• Graves daños dejó el último terremoto en el Cementerio Parroquial de Punitaqui. Hoy los nichos dañados serán demolidos, pues no tienen posibilidad de ser reparados.
Crédito fotografía: 
CHRISTIAN ARMAZA
La administración del camposanto se encuentra en pleno proceso de reparación del lugar, ante lo cual se ha hecho un llamado a los parientes de las personas que están sepultadas en esas tumbas para realizar los cambios pertinentes.

Graves y notorios fueron los daños que dejaron los últimos terremotos de 2015 y 1997 en el Cementerio Parroquial de Punitaqui. De hecho, la imagen de los nichos destrozados y los ataúdes a la vista fueron parte de las postales que dejó el último sismo, cuyo aniversario – el tercero – se conmemora el próximo 16 de septiembre.

A eso se suman las lluvias de 2016 y 2017, las que han reblandecido el suelo del lugar – que se emplaza sobre una pendiente- generando más daños en las tumbas.

Y si bien, los cuerpos ya han sido retirados de los nichos dañados, lo cierto es que hoy, la administración del cementerio punitaquino se encuentra en pleno proceso de remodelación del camposanto, ante lo cual, se hace necesario demoler las columnas de nichos que resultaron con daños irreparables, en especial, los que se ubican en el sector del pasillo central del cementerio.

“La situación nace a raíz de una evaluación que hizo el arquitecto del Arzobispado de La Serena, donde efectivamente los daños que tiene son de mayor consideración, lo que no hace factible su reparación. Por ende hay que demoler y sustituir todo eso” argumentó al respecto, el administrador del camposanto, Erick Ugarte.

Cabe destacar que durante este tiempo, se han construido nuevos nichos para reducción, pero a la vez, la administración ha debido realizar un llamado - a través de los medios de comunicación - para convocar a las familias que tienen a sus parientes sepultados en esos nichos dañados.

“Se han puesto en marcha los protocolos desde el año pasado con la finalidad de ir ubicando familiares con tal que de que éstos oportunamente, acrediten relación con la gente que ha sido sepultada ahí, y a su vez, soliciten los cambios que correspondan, ya sea a través de traslados internos en el cementerio, o externos” explica el administrador.

Para esto último indica, los familiares deben presentar la documentación respectiva para acceder a la petición. Paralelamente a eso, se les entrega una fecha para que ellos concurran al lugar, para hacer los cambios pertinentes.

PROTOCOLOS

¿Y qué pasa si los familiares no aparecen? Según Ugarte se deben seguir los pasos que corresponden, que es insistir a través de los medios de comunicación locales, y se ponen listas en los sectores de alta concurrencia de público “con la finalidad de que la gente de alguna manera se entere”.

Pero si aun así, no se acercan, y a la vez, si se denota que hay un evidente abandono del nicho, “no tiene nombre identificado, ni lapida ni flores, esos restos pasan directamente al osario, pues se evidencia que hay abandono” afirma.

Un punto importante que destaca el administrador del cementerio es que el deudo “es el responsable de mantener los nichos en buen estado” ante lo cual debe acercarse al cementerio y seguir los cursos de acción respectivos.

“Ahí se le dan los cursos de acción: primero exhumar y reducir, y ahí se ve donde lo va a dejar: si tiene familiares en Ovalle, en Serena, o en otro lado, o si se va a dejar aquí mismo en el cementerio, pero ese tema es ya responsabilidad del deudo. Y si el deudo no toma cartas en el asunto, la segunda responsabilidad es del cementerio, por lo cual los restos pasan al osario. Y cumplido el tiempo en el osario, a la fosa común” aclaró.

RECONSTRUCCIÓN

Sobre las obras que ya se han llevado a cabo al interior del cementerio, el administrador explica que ya se han habilitado nuevos nichos de reducción, contando hasta ahora con unos 120 nuevos nichos. “Ese es para el traslado paulatino de la gente que está ubicada en los nichos principales, que han sido afectados. Porque normalmente toda esa gente que figura fallecida allí tienen una antigüedad de más de 40 o 50 años” indica.

Dado el paso del tiempo, y el estado de los cuerpos, Ugarte explica que “no se justifica traspasarlos a un nicho de adultos. Por eso van sí o sí a los nichos de reducción, o en su defecto, dejarlos junto con el resto de familiares sepultados” señaló.

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