La agrupación del Liceo Irma Salas Silva rescata la tradición del canto coral infantil y la proyecta al territorio, combinando educación, disciplina y emoción en presentaciones navideñas que ponen en valor la formación artística en contextos rurales.
En una escuela rural de Punitaqui, la música dejó de ser solo una asignatura para transformarse en una experiencia formativa que marca a niños y niñas desde temprana edad. Se trata del club de coro infantil de voces blancas del Liceo Bicentenario de Excelencia Colegio Irma Salas Silva, una agrupación que, con trabajo sostenido y vocación pedagógica, ha logrado posicionarse como un referente cultural infantil en la Provincia del Limarí, especialmente en el contexto de las celebraciones navideñas.
El coro está integrado por 26 estudiantes, 24 niñas y 2 niños, desde segundo a quinto básico, quienes participan activamente de este taller que se desarrolla desde hace tres años. Bajo la dirección del profesor de música Freddy Castañeda Carvajal, el proyecto nació con una intención clara: formar un coro infantil de voces blancas que permitiera a los estudiantes desarrollarse musicalmente, pero también crecer en lo personal y social.
“Este coro se formó con la finalidad de tener un coro de voces blancas. Hace tres años, dentro de las academias del colegio, tomé el coro y empezamos a trabajar esta idea con los niños”, explicó el docente, destacando que en poco tiempo han logrado consolidar un trabajo serio y constante.
LA MÚSICA COMO HERRAMIENTA DE FORMACIÓN INTEGRAL
Más allá de las presentaciones públicas, el club de coro funciona como un espacio educativo permanente, donde el proceso es tan relevante como el resultado final. En cada ensayo, los estudiantes trabajan técnica vocal, audición, memoria musical y coordinación, pero también valores fundamentales para su desarrollo.
“La música trabaja los cinco sentidos, mantiene a los niños más despiertos, más activos y con más pasión por lo que hacen”, señaló Castañeda, quien enfatizó que el coro fomenta la disciplina, la constancia y el trabajo en equipo, permitiendo que los niños comprendan que el esfuerzo sostenido tiene recompensas concretas.
Uno de los sellos distintivos del proyecto es que todas las presentaciones se realizan con música en vivo, sin el uso de pistas grabadas. El coro es acompañado por estudiantes de la Academia de Música del establecimiento, lo que eleva el nivel artístico del conjunto y fortalece el aprendizaje colaborativo. “Nosotros no trabajamos con pistas, todo lo que hacemos es en vivo y eso es un doble mérito para los alumnos músicos y para el coro”, destacó el profesor.
VILLANCICOS: TRADICIÓN, APRENDIZAJE Y EMOCIÓN
Durante el mes de diciembre, el coro ha centrado parte de su trabajo en un repertorio de villancicos tradicionales, los que se convierten en un puente natural entre la música, la infancia y la comunidad. Este formato resulta especialmente atractivo para los estudiantes, ya que incorpora juegos de voces, cánones y una distribución de registros acorde a sus edades.
“A los niños les fascinan los villancicos porque hay juegos de voces; las alumnas más grandes hacen los tonos bajos y las más chicas los tonos altos. Al ser un coro de voces blancas, todos cantan en un registro natural para ellos”, explicó Castañeda, detallando el enfoque pedagógico detrás del repertorio.
El trabajo no se limita al canto. Para reforzar el ambiente navideño, el coro utiliza instrumentos y recursos sonoros como cascabeles, palitos de agua y efectos de campana, buscando generar una experiencia cercana y emotiva para el público. “Yo siempre les digo que canten con el alma, desde el corazón, que no griten, que canten”, añadió el docente.
IDENTIDAD, PERTENENCIA Y EDUCACIÓN RURAL
Cada presentación del coro es también un acto de representación de la comunidad educativa. Los niños se presentan con su túnica de coro, los músicos con uniforme escolar y el estandarte del colegio, reforzando el sentido de identidad y orgullo por su establecimiento y su comuna. “Cuando cantan fuera del colegio reciben mucho cariño y eso fortalece el sentido de pertenencia con su comunidad”, señaló el profesor, quien además destacó la importancia de rescatar tradiciones que han ido perdiendo presencia con el tiempo. “Hoy quedan pocos coros de voces blancas, por eso era importante rescatar esta tradición tan bonita”, afirmó.
El desarrollo de este tipo de iniciativas en contextos rurales no está exento de dificultades. La distancia entre localidades, los permisos parentales y los costos de traslado son parte de los desafíos habituales. Sin embargo, el compromiso de la comunidad educativa ha permitido sostener el proyecto en el tiempo. “Nada de esto se improvisa; todo está muy bien ensayado desde mucho antes y los niños se lo toman con mucha responsabilidad”, recalcó Castañeda.
UN PROYECTO CON PROYECCIÓN PROVINCIAL
El club de coro infantil del Liceo Irma Salas Silva continúa proyectándose como un espacio formativo y cultural relevante para la Provincia del Limarí, especialmente durante la Navidad, cuando la música se transforma en un canal de encuentro comunitario.
