• José Gastón Cisternas Cortés durante su cumpleaños número 78. Crédito: Cedida
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A la edad de 83 años José Gastón Cisternas Cortés dejó de existir este miércoles rodeado por sus seres queridos. Su deceso se produjo por complicaciones renales y asociadas a un cáncer que se le había diagnosticado tiempo atrás.

El pasado miércoles se produjo el deceso de José Gastón Cisternas Cortés (83), conocido y querido ovallino que con su alma de niño generó importantes lazos con la comunidad local. Su fallecimiento se produjo debido a dificultades médicas asociadas a una grave enfermedad que padecía.  

“Desde hace un par de años atrás Gastón fue diagnosticado con un cáncer, sumado a eso también tenía otras complicaciones gastrointestinales que se controlaban y se mantenían con la medicación que le entregaba el Hospital de Ovalle y los cuidados paliativos que le entregaba mi hermana, quien fue su tutora en estos últimos años”, dijo Pedro Muñoz Cisternas, sobrino del querido ovallino.

ALMA DE NIÑO

José Gastón Cisternas es hijo de José Santos Cisternas, antiguo miembro de la Maestranza de Ovalle, y de Raquel Cortés, quien fue costurera y una conocida participante de un centro de madres que se ubicaba en el Mercado Municipal.

Sus estudios básicos los cursó en el Colegio Amalia Errázuriz. Mientras estaba en sexto año sufrió una grave meningitis, lo que le provocó algunas secuelas que lo acompañaron hasta su fallecimiento. De hecho, Muñoz recuerda que en esa esos primeros años como escolar los profesores se dieron cuenta que él, “se iba quedando un poco atrás con los aprendizajes”, pero pese a esa dificultad, siguió desenvolviéndose con naturalidad ante quienes lo rodearon y conocieron.

Fueron varias las generaciones de ovallinos que crecieron junto a él y quienes conocieron su espíritu ingenuo e inocente. “Lo tildaban de ‘loco’ o ‘enfermo’ y él lo que tenía era la mentalidad de un niño de 10 años en un cuerpo que después fue deteriorándose. Gastón conocía a mucha gente, muchos ovallinos crecimos con él, a veces de niños lo molestábamos porque habían cosas que a él le molestaban y uno a veces de inmaduro encontraba cómica alguna palabra que decía”.

Su sobrino destaca que era una persona muy despierta y que estaba al tanto de todo lo que sucedía en la comunidad local. “Fue muy activo, se sabía el nombre de todas las familia antiguas de Ovalle, toda la historia. Cuando había una noticia sobre un incendio o sobre un fallecido, antes de que algún medio sacara la información, él llegaba a la casa y nos contaba todo, nos mantenía a todos atentos de todas esas noticias, él hablaba con mucha gente”.

Durante su vida fue receptor del cariño de la gente, así quedó evidenciado en pequeños detalles de su diario vivir. “Mi madre, que fue su tutora inicial de toda la vida, se preocupaba de todas sus cosas; del almuerzo, de su ropa, le pasaba dinero a diario para que comprara cosas. Al final terceras personas le compraban llaveros, revistas o autitos. Almorzaba en otros lados y llegaba a la casa y decía que ‘no le daban’ porque era muy glotón. Estábamos conscientes del cariño de la gente, eso igual es esperanzador”, comentó.

Una de las grandes penas de su vida fue la muerte de su madre. “Desde pequeño acudía a la Parroquia San Vicente Ferrer, después del fallecimiento de ella él seguía acudiendo. Muchas personas me decían que lo veían llorar en la iglesia porque la extrañaba”.

ÚLTIMOS DÍAS

A pesar de su frágil estado de salud y de su cada vez más acentuada delgadez, Gastón siguió con su misma vitalidad, sin interrumpir su rutina diaria, conversando con comerciantes y recorriendo las calles de la ciudad. 

Pero el último tiempo su luz se fue apagando por el cáncer y por problemas renales. “La semana pasada presentó unos cuadros de hemorragia. Lo tuvieron en urgencias dos días hospitalizado, posteriormente lo llevaron a la casa con hospitalización domiciliaria”.

Fue en el centro asistencial donde se había tomado la medida de conectarlo a un ventilador mecánico y a otras máquinas, pero aquel aparataje le causó gran incomodidad por lo que sus cercanos decidieron que era mejor que partiera rodeado por los suyos, “fue doloroso para él, se empezó a quejar mucho. Así que la doctora dio orden desconectarlo y que la familia tomara la decisión de dejarlo en el hospital o llevarlo a la casa. Mi hermana decidió que estuviera en la casa, no había nada más que hacer, estaba muy mal”, indicó.

DESPEDIDA

Para quienes deseen entregar el último adiós al querido Gastón, su familia comunicó que sus restos están siendo velados en el templo evangélico ubicado en calle Maestranza, casi al llegar a la Feria Modelo de Ovalle. Los funerales se realizarán este viernes a las 11 de la mañana en el mismo recinto. Luego su cuerpo será trasladado al Cementerio Municipal, lugar en donde estará descansando junto a sus padres.

En estas difíciles horas ha quedado en evidencia el profundo cariño que despierta su figura en la comunidad ovallina. “Es totalmente positivo y optimista creer todavía en la empatía de la gente (…) De niños estábamos conscientes que él era muy conocido porque siempre le gustaba hablar con alguien en la calle, pasaba por los negocios coleccionando llaveros y revistas. Conocía a todo el mundo. También teníamos la consciencia de que muchos niños lo molestaban -algo propio de la inmadurez de algunos estudiantes-pero obviamente con el tiempo lo fueron conociendo y fueron aceptando esta diferencia, esta cierta discapacidad. Al final la gente empatizaba con él, lo regaloneaban, lo querían y cuidaban mucho”.

Sin duda su partida deja un legado de amor, cariño y empatía. “A pesar de las diferencias que un ser humano puede tener, es querido y apreciado por la comunidad”, afirmó su sobrino.

 

 

 

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