• Se espera que hacia el año 2030, el fenómeno de El Niño afectará con mayor frecuencia el norte del país, lo que implicaría mayor precipitación y eventos meteorológicos más extremos, lo que afectaría al sector agrícola.
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EL OVALLINO
De acuerdo a estudios científicos, la frecuencia de los eventos asociados a El Niño debiesen incrementarse más en esa parte del país, en algunas décadas más, lo que implicaría, en el marco del fenómeno de calentamiento global, varios desafíos a los que el agro y su infraestructura asociada debiera enfrentar.

No es misterio para nadie a estas alturas, los cambios que se viene evidenciando desde años en el clima de la zona y nivel país.

En esta ocasión, un estudio dado a conocer por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) asevera que de aquí al año 2030 – en poco más de un década – aumentaría la frecuencia y amplitud de los eventos asociados al fenómeno de El Niño en el norte de Chile, en concreto, respecto a los eventos del tipo “Pacífico Este”, que afecta precisamente a esta parte del país.

Cabe recordar que los eventos asociados a El Niño son considerados tradicionalmente, como de gran intensidad, pues se relacionan con mayor precipitación y a eventos meteorológicos extremos.

Al respecto, el profesional y oceanógrafo del CEAZA, Boris Dewitte, quien además, es uno de los autores de dicho informe, explica que “según los análisis se presentarían condiciones anómalas con mayor temperatura en la superficie del mar. La capa superficial del océano se calienta más rápidamente que la parte subsuperficial, eso produciría un cambio en la dinámica de El Niño”, señala el científico.

CAMBIO CLIMÁTICO

Al respecto, cabe recordar que el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) corresponde al fenómeno climático que consiste en la oscilación de los parámetros meteorológicos del Pacífico ecuatorial cada cierto número de años, presentando dos fases opuestas: El Niño y La Niña.

En el caso de El Niño, éste se genera cuando se ingresa en una fase de calentamiento de la temperatura superficial del mar en la zona del Pacífico ecuatorial, provocando fenómenos asociados a fuertes precipitaciones en su sector oriental (costa de América del Sur).

Al respecto, el científico Boris Dewitte expresa que “en el estudio encontramos un incremento robusto en la variabilidad futura de la temperatura superficial del mar del ENOS del Pacífico ecuatorial. Esto lo hicimos por medio de un conjunto de modelos globales que aplicamos como parte del Proyecto de intercomparación de modelos de clima acoplados (Coupled Model Intercomparison Project)”.

Sobre el origen de este fenómeno, el especialista es claro: “Este aumento en la variabilidad se debe al incremento de la temperatura superficial del mar asociado al Calentamiento Global producido por la actividad antropogénica o humana”.

Ello inevitablemente, no sólo favorece la ocurrencia de eventos extremos en la costa central de Sudamérica, sino que incluso, llega a cambiar la dinámica de El Niño, incrementando los “golpes de viento” en el Pacifico ecuatorial oeste (alcanzando a Chile). Ello implicaría pues, que el norte del país deba prepararse para fenómenos de El Niño mucho más extremos en las próximas décadas.

“Estos vientos se propagan hacia el este durante 2 a 3 meses y calientan el agua, proceso que da origen al desarrollo de un evento El Niño” señaló el oceanógrafo de CEAZA, Boris Dewitte.

¿Y COMO IMPACTARÍA ESO EN LA AGRICULTURA?

Lo cierto es que para nuestra región el panorama climático que se nos avecina conlleva diversos desafíos, pues una intensificación del fenómeno de El Niño en la zona implica efectos negativos y positivos para la vida que se desarrolla en ella.

Y si hay una actividad económica sensible a esos cambios en sin duda, la agricultura, rubro que da trabajo y sustento a miles de personas en nuestra provincia.

Temperaturas más altas y días más cálidos, además de menor nubosidad, implicarían entre otros problemas, alteración de las horas frío en el sector hortofrutícola especialmente, así como retraso de las fases de cosecha. Por otro lado, la ocurrencia de lluvias extemporáneas, afectaría a unos de los procesos fundamentales de la reproducción vegetal como es la polinización.

Así al menos lo ve el seremi de Agricultura, Rodrigo Ordenes, quien agrega que otro inconveniente producto de una intensificación del fenómeno de El Niño en las próximas décadas, es la incidencia de las plagas en las especies vegetales.

“Teniendo días mucho mas cálidos cuando se presenta el fenómeno de El Niño, hay mucha mas humedad, por lo que también puede repercutir en ciclos más cortos de las plagas y tener mayor incidencia como enfermedades también” señala, advirtiendo que en ese caso “tendríamos que incurrir en mayores costos por aplicar productos para poder controlar estas plagas, lo que a su vez, repercutiría fuertemente en el aumento de los costos de producción”.

Por lo demás, desde ya, se debiese observar la respuesta de cada una de las distintas variedades de cultivo a estas nuevas situaciones climáticas.

Por último, la autoridad hace hincapié además de otro tema: la afectación que podría sufrir la infraestructura productiva.

“Hay que considerar que los ciclos de estas precipitaciones serían mucho más intensas y más cortas, por lo que también nos puede generar una serie de problemas tanto en la infraestructura de riego producto de aluviones por ejemplo, o en la misma infraestructura productiva” aseguró. “Además, se puede generar un proceso de erosión de suelos, y eso también significa pérdida de productividad también, y eso nos afectaría muchísimo” agregó la autoridad.

INVESTIGAR Y ADAPTARNOS

Si bien no todo serían malas noticias, pues podrían registrarse mayores precipitaciones producto del fenómeno, beneficiando a zonas muy afectadas por la escasez hídrica, como es el Secano, lo cierto es que la receta para afrontar estos cambios en el clima se sostienen en dos puntos: investigar y adaptarnos al nuevo escenario.

“Lo importante acá es la investigación, tenemos que investigar cómo somos capaces de poder adaptarnos y tener una capacidad de resilencia ante estas situaciones” aseveró el seremi de Agricultura. 

Un concepto importante en este tema es la “gestión de riesgos climáticos”, cuyo objetivo es justamente, crear las herramientas necesarias para no quedar completamente vulnerables ante los cambios del clima.

“Eso significa hacer estudios e inversiones para poder adaptarnos de mejor manera a estos fenómenos, aunque inevitablemente como sector agrícola nos afectarán, por el sólo hecho de que trabajamos con seres vivos, ya sea animales o vegetales. Eso se irá viendo en función de cómo las variables climáticas van a ir incidiendo en los procesos productivos” aseguró Ordenes.

 

 

 

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