El comportamiento electoral de esa provincia en la última elección presidencial volvió a confirmar un cambio profundo en el mapa político de la región. En la primera vuelta, el candidato del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi, logró resultados históricos en cuatro de las cinco comunas de la provincia, capturando un electorado “obligado” señalan los analistas que optaban tradicionalmente por sectores de centroizquierda y centroderecha.
Un verdadero terremoto político sintió la coalición oficialista en la Región de Coquimbo, luego que en segunda vuelta, la candidata presidencial Jeannette Jara no lograra mantener el liderazgo de la elecciones de noviembre y fuera derrotada, de manera holgada, por José Antonio Kast en 12 de las 15 comunas en el balotaje. Específicamente en el Limarí, en las cinco comunas se impuso el candidato republicano y esto se explica, en gran medida por el “fenómeno Parisi”.
Se debe recordar que en primera vuelta, el candidato del PDG, Franco Parisi, ganó en siete comunas, cuatro de ellas de la provincia, exceptuando Combarbalá. En cifras, Parisi se impuso con un 39,17% en Monte Patria; 31,41% en Ovalle; 41,07% en Punitaqui y 30,10% en Río Hurtado, consolidándose como una de las principales fuerzas electorales del territorio. A nivel regional, el economista ganó en siete de las 15 comunas, un resultado que no pasó desapercibido para los analistas.
Según explica Manuel Escobar, analista político, sociólogo y académico de la Universidad Católica del Norte, este escenario no puede entenderse de manera aislada, sino como parte de un proceso más amplio de transformación política en la región.
“Antes de analizar el Limarí, es importante observar qué está ocurriendo en la Región de Coquimbo en general, que históricamente ha sido una región de izquierda o centroizquierda. Hoy vemos un avance sostenido de la derecha, explicado por distintas razones”, señala.
Escobar apunta a que este retroceso progresivo es un fenómeno que se arrastra desde el plebiscito constitucional y que se ha reflejado en elecciones recientes de gobernadores, alcaldes, consejeros regionales y concejales. Aunque el sector mantiene representación parlamentaria, la votación global ha disminuido considerablemente.
“En la elección parlamentaria, el resultado de la centroizquierda se explica casi exclusivamente por el fenómeno Manouchehri. Prácticamente desaparecen partidos tradicionales como la Democracia Cristiana, el PPD y el Partido Radical”, afirma Escobar.
En este contexto, el fenómeno Parisi aparece como un factor clave. De acuerdo con el académico, una parte importante de los votos obtenidos por José Antonio Kast en segunda vuelta provendrían del electorado que en primera vuelta optó por el líder del PDG.
“Si se observa el comportamiento electoral del balotaje, es posible atribuir una parte importante de los votos de Kast a los votos que obtuvo Franco Parisi”, sostiene Escobar.
El analista también destaca que la centroizquierda solo logró imponerse —y de manera estrecha— en tres comunas de la región: Canela, Andacollo e Illapel, todas con alcaldes oficialistas, lo que refuerza la idea de un debilitamiento estructural del sector.
Además, el académico advierte que este reordenamiento no solo afecta a la centroizquierda, sino también a la derecha más moderada. En la elección parlamentaria, emergieron nuevos actores como el PDG y el Partido Nacional Libertario, ocupando el espacio político que antes estaba entre ambos bloques tradicionales.
Para el analista político Juan Carlos Conejeros, no existe un viraje tan radical respecto a que los votos de Parisi se hayan trasvasijados a José Antonio Kast, porque para ello se debe hablar con teorías de proyección. Si bien para Conejeros los números indican este traspaso de votos del candidato PDG al republicano, se debe analizar también otros fenómenos dada la dinámica y la radicalidad de los votantes.
“Vamos a suponer que hubo un trasvasije de los votos de Parisi a la candidatura de Kast y en ese supuesto que tiene tiene sentido, si tuviéramos que armar una tesis todos nos quemaríamos y diríamos sí efectivamente los votos se movieron. Entonces estamos hablando de una consecuencia”.
Para Conejeros si se analiza el discurso de Parisi nadie puede decir que tiene cercanía con el mundo que representaba Jeannette Jara. El analista agrega que quizás pudo haber una cercanía por provenir del mundo de la academia, de universidades públicas, pero Parisi ejerció en Estados Unidos lo que cambia la mentalidad y lo lleva a transitar rápidamente al progresismo o al liberalismo.
“Yo creo que hay un viraje natural, porque Parisi está más cercano, aunque lo niegue, a las políticas de la derecha, independiente del candidato. Aquí el candidato va a tener que armar equipo y puede que en su mayoría los personajes que conformen el gobierno sean de un corte conservador, pero no hay duda, que son gente que ha mantenido su estatus, sus privilegios, su calidad de vida y sus negocios, porque Chile ha estado siempre inserto y se ha movido siempre dentro de los marcos del liberalismo económico. Entonces la derecha no puede desconocer eso”, añade el analista.
Así, para Conejeros el presidente electo tendrá que armar un equipo liberal-progresista y no girar a un conservadurismo radical. “Pero sin duda que ellos van a tener que ejecutar un gobierno dentro de los marcos históricos en que se ha movido Chile”, aclara.
Añade el analista que es un error pensar que todos los males se personificaban en Kast, y que el trasvasije se produjo en que su discurso “giró en aspectos que tienen que ver con la necesidad, la urgencia y el progreso. Partió hablando de seguridad, pero transitó rápidamente, cambió estrategia y continuó hablando de urgencias, progreso y bienestar”, haciendo una lectura de lo que demandaban los votantes de Parisi, quienes vieron que quizás Kast no era de su agrado, Pero había una esperanza, afirma.
Entre las causas de este fenómeno Parisi, Escobar identifica dos elementos centrales: el retroceso histórico y sostenido de la centroizquierda y el impacto del voto obligatorio, que incorporó a un electorado que tradicionalmente no participaba y que no necesariamente se identifica con los partidos clásicos.
“El fenómeno Parisi captura al votante obligado y ocupa un espacio de centro, tanto de centroizquierda como de centroderecha”, explica Escobar.
“Parisi se está metiendo en ese espacio que pierde la centroizquierda y la centroderecha. Es un fenómeno que no se puede descartar, sobre todo considerando la evolución del padrón electoral”, subraya.
El escenario del Limarí, y de la Región de Coquimbo en general, confirma así una tendencia que trasciende una elección puntual: la fragmentación del centro político y la emergencia de nuevos liderazgos que están redefiniendo el comportamiento electoral de miles de votantes.
