• El Mercado de Ovalle enfrenta nuevos desafíos para poder mantener la vigencia entre el público local y turístico
  • Al menos cuatro locales serán puestos en licitación en las próximas semanas, con lo que se espera revitalizar el espacio comercial
  • Marisel Robles, de la librería Publilibros
  • Mirta Adaros, de Dulces Limarí
  • José Miguel Díaz, del Almacén Don Pepe
  • María Isabel Valenzuela, de la Carnicería MV
Crédito fotografía: 
Roberto Rivas Suárez
Un recinto comercial tan emblemático como el Mercado de Ovalle tiene mucha historia a cuestas, aunque sus administradores y locatarios apuestan a tener más futuro que pasado para poder salir adelante entre todos. Cuatro locales se licitarán públicamente en las próximas semanas

Toda una historia de comercio y cultura puertas adentro y en los alrededores de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Y aunque sus locatarios reconocen que han visto tiempos mejores, sus administradores hacen esfuerzos para devolver el brillo de otras épocas. Ambos apuestan a que el Mercado de Ovalle tiene más futuro que pasado.

Varios locales cerrados, 12 de 59, muestran una realidad y son una cara poco atractiva a los visitantes, aunque los locatarios que hacen vida en el Mercado insisten en seguir remando para atraer cada día a más visitantes.

Mirta Adaros lleva con su hija apenas un año al frente de Dulces Limarí, confiesa que el período que llevan en el Mercado ha sido “lento”.

“Hay muy poco movimiento de gente, teníamos otras expectativas. Creo que hay que hacer modificaciones, y buena publicidad, para que la gente entre al mercado, porque hay muy poca gente en el mercado”.

Su emprendimiento nació exclusivamente para crecer en el Mercado de Ovalle, y se han aliado con diferentes proveedores locales de dulces, además de sus propias creaciones, para lograr atraer al público que camina por los pasillos del recinto, por lo que necesitan que sean cada vez más los visitantes.

Ese es el gran desafío de la actual gerencia. El administrador del Mercado Municipal de Ovalle, Guillermo Fernández, explicó a El Ovallino algunas de las decisiones con las que buscan fortalecer la imagen y ganar público para el espacio comercial.

De la docena de locales que están desocupados, cuatro se licitarán en unos treinta días, y aunque las bases de licitación están casi listas para su publicación, deben pasar el último filtro antes de ser aprobados en sus últimos puntos.

Los otros ocho locales restantes sufrirán algún tipo de fusiones y modificaciones, de cara a una serie de remodelaciones que se esperan hacer en los próximos meses.

“Todos los locatarios que están activos han manifestado su intención de mantenerse en sus locales. Ninguno ha manifestado que vaya a retirarse de su local o que vaya a renunciar al contrato”, indicó Fernández.

Agregó que el cese de concesión del arrendatario tiene que ver con varios factores: Fallecimiento de un locatario, acumulación de amonestaciones, incumplimiento del contrato o el no pago del arriendo del local. “En este minuto, no tenemos ninguna causal que sea de ese tipo. Todos están pagando, se han regularizado, no hemos tenido problemas. Los locales que están disponibles es porque se han recuperado por distintas causales”.

Buenos vecinos

Indicó que no todo el trabajo es en la manzana donde funciona el Mercado, ya que tienen aprobado un proyecto que beneficiará a sus vecinos cercanos.

“Tenemos un proyecto que ya se adjudicó y que tiene que ver con la instalación de ocho nuevas luminarias en la calle Edmundo Pizarro, y la reconstrucción del pavimento de la vereda del frente en la misma calle, para que los locales comerciales sean más atractivos al público”.

Esto para poder mejorar la luminosidad del sector y evitar situaciones delictivas, ya que según explica Fernández, nunca ha habido luminarias en ese sector y se han generado situaciones delictuales como robos y otros delitos por la oscuridad de la zona en las noches y madrugadas.

Libros para todos los gustos

Paro los locatarios han tenido sus opiniones encontradas. Confían en el trabajo de la oficina gerencial, aunque esperan mejores resultados en los próximos meses.

La encargada de la librería Publilibros, Marisel Robles, explicó a El Ovallino que su local cuenta con vida propia, ya que tiene más de 13 años funcionando en el lugar y ha podido ganarse a su clientela.

“La gente nos ha podido conocer. El tema de las redes sociales nos ha ayudado a darnos a conocer más allá de las paredes del mercado, porque ahora la gente tiene la posibilidad de pedirnos un libro y nosotros si no lo tenemos lo buscamos en Santiago y lo traemos. La clientela no está segmentada a un solo rango de edad. Hay de todo, desde adultos mayores hasta jóvenes que buscan libros y las últimas novelas. Desde los 13 años ya están súper al día con el tema de las novelas y las buscan. Son buenos lectores.”

Indicó que en el caso de que el libro no estuviera disponible en su librería, y si está disponible en Santiago, ellos lo ubicarían en el sistema de las editoriales con las que trabajan e inmediatamente lo encargarían.

“Tenemos los contactos directo con las editoriales, y sabemos cómo buscarlos. Se hace una reserva, la gente tiene que abonar parte del costo, y el libro llega el día sábado. Ahorita debemos tener unos mil libros, porque tenemos libros en los cajones para exponerlos luego en la Plaza de Armas, porque participamos en ferias constantemente, y allí se maneja otra vitrina y otro tipo de público”.

Profetas en su tierra

Refirió Robles que la gente todavía busca a los escritores locales. Busca sus libros y novelas y las comenta. Hay algunos que son muy específicos y escriben sobre la minería, sobre la agricultura, o historias e investigaciones relacionadas con el campo, por lo que llega mucha gente que nació en Ovalle pero que vive lejos y busca libros de la historia del Limarí.

“Entre los escritores locales más vendidos, están Ángel Álvarez, Sergio Peña quien tiene una vasta recopilación de historias de la zona, la escritora emergente Patricia Badilla, con una novela muy solicitada, Leo Ortiz, Lincoyán Rojas, Pamela Contreras y su libro de investigación sobre la cocina diaguita, Mario Banic, y otros más”

Sucede a veces que los lectores y los escritores se consiguen en el mismo pasillo de la librería. “Nos ha funcionado como espacio de encuentro donde se produce esta sincronía entre el lector y el escritor, quienes se consiguen acá y comienzan a compartir ideas, a responder preguntas, y hasta le firman un libro”.

Agrega que en su negocio, como han tenido buena promoción en redes sociales e interacción con el público, sí han visto un aumento en la gente que va a comprar, en comparación con lo que se veía cuatro o cinco años atrás. “Aunque en el Mercado sí se ha visto una baja de público, falta hacerle más promoción. Claro que influye el hecho de que hay más de 10 locales vacío ahorita, porque si hay muchos cerrados, entran los turistas y se van en una sola pasada”.

Rentable

José Miguel Díaz, propietario del Almacén Don Pepe, confiesa que todavía es rentable tener un puesto en el Mercado.

“Si usted le achunta a lo que está colocando, a lo que quiere vender, le va a ir bien. Yo tengo mis clientes habituales desde hace casi ocho años, pero siempre llega gente nueva que viene por primera vez, gente que entra por curiosidad. Hoy día una visitante nos felicitó por como teníamos todo limpio y bien conservadas las cecinas, por ejemplo”.

Consultado por la afluencia de visitantes, indicó que el hecho de tener locales cerrados es una causa para recibir pocas visitas. “No deberían tener locales cerrados, si alguien tiene un local debería estar abierto para que atraiga a más gente. Tenemos un polo turístico muy bueno, pero debemos saber aprovecharlo. Hemos tenido épocas malas, y actualmente la situación económica está mala para todos, por la sequía, aunque hemos visto los adelantos puertas adentro del recinto”.

Por su parte María Isabel Valenzuela, propietaria de la Carnicería MV, es una veterana de mil batallas. Con 33 años en el Mercado de Ovalle ha visto desfilar a decenas de administradores, propietarios, locatarios, público y todo tipo de escollos para los vendedores: épocas buenas, no tan buenas, malas y muy malas.

“El Mercado sigue siendo atractivo para el público. Yo he pasado por muchas etapas y puedo decir que ahorita estamos mejor que en muchas ocasiones. Yo he luchado para mantener este local, pero nunca he pensado en cerrar. Todos los tiempos son difíciles, y este es uno difícil para este rubro, porque hay mucha competencia con los supermercados. Pero como uno es responsable con los créditos y préstamos a uno lo ayudan y lo que queda es trabajar para vivir. Me parece que en estos momentos está bien, se ha hecho un buen trabajo desde la administración, pero sería bonito que tuviera más completo de locales nomás, porque hay varios cerrados y eso afecta porque no vienen tantos turistas”.

 

 

 

 

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