Alcaldes del Limarí coinciden en la necesidad de avanzar hacia soluciones permanentes, aunque advierten que su implementación dependerá de condiciones técnicas, disponibilidad del recurso y la realidad territorial de cada comuna.
La propuesta impulsada por el Gobierno que busca reducir hasta en un 90% el costo del abastecimiento de agua rural mediante la implementación de pozos profundos, sistemas de potabilización y redes de distribución domiciliaria comenzó a generar reacciones en la provincia del Limarí, donde alcaldes valoran la iniciativa, pero advierten que su aplicación enfrenta importantes desafíos en el territorio.
La iniciativa apunta a disminuir la dependencia de los camiones aljibe, mecanismo que actualmente permite abastecer a cientos de familias en sectores rurales. Sin embargo, desde las comunas plantean que, si bien avanzar hacia soluciones más permanentes es necesario, el proceso requiere de una planificación acorde a la realidad local.
AVANZAR HACIA SOLUCIONES ESTRUCTURALES
El alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, valoró el enfoque de la propuesta, señalando que “va en el camino correcto”, aunque enfatizó la necesidad de cambiar la forma en que se enfrenta la crisis hídrica.
“Tenemos que abordarla ya no como una emergencia, sino como una condición permanente”, afirmó.
En esa línea, el jefe comunal planteó que uno de los principales desafíos sigue siendo la falta de infraestructura para aprovechar fuentes disponibles. “Hoy estamos llevando agua en camiones, mientras tenemos localidades al lado del embalse que no tienen agua potable”, sostuvo.
Asimismo, apuntó a la necesidad de agilizar proyectos de Agua Potable Rural que llevan años en espera. “Es necesario apurar proyectos que ya tienen estudios y fuentes de agua identificadas, pero que aún no se concretan”, indicó.
AVANZAR HACIA SOLUCIONES ESTRUCTURALES
El alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, valoró el enfoque de la propuesta, señalando que “va en el camino correcto”, aunque enfatizó la necesidad de cambiar la forma en que se enfrenta la crisis hídrica.
“Tenemos que abordarla ya no como una emergencia, sino como una condición permanente”, afirmó.
En esa línea, el jefe comunal planteó que uno de los principales desafíos sigue siendo la falta de infraestructura para aprovechar fuentes disponibles. “Hoy estamos llevando agua en camiones, mientras tenemos localidades al lado del embalse que no tienen agua potable”, sostuvo.
Asimismo, apuntó a la necesidad de agilizar proyectos de Agua Potable Rural que llevan años en espera. “Es necesario apurar proyectos que ya tienen estudios y fuentes de agua identificadas, pero que aún no se concretan”, indicó.
VIABILIDAD CONDICIONADA A LA REALIDAD TERRITORIAL
Desde Ovalle, el alcalde Héctor Vega coincidió en la necesidad de avanzar en soluciones estructurales, aunque advirtió que la implementación de esta propuesta no es uniforme en todos los territorios.
“La principal dificultad que enfrentamos es la escasez hídrica prolongada, sumada a la dispersión de los sectores rurales, lo que hace más complejo y costoso llevar agua a todas las localidades”, explicó.
En ese contexto, si bien valoró la iniciativa, fue enfático en señalar que “no vemos viable una reducción de hasta un 90% de manera general”, agregando que “no es una medida fácil de implementar en todos los casos”.
No obstante, planteó que sí podrían generarse avances en sectores específicos. “Creemos que se pueden lograr mejoras en zonas donde existen sistemas APR cercanos, evaluando ampliaciones de cobertura o extensión de redes”, sostuvo.
DISPONIBILIDAD Y CALIDAD DEL RECURSO
Por su parte, la alcaldesa de Río Hurtado, Carmen Olivares, advirtió que la viabilidad de este tipo de soluciones depende de estudios más profundos sobre la realidad hídrica de cada territorio.
“De partida, se requieren estudios de reservas hídricas subterráneas, especialmente en sectores secanos donde hoy se abastece con camiones aljibe”, señaló.
Asimismo, puso énfasis en la calidad del agua disponible. “Muchas vertientes tienen alto contenido de minerales, por lo que no siempre es apta para consumo”, explicó.
A esto se suma la dispersión de las viviendas, lo que dificulta la implementación de sistemas tradicionales. “Las casas están muy distantes unas de otras, lo que hace más complejo desarrollar redes de distribución”, indicó, agregando que se trata de soluciones que deben proyectarse a largo plazo.
REALIDADES MÁS CRÍTICAS EN EL TERRITORIO
Desde Combarbalá, el encargado de emergencia del municipio, Darwin Gómez, valoró la iniciativa como un paso hacia soluciones de fondo. “Es una propuesta bien evaluada, ya que apunta a resolver un problema concreto y avanzar hacia soluciones permanentes”, señaló.
Sin embargo, también planteó dudas sobre su aplicabilidad general. “No vemos factible una reducción de hasta un 90% en todos los sectores, debido a la dispersión de las viviendas y el alto costo que implicaría desarrollar infraestructura en zonas de difícil acceso”, explicó.
El encargado agregó que una de las principales dificultades en la comuna es la falta de fuentes locales de agua potable. “Gran parte del agua se traslada desde la comuna de Punitaqui”, indicó, agregando que las condiciones de los caminos también dificultan el abastecimiento. “Hay sectores con caminos angostos, sin pavimentar y con acceso complejo, lo que complica el trabajo de los camiones aljibe”, detalló.
DESAFÍO DE IMPLEMENTACIÓN
De esta forma, si bien la iniciativa es valorada como un avance hacia soluciones más estables frente a la crisis hídrica, desde el territorio surge un llamado a considerar las particularidades de cada comuna al momento de su implementación.
Disponibilidad y calidad del agua, dispersión geográfica, infraestructura existente y ejecución de proyectos pendientes aparecen como elementos clave para avanzar en un modelo que permita reducir la dependencia de los camiones aljibe y garantizar un acceso más seguro y permanente al agua en las comunidades rurales del Limarí.
