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El Ovallino
Un grupo de 200 universitarios y ex alumnos de los colegios de los Legionarios de Cristo, construyeron capillas en Quilitapia, La Lucha, Las Vegas del Limarí, Flor del Norte, Villa Los Naranjos y El Olivo.

Por Romina Onel

 

Desde el 15 al 23 de julio, 200 jóvenes miembros del apostolado “Cruzadas”, -del movimiento Regnum Christi y los Legionarios de Cristo-, estuvieron construyendo 6 capillas en el Valle del Limarí, específicamente en los sectores de Quilitapia, La Lucha, Las Vegas del Limarí, Flor del Norte, Villa Los Naranjos y El Olivo, respectivamente.

La misión “Cruzadas del Limarí 2022” forma parte de este apostolado, el cual es realizado hace 18 años, por universitarios y ex alumnos de los colegios de los Legionarios de Cristo, quienes a lo largo de la historia de la organización, han levantado 150 capillas desde el norte al sur de Chile, con la intención de crear espacios de oración para las comunidades más vulnerables del país.

Cabe agregar que la iniciativa culminó con una misa de cierre en la Parroquia del Santísimo Redentor de Ovalle, oficiada por el Arzobispo de La Serena, René Rebolledo, ocasión en la que se contó con la presencia de los 200 voluntarios, 5 sacerdotes y 3 diáconos.

 

Un gran anhelo

 

Con relación a esto, la presidenta de la junta de vecinos de Las Vegas de Limarí, María Torres, expresó que “ha sido genial lo que están haciendo estos jóvenes, porque es la primera vez que tenemos misioneros en nuestra comunidad y además nos están construyendo una capilla”.

Además de esto, la presidenta de la junta de vecinos de Las Vegas, relató que “nos demorábamos 30 minutos en llegar a la capilla más cercana y el problema es que debíamos caminar por una ruta que sólo tiene vereda a un costado, lo que puede ser peligroso”.

María también aseguró que “es muy bienvenida esta capilla. Anhelamos poder celebrar las primeras comuniones y bautizos de los niños, así como poder darles sepultura a sus seres queridos junto a sus vecinos, sin tener que trasladarnos”.

 

Jóvenes solidarios

 

El director de la misión “Cruzadas”, padre Gastón Vicuña, también se refirió a este tema y especificó que “en cada comunidad participan alrededor de 30 jóvenes, -hombres y mujeres-, principalmente universitarios, quienes desarrollan la labor de construir estas capillas, además de otras tareas de evangelización y de contacto con la comunidad, que sirven como proceso de formación para los jóvenes misioneros”.

Respecto a la importancia de llevar esta misión al Limarí, Vicuña señaló que “nosotros tenemos un doble objetivo, en primer lugar queremos llevar una ayuda a las comunidades, que es material y espiritual, porque se levantan centros de encuentro con el Señor y de reunión con toda la comunidad. En segundo lugar, se genera una instancia de profunda entrega para los jóvenes, ya que no sólo trabajan estos 8 días, si no que están todo el año preparándose y consiguiendo fondos para poder realizar este cometido”.

En palabras de Vicuña, “estas instancias les hacen muy bien a los jóvenes, ya que además del desarrollo espiritual, también aprenden a llevar a cabo una proyección organizativa que les motiva e ilusiona”, argumentó.

En cuanto al recibimiento de la comunidad del Limarí, Vicuña manifestó que “fue muy bueno, en todos los lugares en los que estuvimos la gente nos recibió con los brazos abiertos y eso se notó en su participación en las actividades que se hicieron durante la semana, ya que se acercaban a colaborar con las obras, ya sea con ayuda material o con comida para los voluntarios”.

Además de esto, el padre sostuvo que “esta experiencia fue un gusto para los jóvenes, porque pudieron entregar estas capillas a una comunidad que los recibió con los brazos abiertos y se alegraba por eso”.

Por su parte, el vicario del Limarí, padre Gerardo Soto, garantizó que “estamos todos muy agradecidos, tanto la gente de los alrededores de Punitaqui, Combarbalá y Ovalle, -porque se dió respuesta a su necesidad de tener sus lugares de oración y eucaristía-, y los jóvenes voluntarios, quienes trabajaron a concho, pasando frío con la lluvia y durmiendo en el suelo, pero fueron muy bien acogidos en todos los lugares en los que estuvieron”.

Finalmente, el padre Soto hizo un llamado a la comunidad juvenil y afirmó que “yo sé que los jóvenes, -independiente de si son católicos o no-, tienen un gran espíritu solidario y están dispuestos a servir a los más necesitados, por eso, espero que puedan acercarse a sus parroquias y capillas, y se interesen en participar de las actividades que realizamos, como los comedores o la asistencia a hogares de adultos mayores”.-

 

 

 

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