Desde el sismo de magnitud 6,2 registrado el pasado jueves, la Región de Coquimbo acumula 26 movimientos telúricos, según datos del Centro Sismológico Nacional. Expertos califican la actividad como esperable y descartan enjambre, mientras autoridades confirman que no hay daños estructurales ni alerta vigente.
Un total de 26 sismos se han registrado en la Región de Coquimbo desde el movimiento de magnitud 6,2 ocurrido el pasado jueves 12 de febrero, según datos del Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile. Los epicentros se han distribuido en distintas comunas, con eventos localizados en Punitaqui, Combarbalá, La Higuera, Canela Baja y La Serena, reflejando una actividad sísmica extendida en el territorio regional durante la última semana.
En el caso de la provincia del Limarí, 18 de estos movimientos se concentran en el sector de Punitaqui y corresponden a réplicas directas del sismo principal, manteniéndose dentro de un comportamiento considerado esperable por los especialistas. Durante las primeras cinco horas posteriores del sismo de mayor magnitud, percibido en distintas comunas del Limarí y el resto de la región, se registraron cinco réplicas, iniciando una secuencia que se ha mantenido activa en los días siguientes. El evento posterior de mayor magnitud alcanzó los 4,7 grados este lunes, mientras que el resto de los movimientos ha sido de menor intensidad y en su mayoría, no perceptible.
Desde el sismo de magnitud 6,2 registrado el pasado jueves, la Región de Coquimbo acumula 26 movimientos telúricos, según datos del Centro Sismológico Nacional. Expertos califican la actividad como esperable y descartan enjambre, mientras autoridades confirman que no hay daños estructurales ni alerta vigente.
Un total de 26 sismos se han registrado en la Región de Coquimbo desde el movimiento de magnitud 6,2 ocurrido el pasado jueves 12 de febrero, según datos del Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile. Los epicentros se han distribuido en distintas comunas, con eventos localizados en Punitaqui, Combarbalá, La Higuera, Canela Baja y La Serena, reflejando una actividad sísmica extendida en el territorio regional durante la última semana.
En el caso de la provincia del Limarí, 18 de estos movimientos se concentran en el sector de Punitaqui y corresponden a réplicas directas del sismo principal, manteniéndose dentro de un comportamiento considerado esperable por los especialistas. Durante las primeras cinco horas posteriores del sismo de mayor magnitud, percibido en distintas comunas del Limarí y el resto de la región, se registraron cinco réplicas, iniciando una secuencia que se ha mantenido activa en los días siguientes. El evento posterior de mayor magnitud alcanzó los 4,7 grados este lunes, mientras que el resto de los movimientos ha sido de menor intensidad y en su mayoría, no perceptible.
RÉPLICAS NORMALES, NO ENJAMBRE
Desde el ámbito científico, el mensaje es claro: lo que ocurre corresponde a un comportamiento normal posterior a un sismo de esa magnitud.
“Se interpreta como un sismo principal y réplicas que están ocurriendo después de eso. Hasta el momento es esperable lo que está sucediendo para un sismo de 6,2”, explicó Sergio Barrientos, director Centro Sismológico Nacional.
El especialista descartó que se trate de un enjambre sísmico, aclarando que ese concepto se utiliza cuando no existe un evento principal claramente identificado. En este caso, el movimiento telúrico de 6,2 del jueves cumple ese rol.
Según detalló, los movimientos se están produciendo en la zona de contacto entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, en el mismo sector que experimentó un desplazamiento significativo durante el terremoto de septiembre de 2015.
En ese contexto, sostuvo que es poco probable que en el corto plazo se registre un terremoto de magnitud 8 o superior en la misma área, dado que la liberación principal de energía ocurrió hace poco más de una década y estos procesos requieren largos períodos de acumulación. “Necesitan pasar varias décadas para que vuelva a acumularse la deformación suficiente”, explicó.
No obstante, recordó que Chile es un país altamente sísmico y que eventos de magnitud intermedia pueden producirse en distintos puntos del territorio.
ACTIVACIÓN DE
PROTOCOLOS EN LIMARÍ
Desde el ámbito provincial, la delegada presidencial (s) de Limarí, Carolina Estroz Fernández, informó que si bien no se registraron personas lesionadas ni daños en infraestructura crítica, el sismo principal obligó a activar protocolos preventivos.
“Durante el último sismo de importancia no hubo afectación de personas ni infraestructura crítica, pero se debieron activar los protocolos correspondientes para el despeje de rutas por rodados”, señaló.
Uno de los puntos más afectados fue la ruta D-605, en la cuesta Los Mantos, donde se registraron desprendimientos de consideración que obligaron a labores de limpieza para restablecer la normalidad del tránsito.
Asimismo, se reportaron algunos cortes de suministro eléctrico, los cuales fueron abordados por la empresa correspondiente, sin que se registraran interrupciones prolongadas.
La autoridad indicó que existe monitoreo permanente a través del equipo de emergencia provincial y coordinación activa mediante el Comité de Gestión de Riesgo de Desastres (COGRID), instancia que reúne a los servicios competentes ante situaciones de emergencia.
“Existe una coordinación preventiva y de acción que nos ha permitido dar rápida respuesta tanto en este hecho como en otras contingencias”, sostuvo.
ACTIVACIÓN DE
PROTOCOLOS EN LIMARÍ
Desde el ámbito provincial, la delegada presidencial (s) de Limarí, Carolina Estroz Fernández, informó que si bien no se registraron personas lesionadas ni daños en infraestructura crítica, el sismo principal obligó a activar protocolos preventivos.
“Durante el último sismo de importancia no hubo afectación de personas ni infraestructura crítica, pero se debieron activar los protocolos correspondientes para el despeje de rutas por rodados”, señaló.
Uno de los puntos más afectados fue la ruta D-605, en la cuesta Los Mantos, donde se registraron desprendimientos de consideración que obligaron a labores de limpieza para restablecer la normalidad del tránsito.
Asimismo, se reportaron algunos cortes de suministro eléctrico, los cuales fueron abordados por la empresa correspondiente, sin que se registraran interrupciones prolongadas.
La autoridad indicó que existe monitoreo permanente a través del equipo de emergencia provincial y coordinación activa mediante el Comité de Gestión de Riesgo de Desastres (COGRID), instancia que reúne a los servicios competentes ante situaciones de emergencia.
“Existe una coordinación preventiva y de acción que nos ha permitido dar rápida respuesta tanto en este hecho como en otras contingencias”, sostuvo.
SIN ALERTA VIGENTE
Desde SENAPRED confirmaron que actualmente no existe ningún nivel de alerta vigente en la Región de Coquimbo, ya que la actividad sísmica observada corresponde a un comportamiento esperado posterior a un sismo de magnitud considerable.
“El monitoreo se mantiene activo y en coordinación permanente con los municipios y organismos técnicos. A la fecha no se registran daños estructurales relevantes ni afectación a infraestructura crítica”, señalaron desde el organismo.
De acuerdo con los reportes recopilados, hospitales, establecimientos educacionales, rutas estratégicas y servicios básicos continúan funcionando con normalidad en las distintas comunas donde se han concentrado los epicentros.
Además explicaron que tras el sismo principal se activaron los protocolos habituales de seguimiento y coordinación a través del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID), instancia que permitió verificar en terreno posibles afectaciones y responder oportunamente ante situaciones puntuales.
El monitoreo se mantiene activo en la región y, según las autoridades, la actividad continúa dentro de lo esperable tras el 6,2. En un territorio sísmico como el nuestro, la prevención sigue siendo clave.
