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Una concatenación de situaciones irregulares ocurridas durante la madrugada del pasado martes 14 de mayo es lo que denuncia Patrick González Sandoval y su esposa Hilda Álvarez. Respecto al caso, la subdirectora médica del recinto, Tania Garín, contó, “el Hospital de Combarbalá está preocupado por todos sus procesos y gestión clínica, por lo tanto, en esta misma línea con la inquietud de la familia se ha decidido iniciar una investigación interna”.

La familia combarbalina González-Álvarez asegura que sufrió una seguidilla de supuestos hechos irregulares durante la atención de parto de su hijo.

Testimonio de la familia

“Con fecha 14 de mayo en el Servicio de Urgencias de Combarbalá fui víctima de violencia obstétrica, violación a mis derechos como mujer y embarazada, atención extremadamente precaria del parto y llegada de mi hijo recién nacido, daños físicos, psicológicos y morales”, se señala en la denuncia interpuesta por Patrick González y su señora Hilda Álvarez durante la semana pasada.

De acuerdo al relato de la familia, ese martes alrededor de las 3.15 horas de la madrugada se dirigieron hasta el Hospital San Juan de Dios de Combarbalá. Solicitaron atención inmediata ya que al parecer el parto se acercaba y los síntomas del alumbramiento se hacían más intensos.

Una vez que ingresó la paciente, se le hizo la revisión de rutina. González recuerda que tras el chequeo una profesional les dijo, “parece que van a tener la guagüita”.

“Alcancé a escuchar que la matrona dijo que mi señora tenía cuatro centímetros de dilatación, queriendo decir que el parto sería en una hora o menos.  Dijo que le inyectaría suero y un medicamento para aplacar un poco el tema de las contracciones para luego derivarla en ambulancia directo a Ovalle para que tuviera el bebé en el hospital de allá”, afirma.

De acuerdo a cálculos de González, la ambulancia que trasladaba a su esposa para dar a luz en Ovalle habría salido a eso de las 4.02. Lo que cuenta es que dicho transporte contaba sólo con un paramédico, ya que asegura que la matrona se negó a ir con ellos. “Cuando él llegó al pabellón de parto le dijo a ella, ‘¿entonces usted es la que me acompaña?’, ella le dijo ‘no’. Y todos nos miramos las caras. Le respondí, ‘pero, ¿cómo, si usted tiene que ir?’. Me respondió que no iría porque no tenía la orden del médico”.

Uno de los reparos en la concatenación de hechos, es que mencionan que debieron haber contado con el apoyo de un profesional durante el traslado. “Por lo que hemos investigado, ella debiese haber acompañado a mi señora dentro de la ambulancia. O bien debió haber sido un médico”, afirma.  Asegura que fue el propio paramédico el que le insistió a la matrona que fuera parte del urgente traslado.

Otro punto dentro de su crítica, y que habrían consignado en la denuncia formal ante el servicio hospitalario, es que manifiesta que nunca vieron al médico de turno, “él nunca firmó (…) Todos sabemos que tienen residencia en el hospital, por lo que pueden acudir inmediatamente tras un llamado de emergencia. Ellos tienen arriendos de casa particulares. No se cumplen los protocolos establecidos, los que dicen que deben permanecer dentro del hospital”.

Tras la supuesta negativa de la matrona, la ambulancia - abordada por el chofer, un paramédico, la paciente y una de sus amigas -emprendió rumbo a Ovalle.

En el camino

Lo que no presagiaba la familia, era que el parto se produciría durante el traslado, específicamente a la altura de Sotaquí. “En Chañaral (Alto) creo que mi señora iba con contracciones bastante fuertes. Ella le dijo al paramédico ‘parece que tengo la cabecita del bebé afuera’. Incluso sintió que la guagua se devolvió por el canal de parto. Eso le provocó a ella un dolor tremendo, dice que casi se desmayó”.

Comenta que de acuerdo a su punto de vista, el paramédico tuvo un manejo poco adecuado ante la situación de emergencia que se estaba suscitando. “Él no atinó a detener el traslado a la altura de Chañaral, ni en El Palqui, ni en Monte Patria. De hecho, le dijo a mi señora ‘si paramos nos vamos a detener mucho, no van a tramitar, entonces mejor alcanzamos a llegar a Ovalle’. Él dio la orden de que la ambulancia no parara”.

Pese a que no cuentan con un documento oficial en donde se consignen las lesiones derivadas del nacimiento por parte del bebé, la familia asegura que luego de una revisión médica se habría confirmado que el menor habría nacido con una clavícula quebrada y con algunas lesiones oculares. El padre menciona que se reportó un cuadro llamado máscara equimótica, en específico una equimosis palpebral bilateral.

La familia ha puesto en tela de juicio la experticia del paramédico en el área de atención de partos. “Tenía una muy baja noción sobre el tema. Según la dirección del hospital él estaba preparado, pero jamás había asistido un parto, de hecho le dijo a mi señora que era ‘la primera vez’ que lo hacía. No tenemos nada en contra de él, se portó un ‘siete’, hizo lo mejor que pudo. El tema de si tenía los conocimientos, está en investigación”.

Otro eje del reclamo es que las condiciones en que estaba la ambulancia no habrían sido las más adecuadas para un procedimiento de esa naturaleza. “Iban muertos de frío. Cuando nació la guagüita y llegó a Ovalle iba casi que ‘congelado’, con una temperatura bastante baja. Mi señora dice que hasta ella estaba muy helada. La ambulancia no contaba con mantas térmicas, no tenía frazadas, no había calefacción. Fue muy precario”.

Tras todo lo anterior, reconoce que su esposa está “shockeada”.

Al mismo tiempo, el padre de familia declara que la semana recién pasada aún no podía concretar la inscripción de su hijo en el Registro Civil, ya que aún no habría firma en el acta de nacimiento.  “No tiene atención médica, no tiene rut, entonces él no existe en realidad”, lamenta.

Formalización de la denuncia

Esta semana el padre de familia acudió a la OIRS del Hospital de Combarbalá para interponer la denuncia sobre la sucesión de hechos que marcaron el parto del recién nacido. “Entregamos el documento redactado de parte de mi señora. Además hicimos saber las peticiones concretas de parte nuestra, lo que solicitamos; ya sea indemnización, compensación de gastos que nos generara el tema médico”.

“(…) Considero que no hubo ética profesional de parte del médico, ni matrona, no recibí una atención óptima y de calidad en ningún momento, ni física ni emocional. En todo momento me sentí vulnerable. En la ambulancia debió acompañarnos la matrona, un médico o enfermera, no sólo el paramédico. O sino, haber ejercido el parto en el Hospital de Combarbalá ya que era evidente que estaba cercano a ocurrir. Considero que fue una atención llena de falencias graves que derivó en consecuencias de trauma físico a mi bebé, a mí y a mi familia”, escribió la paciente en el párrafo final de dicha denuncia formal.

“Me dijeron solamente que iban a investigar el caso y que tendríamos una respuesta  no más allá del 11 de junio”, aclara González.

También cuenta que se dirigió a la Fiscalía para canalizar su denuncia.

“La verdad de las cosas es que lo que nos pasó fue bastante fuerte en el sentido de que nunca nos imaginamos que nos podía ocurrir algo así”, concluye.

Investigación en curso por parte del recinto aludido

Respecto al caso, la subdirectora médica del recinto del Hospital San Juan de Dios de Combarbalá, Tania Garín, expresó, “el Hospital de Combarbalá está preocupado por todos sus procesos y gestión clínica, por lo tanto, en esta misma línea con la inquietud de la familia se ha decidido iniciar una investigación interna, la cual se ya hizo y ahora está tomando parte la investigación clínica del servicio (de Salud) para asegurar y revisar que todos los procesos de aquel día hayan estado acordes a nuestros protocolos y velar por el bienestar de nuestros pacientes”.

Garín precisó que no se pueden dar más detalles porque, “ahora está todo en investigación”.

 

 

 

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