• Las principales rutas del ejército. Una de ellas pasaba por Monte Patria.
  • La travesía emprendida desde Argentina en esa época.
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Archivo
Según investigadores, la zona ubicada en Monte Patria no sólo jugó un papel importante dentro de la Independencia de Chile, sino que también permitió un intercambio de cultural y hasta social desde hace varios siglos pasados con Argentina.

Kamila M.

 

Nuestra región jugó un papel clave dentro delas gestas históricas que se libraron por la Independencia de Chile. En específico,  la zona de Monte Patria gracias al paso La Chapetona.

La historia del mencionado paso tiene diversas aristas, las cuales lamentablemente, de acuerdo al punto de vista de investigadores, han quedado poco a poco olvidadas.

LIBERTADORES DE LA CUARTA REGIÓN

El profesor de Estado en Historia y Geografía, Eduardo Guzmán Chirino, es oriundo de la localidad de Carén en Monte Patria.  Se ha desempeñado en diversas instituciones públicas y privadas. También tuvo vinculación con organizaciones latinoamericanas, entre ellas, la Corporación Servicio, Paz y Justicia, el cual es un organismo consultivo para la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). La experiencia le llevó a participar en diversas delegaciones de integración binacional entre la provincia de Coquimbo con la provincia de San Juan. Así nació el libro “Los libertadores de la cuarta región”, editado el 2018. En la publicación de Guzmán se señala la integración entre la provincia de Limarí con las tierras cuyanas (Cuyo, Argentina).

Sobre la importancia del paso Chapetona, el profesor destaca la argumentación histórica en cuanto a la integración de ambas vertientes del continente. “Los pueblos precolombinos –Diaguita especialmente- ya transitaban por estos pasos cordilleranos de manera que había una conectividad física, antropológica, cultural, antes que llegaran los españoles. Esta relación antropológica era de forma transversal, de este a oeste, o viceversa”.

De esa forma, la Cultura Diaguita y anteriores, “tenían su símil de parentesco en tierras cuyanas desde Catamarca, La Rioja y toda la provincia de Cuyo, los Diaguitas argentinos estaban emparentados con el Diaguitas chilenos. De manera que esa relación antropológica data de tiempos precolombinos, utilizando entre otros pasos cordilleranos, La Chapetona”, explica.

Una vez que arribaron los españoles en el siglo XVI, las primeras exploraciones de conquista que partieron desde La Serena atravesaron estos valles y, entre otros pasos, que utilizaron estuvo La Chapetona para cruzar a tierras cuyanas, especialmente Calingasta y así llegar a San Juan.

Aquello, se prolongó en tiempos coloniales, a tal punto que incidió en la llegada de españoles hacia Argentina. “En 1602 Pedro Cisternas Tobar hijo exploró el valle de Carén y de ahí transitó por el paso La Chapetona a tierras cuyanas. De modo que durante el resto de la colonia las primeras exploraciones españolas partieron de nuestros valles a establecer soberanía en territorios cuyanos. De hecho, las primeras ciudades trasandinas se originaron por acción de aquellos españoles que partían desde nuestras tierras”, sostiene el investigador.

La situación se extendió también hasta el periodo Republicano, pasando por la Independencia. De hecho Guzmán afirma que cuando José de San Martín, José Miguel Carrera, Bernardo O'Higgins, y otros próceres criollos organizaron el ejército libertador en 1817 en Mendoza, enviaron diversas columnas tanto al sur y al norte, las cuales fueron cuatro batallones secundarios, además de dos columnas centrales encabezadas por San Martín y O'Higgins, los cuales partieron de Mendoza, cruzaron la cordillera y arribaron a Chacabuco.

También hubo otros dos batallones; uno a Linares y otro a San Javier. Mientras que al norte uno a Copiapó y otro a La Serena. “El batallón que llegó a la provincia de Coquimbo hacia 1817 empleó estos cordilleranos y cayeron sobre Rapel y posteriormente sobre Carén. Ahí apresaron a una guardia española porque en tiempos coloniales la conectividad entre La Serena y San Juan se hacía por Ovalle, Sotaquí, Juntas, Carén, Río Grande, La Chapetona, Calingasta, Valle Hermoso y llegaban a San Juan”. Por esa razón, Carén era custodiado por guardias españoles para controlar dicho paso.

Guzmán destaca que lo más importante es que el tránsito por aquella época se realizaba en ese sector ya que, “la altura era más baja que el paso de Agua Negra”.

Por otro lado, a mediados del siglo XIX, es decir, 1856, el gobernador de San Juan, Antonino de Aberastain,  emprendió acciones para crear un camino o sendero para comunicar San Juan con la región de Coquimbo. “Ése esfuerzo tuvo su antecedente en el señor Gaspar de Zárate en 1565. Fue el primer español presidente del primer cabildo de San Juan y como ellos se sentían muy aislados, envió una carta al Rey de España, Felipe  II, para pedir un sendero que los comunicara con La Serena. Ese sendero pasaba por esos pasos cordilleranos, entre otros, la Chapetona”.

A raíz de esas iniciativas, hacia 1891, las autoridades de Limarí emprendieron acciones para abrir caminos o senderos hasta Juntas. También en esa época se creó la conectividad del tren que partía desde Paloma a Juntas, “la idea era continuar la traza de este ferrocarril hacia el interior del valle porque los argentinos querían sacar otro tren que llegara a la cordillera e hicieran la conectividad. Entre otros estudios y pasos posibles de esa conectividad de ferrocarril, era La Chapetona”.

Otro eje a destacar dentro de la importancia de dicho paso limarino es según Guzmán el hecho que desde tiempos ancestrales se formó una relación entre los migrantes que partían desde los valles chilenos a poblar los territorios cuyanos, “desde tiempos coloniales se tiene el registro que llevaron usos, tradiciones y costumbres, hasta religiosos, de nuestros valles, entre ellos, la Fiesta Religiosa de Andacollo”.

Hasta ahora diversos apellidos se repiten en valles argentinos y chilenos, algunos de ellos son, Cortés, Miranda, Chirino, Guzmán, Moroso. “Hoy día estamos separados por una cosa aberrante que son los límites y fronteras. Antes la cordillera de los Andes nos unía, nos integraba pero en la política que adoptaron los estados nacionales a finales del siglo XIX hasta la fecha impiden esta relación familiar que antiguamente era cotidiano en las dos bandas andinas porque se visitaban”.

De acuerdo al investigador, dicha relación antropológica se prolongó hasta aproximadamente 1950.

¿Deuda histórica con La Chapetona?

Al ser consultado si existe una suerte de “deuda histórica” con La Chapetona, Guzmán declara, que ciertamente hay una porque, “detrás de esos pasos hubo movimiento de gente que contribuyeron a organizar o bien originar la República de Chile”.

Guzmán considera que el paso del tiempo también ha mermado la integración, sobre todo, en aspectos familiares. “Lamentablemente hoy día puedo decir que a raíz del tema de los límites y fronteras y de la prohibición de transitar a uno y otro lado de la cordillera, que en tiempos coloniales y republicanos era normal, se estableció hasta hoy día un ‘Muro de Berlín’ porque familias de Tulahuén y Carén no se pueden juntar porque está prohibido cruzar a caballo la cordillera, sólo están autorizadas las veranadas y los crianceros, todo registrado. Pero antiguamente la relación o integración familiar eran habituales”.

La figura de Patricio Cevallos

Marcelo Rivera es gestor cultural y asistente social. Ha realizado dos trabajos que también involucran al paso La Chapetona, uno escrito y otro audiovisual, éste último consiste en un video de rescate histórico llamado “Ceballos el gran héroe de la cuarta región”.

Para hacer ese material, Rivera revisó bibliografía tanto chilena como argentina. “La información que arrojó eso es bien interesante porque San Martín cuando hace esta gesta libertaria divide su ejército en seis facciones; dos van por el sur, las dos principales donde va San Martín y O'Higgins van por el centro, y dos rutas van hacia el norte; una por Copiapó y la segunda parte de San Juan para terminar en el puerto de Coquimbo”.

La investigación realizada tuvo como protagonista al capitán Patricio Cevallos. De acuerdo al relato de Rivera, “la familia Cevallos estaba en Río Hurtado, pero el papá de él, Pablo Cevallos, tenía la estancia Monterrey, antigua, Monte Patria. Cuando San Martín astutamente comienza a idear toda esta planificación militar establece contacto con algunos libertarios nuestros y con Patricio Cevallos porque tiene que haber una persona que conozca la cordillera, el lugar, las familias, las haciendas, cuando ellos van avanzando”.

De esa forma, cuando se inicia la travesía desde Argentina, Cevallos era parte de la avanzada. “Fue una expedición dura cruzar la cordillera en esas condiciones de antaño en donde había mucha más nieve (…) Ingresaron a nuestra comuna y lo que nosotros logramos rescatar y contrastar es que logran entrar a Monte Patria y en el paso de Huana en el Rio Rapel se divide la fracción, unos se van hacia el Río Grande de Tulahuén con  Juan Manuel Cabot y el otro baja por el Río Rapel con Cevallos”.

En Carén había un puesto de vigilancia realista de los españoles, el cual estaba ubicado ahí para tener control del acceso a la cordillera. “Las fuerzas de Cabot se toman ese puesto de vigilancia, había solamente dos señores de guardia y logran tomarlos por sorpresa. Descansan ahí, y mientras tanto en ese tanto Cevallos por el Río Rapel se toma la hacienda Valdivia que estaba en manos de familias españolas”, indica Rivera.

Cevallos avanza y llega hasta Monte Patria, antiguo Monterrey, y logran interceptar la correspondencia que enviaba el mundo realista. La odisea luego continuó en Sotaquí y desde ahí a Barraza, luego hubo un hecho conocido como Combate de Salala, “los ejército de Chile y de Argentina no le dan mucha importancia porque la forma en cómo se produjo el combate no es muy ‘de honor’ para las Glorias del ejército”. La siguiente parada fue el puerto de Coquimbo y La Serena.

El balance de la odisea fue exitosa, “logran tomarse las haciendas, los puestos de guardias, en el Combate de Salala toman prisionero al gobernador”, explica.

Desde el punto de vista de Rivera, lo destacable de lo anterior es que, “a medida que el ejército ingresa a la comuna de Monte Patria se van sumando familias, hacendados, campesinos, entonces va tomando fuerza. Para nosotros es un hito importante poder resaltar eso de manera especial, y la figura de Cevallos, ya que es un héroe olvidado, menospreciado”.

Para el gestor cultural, el grado de ‘olvido’ en el que han caído estos antecedentes históricos y su conexión con La Chapetona, tiene relación con, “la poca valoración hacía lo nuestro. Hablo también puntualmente sobre el pueblo Diaguita, que son nuestros abuelos, los primeros habitantes de estos territorios. Para el extranjero es importante, pero es como una falencia nuestra el hecho de no valorar lo que tenemos, lo que somos. A nuestros niños en los colegios les enseñamos de Grecia, de Roma, pero no le enseñamos este tipo de cosas que son súper importantes”.

“Esta es historia nuestra que está empolvada y que algunos hemos tratado de ir desempolvando, algunos ponen atención otros no tanto, algunos con sus intereses tratan de ponerla en valor”, menciona.

Rivera valora los esfuerzos locales por sacar adelante este tipo de hechos históricos,  por ejemplo, la conmemoración del cruce del Ejército Libertador por Monte Patria.  

 

 

 

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