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Roberto Rivas Suárez
Con ropa infantil en un tendedero, distintas instituciones llamaron la atención del público la mañana de este lunes mostrando un problema latente y que merece la participación de todos: la vulneración de derechos de los niños. Al menos 67 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de vulneración de tipo sexual en Ovalle en 2021

Una intervención atípica. Una manera diferente de llamar la atención. Una realidad que lejos da taparse, se debe visibilizar para que nunca más ocurra.

Se trata de la vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes, y de la conmemoración este lunes del Día Mundial Contra la Violencia Infantil, en la que distintas organizaciones e instituciones se reunieron en una intervención en el Paseo Peatonal para llamar la atención de los transeúntes.

En el centro de la calzada se instaló un tendedero con ropa infantil, en la que se dejaban ver algunas alarmantes cifras de vulneración de derechos: 587 niños niñas y adolescentes fueron víctimas de vulneración de alguno de sus derechos, de los cuales 154 fueron víctimas o testigos de violencia intrafamiliar, 67 de ellos fueron víctimas de alguna vulneración de tipo sexual, mientras que 191 fueron víctimas de negligencia en la protección de sus derechos.

El público reaccionó ante las dramáticas cifras, y la forma como estaban mostradas, y pidió información de cómo colaborar para erradicar esta situación.

En la actividad participaron las diferentes instituciones de la Red de Mejor Niñez presentes en Ovalle, como la OPD Ovalle, FAE PRO ADRA, PRM Nicanor Parra, PRM Crea Equidad, PIE Amulen, PPF OPCION y PPF Fundación Mi Casa.

Medidas cautelares

Al respecto, el encargado del Área de Gestión Intersectorial de la Oficina de Protección de Derechos de Ovalle, Daniel Aguilera, explicó a EL Ovallino que todos los niños niñas y adolescentes que fueron víctimas de vulneración de alguno de sus derechos, recibieron medidas de protección cursadas en el Tribunal de Familia, de las cuales un tercio de ellas se debió a que eran víctimas de negligencias, que es cuando una o más necesidades básicas no se abordan por los adultos cuidadores.

“Estos fueron los casos que pudieron ser visibilizados por el sistema, y de los cuales se inició una medida de protección y un acompañamiento, recibiendo atención para reparar el daño y el trauma. Además se les hace un seguimiento en el tiempo para ver si eso se profundiza o se logran mejorar o restituir los derechos del niño vulnerado”, apuntó Aguilera.

Señaló que parte de la importancia de realizar la actividad radica en el hecho de poder sensibilizar, visibilizar y concientizar más respecto a la vulneración de derechos del niño, niña y adolescente en el territorio.

Agregó que también necesitan incentivar a la denuncia, ya que es la única manera de poder intervenir y revertir las “cifras ocultas”, que son casos que permanecen en silencio.

“Cualquier persona –familiar, vecino, allegado- puede realizar la denuncia en el Tribunal de Familia o en la OPD Ovalle (Miguel Aguirre, frente a la Comandancia General de Bomberos), incluso con solo la sospecha de que pudiera estarse vulnerando los derechos de los niños”.

Reparación

 En tanto la directora del Programa de Reparación en Maltratos Nicanor Parra, Macarena Villalobos, agregó que esa institución está funcionando en Ovalle desde septiembre de 2021, teniendo un intenso trabajo desde entonces.

“Las derivaciones al PRM Nicanor Parra son todas causas judicializadas, por lo tanto vienen desde el Tribunal de Familia y desde la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos, Uravit, de la Fiscalía. Las medidas de protección permiten visualizar el caso y que el niño y su familia puedan recibir la atención que merecen en el PRM. Desde allí se abre una causa judicial, y es cuando comenzamos a trabajar en paralelo nosotros en lo reparatorio, y el área de Justicia en el aspecto penal. Lo nuestro es el acompañamiento psicosocial”, explicó Villalobos.

Apuntó que la intervención con el niño y su familia es a nivel psicosocial, ya que participan un psicólogo o psicóloga y un asistente social que acompaña en el proceso, y que el trabajo social va dirigido más al adulto, psicoeducando a partir de la situación que vivieron sus hijos o nietos, mientras los psicólogos trabajan directamente con los niños, niñas y adolescentes.

“En el equipo somos doce personas, y tenemos capacidad para atender cien casos mensuales. Tenemos cuatro duplas profesionales que atienden 25 casos a cada una. Además estamos la auxiliar de aseo, la secretaria, la abogada y yo”.

¿Cómo podría evaluar los resultados de los casos que han atendido?

-“Uno puede visibilizar rápidamente la evolución de los casos porque uno los ve llegar tan deteriorados a nivel emocional y mental, muy frágiles a nivel familiar, porque son causas muy potentes, son situaciones de vulneración muy desgastantes en lo emocional. Pero con el proceso en el PRM uno va viendo pequeñas señales que te van mostrando que hay un avance y un trabajo detrás del acompañamiento y la resignificación de la experiencia vivida. Afortunadamente se van viendo los resultados y la evolución del proceso”, indicó Villalobos, advirtiendo que un proceso reparador podría durar desde uno a dos años.

“Nosotros vemos dos grandes líneas de vulneración, que son la de la indemnidad sexual (abuso, violación y estupro) y la del maltrato en el contexto de la Violencia Intrafamiliar, ya sea como víctima directa o como testigo, lo que lo incluye en el círculo de la violencia”, puntualizó.

 

 

 

 

 

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