• El histórico plantel de Club Deportes Ovalle que en 1988 era el puntero de la serie B chilena con grandes posibilidades de subir a Primera, pero en los últimos partidos no pudo mantener la racha de los buenos resultados.
  • En el antiguo estadio “Willy González” se vivió este partido que marcó a fuego a los hinchas de esa época.
El domingo 3 de enero de 1988, limarinos y serenenses vivieron una verdadera batalla sobre el desaparecido recinto deportivo, donde los granates, con actuación desequilibrante de Víctor “Pititore” Cabrera se impusieron por 2-1 y pavimentaron su camino a Primera B, desplazando a los verdes que gozaron de la punta por largo tiempo. Sus protagonistas recuerdan esa tarde donde más de 10 mil personas disfrutaron de un encuentro inolvidable. Incluso se habló de coimas.

Quizás fue la última vez en que Deportes Ovalle estuvo tan cerca de volver a Primera División del fútbol chileno. Quizás otra historia se hubiese tejido tras aquel partido, donde los limarinos tuvieron en su casa la oportunidad de afianzarse en el liderato de Segunda División y alejarse de su ‘clásico’ rival.

La salida desde Ovalle no fue fácil para los hinchas de Deportes La Serena. Eran casi tres mil forofos que regresaban felices desde la capital del Limarí, cuando un grupo de simpatizantes verdes comenzaron a lanzar piedras y otros objetos a los buses que trasladan a los fanáticos granates.

Quebraron vidrios y no hubo bus que se salvara. Pero los serenenses volvían contentos hacia la ciudad de las papayas después de un triunfo clave para seguir soñando con el ascenso a la primera división en 1988.

Los dirigidos por José Sulantay habían derrotado por 2-1 a Deportes Ovalle y le arrebataron el liderato, luego de largas semanas en que los verdes fueron punteros de la competencia, porque este era un partido bisagra y así se vivió sobre el césped del Willy González.

Fue una jornada llena de expectación y buen juego sobre el gramado. Los onces que saltaron fueron lo mejor que tenían tanto los dirigidos por el “negro” como por Edmundo “Kiko” Rojas.

Lo cierto es que ese encuentro fue visto por más de 10 mil espectadores, aunque en el estadio sólo cabían poco más de 8 mil. Pero había que acomodarse para disfrutar de un encuentro. Los cerros cercanos o los árboles eran las butacas ideales.

Cosas que pasaban en esos tiempos, para una fiesta que quedó en la memoria de quienes seguían la suerte de ovallinos y serenenses en tiempos muy particulares.

 

UN CONTEXTO ESPECIAL

Era el año 1988. El tiempo clave para la consolidación del inicio de la transición hacia la democracia, y ver si el general Pinochet cumpliría con su itinerario en el plebiscito de octubre. 

En esos días, la vida transcurría tranquila y habían transcurrido sólo dos días desde el Año Nuevo, que abrió las esperanzas de un futuro mejor. En la editorial del sábado de 2 enero, un día antes del choque entre serenenses y  ovallinos, diario El Día consignaba que “será este año cuando los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armada y el General Director de Carabineros deberán proponer al país, por unanimidad, la persona que ocupará el cargo de Presidente de la República, sujeto a la ratificación de la ciudadanía a través de un plebiscito”.

Según las mismas páginas de nuestro periódico, llegaron ocho nueve niños al mundo ese primer día del año 1988 en La Serena y Coquimbo, mientras el Cine Centenario ofrecía dos películas de taquilla, como son ‘Locademia de Policía 4’ y ‘El Niño y el Papa’. Por contraparte, el cine Nacional ofrecía sus películas para adultos, tanto en La Serena como en Coquimbo “estrictamente para mayores de 21 años”, rezaba su aviso.

Era un año clave, y lo fue para Deportes La Serena, que en Ovalle comenzó su camino hacia el sueño de volver al fútbol grande en la temporada 1988, mismo año en que un hecho inédito se producía en el fútbol nacional: Universidad de Chile bajaba por primera y única vez a la serie B del balompié criollo.

ERAN OTROS TIEMPOS

Y es que era un ‘clásico’ de esos que ya no se ven, debido a las distintas realidades de ambos clubes. Hoy, La Serena jugando en Primera B, mientras que Deportes Ovalle sumido en el ostracismo.

En 22 fechas del campeonato por el ascenso, los ovallinos eran los punteros exclusivos con 29 puntos, quienes estaban dirigidos técnicamente por Edmundo ‘Kico’ Rojas, pero que en sus primeras fechas contó con la dirección del mundialista Humberto ‘Chita’ Cruz. El exseleccionado nacional conformó el equipo para la temporada, rescatando jugadores desde Lota Schwager, Deportes Antofagasta y Universidad Católica, entre otros. Uno de ellos fue Danilo Chacón, formado en la tienda cruzada.“Ese equipo estaba conformado por jugadores maduros y otros jóvenes, teníamos jugadores importantes como Rubén ‘Nene’ Gómez, Herrera, Ramírez, Pedro García, un grupo bastante importante. Realizamos una interesante campaña, pero hubo situaciones que con la madurez de ahora se puede decir que no debieron haber sucedido. Por ejemplo, el equipo que conformó Humberto ‘Chita’ Cruz y que tuvo que dejar la banca por algunos inconvenientes con dirigentes, no sé la verdad. Humberto nos conocía a todos, él nos trajo”, recuerda el exdefensa.

Tras la salida de Cruz por bajo rendimiento, el presidente de Deportes Ovalle, Jorge Tuma, recurrió a las divisiones inferiores para reemplazarlo, donde allí cumplía funciones Edmundo ‘Kico’ Rojas, pero éste asumió solo interinamente. “El día martes cité a entrenar, también lo hicimos el miércoles y el técnico aún no llegaba. Ahí don Jorge me pidió que dirigiera el partido siguiente, ya que no querían apresurarse en la elección del nuevo entrenador. No llegó esa semana tampoco, volví a dirigir y volvimos a ganar. Pasó lo mismo durante cuatro semanas, habíamos ganado todos los partidos y yo dije que no quería seguir”, cuenta Rojas.

Cinco victorias consecutivas animaron al timonel ovallino a convencer a Rojas de que se hiciera cargo del equipo. Luego de varias negociaciones, el técnico aceptó el desafío de continuar al mando de Deportes Ovalle.

La racha de los verdes de Limarí continuó siendo ganadora hasta que llegó la 22° fecha del campeonato. Deportes Ovalle acumulaba 29 puntos, mientras su más cercano perseguidor, La Serena, lo hacía con 28.

En un estadio Willy González colmado, con 8.170 espectadores controlados más otros tantos observando el encuentro desde el cerro, fue Deportes Ovalle quien salió a ganar el partido desde el primer minuto.

Según destacó El Día, una vacilación entre el bloque defensivo y el arquero visitante Mario ‘Loco’ Rodríguez, permitieron que la máxima figura ovallina Rubén ‘Nene’ Gómez abriera el marcador. 1-0 y con eso al descanso.

En el complemento comenzó la debacle verde.

“La Serena tenía a (Víctor) ‘Pititore’ Cabrera en la banca y lo ingresó en el segundo tiempo, marcando los dos goles de cabeza, cuando nosotros teníamos programado que (Ramón) Ríos lo marcara en todos los balones detenidos. Pititore era certero en el área”, se lamentó Kico Rojas.

“Luego cometimos errores que fueron importantes, el arquero Mario ‘Loco’ Rodríguez sacó un balón imposible a Rubén, luego a Carlos (Cáceres) se les resbala el balón y en el segundo gol fue error nuestro. Teníamos a un jugador lesionado en cancha y vivimos esas complicaciones”, acota Chacón.

El 1-2 a favor de los serenenses provocó el bajón futbolístico de Deportes Ovalle, provocando que no pudiera ganar más en el torneo, a falta de cuatro fechas para el final.“Ese partido fue una lápida, porque después de ese encuentro no volvimos a ganar un partido importante, incluso quedamos rezagados. Eran tiempos difíciles y había que luchar para estar peleando por el ascenso”, agrega el exdefensor.

RECUERDOS DE TIEMPOS GRATOS

El director técnico de los granates era José Sulantay. El “negro”, que durante su juventud vistió los colores papayeros y que también cosechó alegrías con Coquimbo Unido, recuerda con especial cariño esa jornada, que cimentó el éxito de la gestión de todo un equipo, dirigido por el presidente granate Otmar Rendic.

En el segundo lapso, los ingresos de Hector “Kunta” Cabello y Víctor “Pititore” Cabrera cambiaron el rumbo de una jornada que quedó en la memoria papayera.  “Dos goles de su sello”, consignaron los enviados especiales a Ovalle de diario El Día  

El adiestrador que en 2007 fue tercero en el mundo en la cita sub-20 de Canadá recordó esa calurosa jornada en la capital del Limarí en un año de esos inolvidables. “Cuando tomamos el equipo, estábamos en la séptima colocación de la tabla y los punteros eran Deportes Ovalle y Regional Atacama. Lo cierto es que comenzamos con dificultades pero sumamos una gran cantidad de puntos y nos fuimos acercando a los cuadros que estaban en posición de vanguardia. Incluso, era bien sabido que Pititore era la gran figura, pero llegó Wilson Fre e hizo una gran cantidad de goles. También estaba muy firme Jorge Navea en punta, sin olvidar la llegada del “Kunta” que venía de la selección Sub-20 de 1987”, agregó.

En ese contexto, tenían claro que doblegar a Ovalle era vital para quedarse con la punta. Y el propio Sulantay insistió en los días previos que “lo más malo que puede ocurrir es el empate”.

El “negro” recuerda la expectación, ya que mucha gente incluso se subía a los árboles o desde el cerro cercano veían el encuentro. “La familia Miranda” como lo calificó Diario El Día en ese entonces.

Y luego, cuando vino la alegría, los hinchas granates recibieron todo el repudio de los ovallinos como señalábamos al principio. Y por ende, el equipo serenense debió permanecer por largas horas en la capital del Limarí. “Nos enteramos de lo que estaba sucediendo. Y debimos permanecer largo rato. De hecho, los Carabineros nos fueron a dejar hasta la salida de Ovalle. Lo mejor vino en el momento en que llegamos  hasta más allá de Cerrillos, donde el recibimiento fue espectacular. La gente salía desde las casas, y eso que todavía no subíamos. Todavía debíamos jugar con Soinca, Arica, Unión La Calera y cerrábamos con Unión San Felipe en La Portada”.

A juicio del adiestrador, el encuentro disputado en Ovalle fue clave, ya que se jugó muy bien y se pudo revertir el marcador en forma exitosa, con los goles de Pititore. Además, valoró la actuación del portero Mario Rodríguez. “Ese año fue notable. Más allá de las locuras que hacía, realmente fue espectacular”.

DOS FIGURAS QUE CAMBIARON EL RUMBO

En la temporada 1987, que terminó con el ascenso de Deportes La Serena, el trabajo colectivo y nombres claves hicieron posible este logro. Pero, en la jornada del domingo 3 de enero del ‘88, dos hombres fueron relevantes: Wilson Fre, fortalecido en las inferiores de Deportes La Serena, y otro hombre de recorrido, como era el mítico Víctor “Pititore” Cabrera, con pasos por el San Luis de inicios de los ’80 y Colo Colo a mediados de la década.

José Sulantay recuerda así a Pititore. “Era un jugador diferente, que hacía locuras dentro y fuera de la cancha. Hace algún tiempo lo vi mal, pero me dio gusto volver a encontrarlo mucho más estable, trabajando para la Municipalidad de Quillota”, haciendo referencia a tiempos  donde la bohemia y la evasión hicieron lo suyo.

El goleador tiene asiento en la comuna de Quillota, y logramos comunicarnos con él. Y al saber que lo llamábamos desde La Serena, se le escuchó contento de recordar una tarde donde quedó en la memoria del hincha granate al anotar un doblete. “Quedaban como 15 minutos, y José Sulantay estaba en la banca, y me dice ‘anda a calentar detrás del arco para que te hueven los hinchas de Ovalle”. Así fue.

Y no pasa mucho tiempo cuando ingresó a la cancha. “Miguel Ángel Carrillo juega por la derecha. Fre hace un centro, aparezco por el segundo palo e hice el 1-1. La gente se volvía loca, e incluso botaron las rejas para entrar a la cancha. Y pocos minutos después, Mario Figueroa  me mete un pelotazo desde la mitad de la cancha. Intervino Fre, la paro de pecho, me doy vuelta y hago el segundo gol. La gente enloqueció compadre, todos entraron a la cancha, el árbitro no podía reiniciar el partido. Fue una ‘huea’ tan linda, la gente nos fue a abrazar. Entró Pititore y se acabó el problema”, señaló con falsa modestia.

Después de todo, un mar de gente que los esperaba en las calles de La Serena, casi desde el ingreso a la ciudad. Y al respecto, Pititore no olvida el momento en que llegaron hasta la avenida Francisco de Aguirre. “Nos íbamos a subir al vehículo de Mario Figueroa. Nos bajamos en el cuerpo de Bomberos, y ahí tomamos su auto. La gente nos ve y se nos tira arriba del auto. Luego me tenía que bajar donde vivía mi polola, la Laura González Campaña,  pero la gente no nos dejaba hacer nada, porque me gritaban desde afuera de la casa que querían tomarse una foto conmigo, tener un autógrafo. Fue una cosa de locos”, sostuvo.

Otra de las figuras de esa tarde fue Wilson Fre, quien en ese tiempo gozaba de pocas temporadas en el fútbol profesional. Y tal como lo recordó Pititore, fue uno de los claves en una campaña que terminó en forma excepcional. Y la tarde de Ovalle lo marcó. “Tuve la suerte de participar en los centros para los dos goles. Fue impresionante como en uno de ellos Pititore salta sobre las manos del arquero y le gana en el primer gol. Después vino el segundo y fue todo una caldera, una fiesta. Y si ganamos el campeonato es porque éramos fuertes a nivel de camarín, había compañerismo y sabíamos lo que había pasado el club en los últimos años, ya que muchos éramos de casa. Teníamos claro que era la oportunidad de mostrarnos si ascendíamos. Había calidad técnica y estábamos bien dirigidos por José (Sulantay)”.

Respecto de esa tarde, Fre sostuvo que “el estadio era rojo. Fueron muchas micros y personas que llegaron en forma particular. Era una fiesta. Y además, lo que significó ganar en Ovalle fue sensacional. La hinchada lo pasó mal, nosotros no tanto porque teníamos escolta policial, pero tuvimos que esperar mucho rato para poder salir. Pero la gente nos acompañó. De hecho, por ejemplo en La Calera cuando jugamos el estadio fue rojo. Y como ambos usábamos camiseta de ese color, tuvimos que hacerlo con la camiseta de Universidad Católica, porque justo las inferiores cruzadas jugaron 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...
X