Crédito fotografía: 
Roberto Rivas Suárez
Una colorida jornada se vivió la mañana de este sábado en la que Bomberos y niños con necesidades de atención especial, aprendieron juntos las formas de atender una emergencia que involucre alguien en condición de discapacidad. Una calcomanía particular alertará a los voluntarios

La mañana de este sábado el cuartel central de Bomberos de Ovalle se llenó de risas, color y mucha enseñanza –mutua- al recibir la visita de las organizaciones sociales que hacen vida en la Red de la Inclusión, con quienes jugaron y aprendieron las maneras de atender alguna emergencia que involucre a un niño o joven con necesidades especiales de atención.

La relacionadora pública de Bomberos de Ovalle, María Alejandra Fernández, indicó que este tipo de encuentros y ajustes en sus protocolos era algo que como institución tenían pendiente desde hace años.

“Lo que buscamos es aprender a trabajar en alguna emergencia con niños con alguna discapacidad, porque lamentablemente en algún momento nos tocará atender una situación así y queremos estar preparados”, advirtió Fernández.

En la instalación de la actividad, el comandante del Cuerpo de Bomberos, Segundo Ossandón, agradeció la visita de las agrupaciones y señaló que “lo importante es que nosotros aprendamos de ustedes todo lo que necesitemos, para cuando ustedes nos necesiten a nosotros”.

En ese sentido la presidenta de la Agrupación Familias Azules, que trabaja con niños TEA, Marcia Alfaro, agradeció la instancia apuntando que este tipo de encuentros y convenios “eran un sueño”.

“Nosotros queríamos implementar las ‘cajitas de la calma’, pero ellos fueron más allá y plantearon hacer una calcomanía que fuera puesta en los autos o en las casas donde viva alguien con necesidades especiales, para que en un momento de emergencia, los bomberos sepan que en ese auto o en esa casa, hay un pequeño con una condición (TEA, Down, Neuromotora) para que trabajen de acuerdo a sus nuevos protocolos”, indicó Alfaro.

Especificó que la “cajita de la calma” con la que ya cuenta cada carro bomba, es un paquete que tiene audífonos para mitigar el ruido alto que molesta a los niños, algún juguete relajante, un rompecabezas –por ejemplo- que van a bajar la ansiedad del niño mientras los voluntarios atienden la emergencia.

 En tanto la calcomanía tiene la figura de un corazón formado por cuatro piezas de rompecabeza de colores rojo, azul, amarillo y verde, de la cual se mandaron a hacer 300 unidades para entregar a los miembros de la Red de Inclusión que integran las organizaciones Amor Verde, Familias Azules, Yungay de Corazón, Dyllan Down y Panipron.

Diversión

En la jornada, los pequeños –y hasta los apoderados- subieron a los carros bomba, se uniformaron como bomberos, conocieron las herramientas e implementos propias de los voluntarios, colorearon dibujos alusivos a las emergencia y además disfrutaron de la presentación del artista circense León Bigotón.

 

 

 

 

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