La categoría 2012 de la Academia Municipal de Fútbol de Ovalle se quedó con el primer lugar de la Copa Kids Bicentenario Chiloé 2026. El logro es resultado de casi un año de trabajo, autogestión familiar y un fuerte enfoque formativo.
Un importante hito deportivo concretó la Academia Municipal de Fútbol de Ovalle, luego de que su categoría 2012 se consagrara campeona de la Copa Kids Bicentenario Chiloé 2026, torneo de carácter nacional y con presencia internacional desarrollado en la ciudad de Ancud, Región de Los Lagos.
La participación del equipo ovallino no fue improvisada. Según explicó su entrenador, Oscar Hidalgo, el proceso de preparación comenzó en marzo del año pasado, con un objetivo claro: competir a buen nivel y pelear el título. “No fue algo de la noche a la mañana. Trabajamos casi un año para venir a este torneo y lograr lo que conseguimos”, señaló.
DEL TRABAJO SILENCIOSO AL RESULTADO EN CANCHA
En Ancud, el equipo ovallino mostró solidez desde el inicio. Cumplió una fase de grupos sin tropiezos, finalizando primero y ganando confianza partido a partido. Ese rendimiento fue marcando el pulso del campeonato y reforzando la convicción de que el título era posible.
La final, sin embargo, fue todo menos sencilla. El marcador se definió por la mínima diferencia de 1 a 0, en un encuentro de alta exigencia, con pasajes de tensión que pudieron cambiar la historia. “Fue una final muy complicada. Ellos incluso tuvieron un penal a favor y el partido estuvo muy ajustado”, relató el director técnico. El pitazo final desató la alegría contenida: el premio a meses de preparación y a un objetivo que, aunque ambicioso, estaba dentro del plan.
AUTOGESTIÓN Y APOYO FAMILIAR: EL OTRO PARTIDO
Si el camino deportivo fue exigente, el desafío fuera de la cancha no lo fue menos. Viajar desde Ovalle hasta Chiloé implicó un esfuerzo económico importante, asumido principalmente por las familias. Rifas semanales, platos únicos y colectas se transformaron en una rutina paralela al entrenamiento. “El rol de los apoderados fue fundamental. Los mismos niños juntaban dinero para poder viajar”, comentó Hidalgo, destacando la coordinación y el compromiso del grupo.
A ese esfuerzo se sumó el apoyo obtenido a través de un proyecto que permitió contar con indumentaria adecuada para las condiciones del sur del país, un aspecto clave considerando el clima de la zona. “Todo aporte es importante, porque finalmente es beneficio directo para los niños”, subrayó el entrenador, planteando la necesidad de seguir fortaleciendo el respaldo institucional al deporte formativo.
MÁS QUE UN TÍTULO
Más allá del resultado, el proceso vivido en Ancud reafirma el enfoque de la academia: formar personas antes que solo deportistas. La preparación incluyó hábitos de autocuidado, alimentación y entrenamiento responsable, aspectos que los propios niños asumieron con seriedad. “Este proyecto no busca solo ganar. Apunta a una formación integral, donde están la salud, los valores, la perseverancia y el trabajo en equipo”, enfatizó.
Esa mirada explica también el mensaje que el cuerpo técnico transmite a las familias y a la comunidad. En un contexto donde no siempre es fácil sostener proyectos deportivos infantiles, el trabajo conjunto aparece como la clave. “Cuando todos reman para el mismo lado, se pueden lograr cosas importantes. No solo logros deportivos, sino aprendizajes de vida y recuerdos que quedan para siempre”, reflexionó Hidalgo.
LO QUE VIENE
Tras la intensa agenda de enero, el equipo entrará ahora en una etapa de descanso, entendida como parte del proceso formativo. A fines de febrero o comienzos de marzo retomarán los entrenamientos con la mira puesta en el campeonato regional ACEFA, competencia que la academia disputa cada temporada. “El descanso también es parte del deporte. Luego volveremos a entrenar para proyectarnos a los próximos desafíos”, adelantó el entrenador.
Más allá del trofeo levantado en Ancud, el campeonato obtenido por los pequeños de la Academia Municipal de Fútbol de Ovalle deja una huella que trasciende lo deportivo. Es la confirmación de que el trabajo planificado, el esfuerzo compartido entre familias y cuerpo técnico y una mirada formativa del deporte pueden abrir caminos de crecimiento y confianza en edades tempranas. Un logro que no solo suma un título al palmarés, sino que fortalece sueños, valores y recuerdos que acompañarán a estos niños mucho más allá de la cancha.
