• (Foto referencial) Recoleta hace por lo menos dos meses y medio debe lidiar con un grupo de cinco arrendatarios que amenaza al resto de los vecinos.
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Archivo
Los pobladores de la localidad acusan que un grupo de cinco individuos amenazan en el sector con cuchillas cada fin de semana, estos conflictos iniciarían con la ingesta de alcohol.

Por Luciano Alday Villalobos / Ovalle

 

A 13 km al norte de Ovalle se encuentra la localidad de Recoleta, lugar comúnmente tranquilo, o al menos lo era hasta hace algunos meses. Vecinos del sector están atemorizados por una situación que según dicen no encuentran solución.

Los pobladores denuncian que un grupo de cinco personas arriendan una casa en el lugar y cada cierto tiempo inician peleas internas que traspasan al resto del pueblo. “Esto es insostenible, llevamos como dos meses y medio, o quizás más, que todos los fines de semana tenemos el problema”, comienza diciendo uno de los vecinos.

En un mismo hogar inician la ingesta de alcohol que provoca las discusiones, una vez alcoholizados estos individuos se ponen violentos con el resto de la comunidad, incluso amenazando de muerte.

“Los vecinos les pedimos silencio y que se calmen, pero ellos nos amenazan, hasta ahora afortunadamente no hemos llegado a ninguna agresión a un vecino o inmueble, pero siempre ofrecen quemar o matar a alguien, eso gritan a viva voz”, comenta uno de los denunciadores, quien especifica diciendo que “ellos gritan ‘te voy a matar’ o ‘voy a matar a tu hijo’, por eso uno hace la denuncia anónima, porque uno teme”.

Dentro del grupo de antisociales, hay un menor de edad, que según los vecinos del lugar “es uno de los más violentos”.

“Pelean entre ellos, al principio los vecinos tratábamos de defenderlos o hacer algo al respecto, pero una vez el menor pasó con su pareja golpeándose por las calles, un vecino intentó intervenir pero lo insultaron y le tiraron una botella”, relata uno de los testigos.

El ser indiferentes tampoco es una opción, “decidimos dejarlos no más, pero lo que pasa que uno no puede caminar tranquilo o tiene miedo de mandar a los niños a comprar, porque ellos están tomando en la vía pública, andan con cuchillas y las afilan en la calle, este pueblo no está acostumbrado a esto, acá es tranquilo”, acusó el asustado vecino, agregando que “yo y los otros vecinos ya nos estamos acostumbrando a no transitar por ese sector, ellos ya se adueñaron de ese pasaje”.

 

Opciones agotadas

 

Los vecinos están desesperados porque no encuentran solución al problema. Han intentado denunciar por diferentes lugares pero no ha habido resultado.

La denuncia ha llegado a la oficina de seguridad pública de la municipalidad y a Carabineros, pero en ambos casos solo queda en conversaciones, ya que los individuos acusados se calman por un tiempo pero luego vuelven a caer en el alcoholismo y la violencia.

“Carabineros va visitar el sector todas las semanas, pero estos vecinos se hacen los tontos, se tranquilizan y muestran su cara de inocentes. Además por la lejanía que hay con el pueblo no llegan a los 5 minutos, llegan cuando la cosa está más calmada, pero sí llegaran in situ se encontrarían con la realidad”, cuenta el denunciante vecino.

También se han tratado de comunicar con el arrendador del domicilio, pero el resultado es el mismo, “el dueño de la casa no tiene ningún problema, porque él arrienda y no vive en el sector, cuando él viene a llamarles la atención ellos ya están tranquilos. Yo creo que a él solo le interesa que le están pagando el arriendo”, acusa nuevamente.

Por último, los vecinos señalan que ante la desesperación incluso se han planteado organizar un desalojo, “hay un grupo de vecinos que van a tratar de hacer las cosas legalmente, pero si no hay solución planean hacer un desalojo entre ellos, no es la solución más cuerda, pero es la única que está quedando”, concluyeron.

 

 

 

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