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Entre los productos que más destaca la dueña del emprendimiento de alimentos orgánicos, Manquenor, Rosa Cortés, está la mermelada de aloe vera y copao, fruto característico de la Región de Coquimbo.

Por Romina Onel

 

 

En los años recientes y a raíz del surgimiento de diversas enfermedades, se ha hablado mucho de la importancia de comer sano y de incluir alimentos orgánicos en la dieta, algo que es de suma importancia para la emprendedora Rosa Cortés, quien ha hecho de esto su cruzada personal.

 

Cortés, quien es originaria de Santiago, siempre fue una emprendedora, ya que cuando aún vivía en la capital de Chile, se dedicaba al rubro textil, pero con la crisis asiática que se desató hace unos años, no pudo seguir compitiendo con los precios de la industria.

 

En ese escenario, Cortés se vió enfrentada a una difícil decisión, momento en el que recordó a su padre, quien era oriundo de Manquehua, Combarbalá, y a pesar de que vivió casi toda su vida en Santiago, amaba su tierra y solía visitarla con regularidad.

 

“Con mi hijo mayor, nos vinimos a Manquehua el año 2010 y él se enamoró del lugar, porque acá se sentía mejor que en Santiago, y como quiso quedarse, me decidí a emprender aquí”, relató Cortés.

 

Fue así como se aventuró en el mundo agrícola, del que según ella “no cachaba ni una, pero a puros errores salí adelante”.

 

Esos fueron los inicios del emprendimiento de alimentos orgánicos “Manquenor”, el que Cortés describió como un negocio de “agricultura familiar, colaborativa y respetuosa con el planeta”, y cuya calidad está certificada por Ecocert Chile.

                                                                                                                   

La rumpa

 

Los productos ofrecidos a través de Manquenor van desde los insumos, -tales como las hojas de aloe vera y el trigo burgol fino-, a jugos y mermeladas, -hechos con los frutos de los árboles que la misma emprendedora cuida-, pero además también ofrece almendras, sales y pasta de aceitunas, fabricados con la producción de los olivos de Cortés.

 

Pese a que tiene una variada oferta, Cortés señaló a El Ovallino que uno de sus productos estrella, es la mermelada que hace en base a aloe vera y copao, -o rumpa como se conoce en el Limarí-, fruto típico de la Región de Coquimbo, el que según la emprendedora, tiene infinitas propiedades.

 

“Es un tremendo fruto, porque es alto en potasio, magnesio, vitamina C y minerales, y cuando se junta con el aloe vera, garantiza salud y belleza eterna”, sostuvo Cortés.

 

Cortés también afirmó que como ella provenía de Santiago, no sabía del uso que la gente del Limarí le daba a este fruto, por lo que se sorprendió cuando le dijeron que antiguamente el copao se utilizaba como alimento para las cabras y para lavarse el pelo, ya que según lo que ha aprendido, “tiene muchas propiedades para el cuidado capilar y por eso nadie tiene canas en el campo”.

 

Pese a esto, la emprendedora expresó que “cuando probé el copao, me encantó y se me ocurrió mezclarlo con aloe vera, para hacer esta mermelada, lo que al principio fue medio polémico, porque la gente me decía que cómo me iban a comprar, pero desde otras partes se interesaron y hasta el día de hoy sigo haciéndola”.

 

Mensaje a los demás emprendedores

 

Ahondando en los orígenes de su emprendimiento, Cortés dijo que al principio, “todo era regar árboles que no producían”, pero con el tiempo, -específicamente hace 6 años-, Manquenor comenzó a tomar forma.

 

En relación a esto, Cortés hizo hincapié en que “emprender requiere mucho esfuerzo, porque se trabaja incluso los domingos y aunque es una preocupación constante, también tiene sus cualidades positivas, ya que eres tu propio jefe y manejas tus propios horarios”.

 

Para Cortés, esto tiene especial relevancia, ya que “para las mujeres el emprender es súper valorable, porque muchas veces no podemos despegarnos de la casa ni de los hijos y esto nos da la oportunidad de generar recursos”.

 

En cuanto al apoyo recibido durante estos años, Cortés indicó que antes de la pandemia la Corporación de Fomento de la Producción, la apoyó con dos fondos, el primero fue un programa de investigación, para familiarizarse con las propiedades del copao y el otro fue para la implementación de las salas de proceso.

 

“Yo creo que el apoyo está, pero debe hacerse un acompañamiento y asesoramiento de profesionales, porque hay muchos emprendedores que se desmotivan, porque desconocen sobre los pagos de impuestos o de leyes laborales, si es que quieren contratar a alguien” argumentó Cortés.

 

Poner en valor lo orgánico

 

Cabe destacar que Cortés ha participado en varias ferias nacionales y regionales, y actualmente, los productos de Manquenor se pueden adquirir en las tiendas Mundo Rural en Santiago, en la Recova en La Serena y en sucursales del Jumbo, pero no en Combarbalá.

 

Según Cortés, esto se debe a que “decidí vender al por mayor y a clientes que se llevan mis productos hacia otras partes del país, porque me di cuenta de que aquí la gente no valora lo orgánico”.

 

En la opinión de Cortés, la explicación a este fenómeno está en que “lo que pasa es que mis productos tienen un costo más alto, porque pagó la certificación, además están hechos con azúcar orgánica que no le gusta a todos, pero es importante que la gente trate de alimentarse mejor y comience a poner en valor lo orgánico, porque el futuro es ese”.

 

 

 

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