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Catequista y organizadora de actividades sociales en la ciudad, acostumbraba a asesorar y dirigir encuentros femeninos de la Iglesia, Ledezma dejó un legado de ayuda al más necesitado.

En el balance que realizan las autoridades sanitarias de la región se anunciaron ocho nuevos fallecimientos por covid-19, siendo dos de ellos residentes de la comuna de Ovalle. Uno de esos casos da cuenta de la activista y colaboradora social Marisa Ledezma Cortés, persona muy reconocida y apreciada por ser incansable participante de las actividades de la Parroquia Divino Salvador.

El párroco de Divino Salvador, padre Gerardo Soto, indicó a El Ovallino que Ledezma siempre fua una persona muy entregada a la ayuda del más necesitado.

“Es una pena, Marisa no lo pudo resistir. Era muy servicial, trabajó muchos años en la parroquia, primero como catequista y luego coordinando la ayuda social, encargada de recibir y entregar los alimentos y las colaboraciones sociales como administradora de la parroquia y al frente de un equipo de voluntarios”, indicó el sacerdote.

Indicó que durante los últimos 15 años, Ledezma y su círculo familiar colaboraron activamente con las actividades religiosas y sociales de la parroquia.

“Era asesora y trabajó mucho con las participantes del Encuentro de Mujeres en el Espíritu (EME) juntándose hasta con cien mujeres cada semana. Fue una mujer muy colaboradora y muy servicial. Una mujer de fe y de cercanía con la gente. Donde veía una necesidad ella partía y colaboraba”, señaló.

Indicó que actualmente organizaba las actividades y la logística de un comedor y una olla común que saldría de la misma parroquia.

Resaltó que su pareja y en total toda su familia, son muy activos en labores sociales y académicas del Colegio San Viator, donde estudian sus nietos.

"Por muchos años se desempeñó como Administradora de la Parroquia El Divino Salvador, colaborando en todo lo que fuese necesario preocupada de los detalles inherentes al servicio de las personas, especialmente los más necesitados. Deja en el dolor a su esposo Don Gastón Maluenda, sus hijas Ester, Ana, Tania, sus nietos Gastón Nicolás, Cristóbal, Trinidad, su yerno y toda su familia a quienes amaba con dedicación y entrega. La alegría con que vivía cada instante y su entereza en cómo enfrentó su combate contra el covid 19, alivia la tristeza y el hondo vacío que deja su ausencia", indicó el Padre Soto.

 

 

 

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