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El Ovallino
Tras el movimiento telúrico de 8.4° Richter que afectó a la zona el 16 de septiembre del 2015, en Monte Patria aún quedan cerca de 85 casos habitacionales que presentan algún tipo de problema, tanto en su reposición como para acceder a compras de materiales.

La comuna de Monte Patria vio cómo cuatro de sus habitantes perdieron la vida tras los efectos del terremoto de 8.4° Richter afectó a la región hace exactos cinco años. El reloj marcó las 19.54 horas de un miércoles, cuando la tierra se sacudió y dejó a miles de damnificados y casi una veintena de fallecidos en la región.

Uno de los hombres que lideró en principio la coordinación de la emergencia fue Osvaldo Vega, funcionario municipal que como encargado de la oficina de emergencias de Monte Patria vivió como sus compañeros y otros funcionarios ayudaron en el rescate de personas.

“Estábamos entregando ayuda a crianceros en Flor del Valle, Pedregal, varios funcionarios estaban en una ceremonia. El primer día, los funcionarios nos congregamos, nos coordinamos, un equipo se fue a Tulahuén, porque nos dijeron que habían rodados. Posteriormente, tratamos de llegar allí y se pudo traer al grupo que estaba arriba. Esa misma noche, junto con Carabineros comenzamos a recibir llamados de la comunidad, corte de caminos, de personas extraviadas y el primer reporte de una persona fallecida en Tulahuén”, contó.

Uno de los principales efectos que dejó el devastador terremoto fue la pérdida de viviendas y otras tantas que quedaron defectuosas en la comuna, en la que cerca de 500 casas quedaron afectadas.

“Si bien ha sido un proceso largo, aún hay familias esperando la reconstrucción de sus viviendas, cerca de 500 familias fueron afectadas. Aún no han podido solucionar sus problemas habitacionales”, dijo Vega.

En la actualidad, la comuna mantiene a 40 casos de daños parciales en viviendas, los cuales no han tenido el beneficio de la tarjeta de materiales, además de otros 45 casos de reposición de viviendas en las que no cuentan todavía con un informe de riesgo aprobado. Mientras, algunos colegios rurales de la comuna siguen presentando daños en los cimientos de su estructura.

“Se requiere la construcción de algunos muros para sostener esos lugares. En general, los terremotos constituyen muchos aprendizajes y necesidades de generar nuevas y mejores formas de vida, una nueva cultura de la construcción, pero por sobre todo, hay partes de nuestras vidas que son imborrables e irrecuperables”, comentó el alcalde Camilo Ossandón.

El propio alcalde señala que deben mantener una actitud de convivencia con este tipo de fenómenos de la naturaleza, sobre todo cuando el 35% de las viviendas de la comuna están afectas a situaciones de remoción, ya sea por movimientos telúricos, aluviones, entre otros. De esta forma, el jefe comunal plantea una serie de lecciones a futuro para eventos de similares características.

“Por lo que hay un grado de riesgo asociado a posibles terremotos y hay que practicar medidas de evacuación, mejoramientos de conectividad vial y digital, además aprender de vivir con calma estos procesos que suelen ser muy duros y que requieren que nosotros pingamos la mayor madurez y la mayor perspectiva para abordar las situaciones instantáneas que deja cada evento, y a largo plazo, tener una mirada de recuperación, para recuperar la vida”, manifestó Ossandón.

 

 

 

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