace dos años, y poco a poco han logrado ganarse el cariño y la preferencia de la gente, alcanzando hoy en Instagram más de 1.300 seguidores.

Respecto a sus orígenes, María Paz comenta que comenzó como una casualidad cuando estaba embarazada de cuatro meses, “no estaba en condiciones de conseguir un trabajo formal, un día nos regalaron zanahorias y nueces, y decidí hacer queques para vender. Así empezó el emprendimiento, poco a poco nuestros conocidos nos fueron pidiendo más productos y ellos mismos nos recomendaban”.

Así nació Paztelery como una opción de trabajo más independiente para María Paz, quien luego de tener a su hija decidió dedicarle tiempo a la maternidad, pero meses después la pareja comenzaría a enfrentar una serie de problemas debido a la crisis del Coronavirus y el estallido social.  Uno de los más importantes, fue que José perdió su trabajo y con esto la principal fuente de ingresos para la familia, por esta razón retomar el emprendimiento y profesionalizarlo fue el camino más adecuado para enfrentar los inconvenientes.

 “El estallido social y la aparición de la pandemia, nos golpeó fuertemente, esto hizo que retomáramos el emprendimiento desde un punto de vista más profesional, así que tuvimos que reinventarnos y reestructurar el negocio, comenzamos a ofertar nuevamente nuestros productos utilizando medios publicitarios,  a través de redes sociales”, enfatiza José Manuel.

REINVENTARSE EN TIEMPOS DIFÍCILES

Al igual que muchos emprendimientos locales, Paztelery ha debido reinventarse para enfrentar la crisis del Covid-19, la creatividad e innovación han sido fundamentales para dar vida a una carta única en Ovalle.

Es por esto, que han incorporado una serie de estrategias para impulsar el negocio. Así lo detalla José, quien explica que “los problemas se tienen que visualizar como una oportunidad y es así como tomamos un segundo aire. Principalmente lo que hicimos fue ampliar la carta y flexibilizar esta misma a gusto del cliente, ya que ellos tienen la posibilidad de armar sus propias tortas en función de una lista de materiales preexistentes. Cambiamos la aburrida carta de pastelería donde solo aparecían nombres clásicos y no existía la opción de hacer elecciones”.

Por su parte, María Paz agrega que “nos hemos preocupado de la calidad de cada uno de los productos, cuidando la técnica en cada proceso productivo y entregando un sabor 100% casero. En nuestro proyecto cada detalle importa, destacamos por la puntualidad y personalización, así como también el servicio de post venta. Encontramos que la retroalimentación con nuestros clientes es una de las mejores formas para ir mejorando continuamente”.

Otra importante herramienta para el emprendimiento han sido las redes sociales las que son constantemente actualizadas, y que han permitido estar en permanente contacto con los clientes, conocer sus opiniones y gustos. Además, durante estos meses han generado alianzas estratégicas con otros emprendedores locales, quienes han colaborado en la creación de nuevas ideas decorativas,  servicio de entrega y compra de productos, entre otras. 

PRODUCTO ESTRELLA

Sin duda uno de los sellos de Paztelery es la técnica decorativa y el cariño puesto en la presentación de cada producto, donde se utilizan topper 100% personalizados y temáticas únicas, elegidas por cada cliente.

El producto que ha tenido mayor éxito en ventas es la torta “María Gracia” o  “MG” que es el nombre de la hija de José Manuel y María Paz. “Fue creada al igual que muchos postres por mera casualidad o acierto. Un día uno de nuestros clientes nos solicitó una torta que tuviera una cantidad considerable de chocolate, pero a su vez un cierto equilibrio de acidez y que no fuera la típica selva negra. Así nace una exquisita torta de bizcocho de chocolate, rellena con ganache de chocolate y salsa de frutos rojos, cubierta con crema chantilly”, dice María Paz.

 

 

 

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