Gremios regionales del transporte señalan que el consumo de combustible representa para ellos, entre un 60 y un 70% del gasto total de su operación, lo que será irremediablemente traspasado al resto de la economía. Respecto a la posibilidad de manifestarse, los camioneros han preferido esperar los siguientes pasos del gobierno.
Un creciente malestar se ha instalado en el rubro del transporte de carga luego de que el Ministerio de Hacienda decidiera aumentar en $580 el precio del petróleo diésel. Según el gremio, la medida fue adoptada sin considerar los llamados a aplicar criterios de gradualidad que habían sido planteados previamente por el sector.
A través de un pronunciamiento oficial, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones reconoció el complejo escenario internacional —marcado por la guerra en Medio Oriente y las restricciones de la caja fiscal—, pero advirtió que el ajuste tendrá consecuencias directas tanto para la ciudadanía como para toda la cadena logística nacional.
“Somos claros ante la ciudadanía: esta alza afectará a los consumidores y la cadena logística en general, porque el 98% de lo que consume, produce, exporta e importa Chile se moviliza en camiones”, señaló la confederación, enfatizando el rol estratégico del transporte terrestre en la economía del país.
El gremio detalló que el incremento no solo impactará a los camioneros, sino también a buses, furgones escolares, vehículos particulares, transporte empresarial y maquinaria agrícola. En ese contexto, estimaron que el alza podría traducirse en un aumento superior al 60% en relación con el valor actual del combustible, encareciendo significativamente los costos operacionales.
Impacto inflacionario
Uno de los puntos más sensibles del análisis apunta, precisamente, al efecto en la cadena logística completa. Según sus proyecciones, el incremento de costos en todos los eslabones —desde el productor hasta el consumidor final— podría oscilar entre un 20 y un 25%, lo que tendría un “correspondiente impacto inflacionario” que presionaría al alza los precios de productos básicos.
Asimismo, la confederación advirtió sobre la situación de los transportistas más pequeños, quienes enfrentarían un escenario especialmente complejo. “Será notorio en el caso de los transportistas, especialmente los más pequeños, quienes quedarán muy vulnerables para prestar con eficacia sus servicios”, indicaron.
En el ámbito regional, el presidente de la Asociación de Transportes de Coquimbo (ASOTRAC), Mirko Carrazana Díaz, explicó que ya se están coordinando acciones a nivel nacional. Según indicó, durante los últimos días se han realizado reuniones con transportistas del norte para analizar el impacto del alza y definir posibles medidas.
El dirigente sostuvo que el incremento en el precio del combustible golpea directamente la estructura de costos del sector, pues el diésel representa entre un 60 y un 70% del gasto total de operación.
“Es brutal la subida. El combustible es, por lejos, el mayor costo para movilizar los camiones”, afirmó.
Carrazana ejemplificó la situación con las rutas habituales entre Coquimbo y Santiago, en las que un camión de alto tonelaje puede consumir entre 500 y 550 litros por trayecto. Con el nuevo precio, el costo por viaje podría aumentar desde unos 500 mil pesos a cerca de 850 mil, reduciendo prácticamente a cero los márgenes de ganancia para muchos transportistas.
En ese contexto, advirtió que, de no existir medidas de mitigación, podría generarse una paralización de facto. “Sería como un paro de brazos caídos, porque los dueños no podrían mover los camiones si no generan utilidad. Eso obliga a reajustar tarifas, pero no siempre se puede hacer de forma inmediata”, explicó.
El dirigente también alertó sobre el riesgo de problemas en el abastecimiento si la situación no se resuelve oportunamente. No obstante, recalcó que el gremio mantiene una disposición al diálogo y que cualquier decisión se tomará de manera coordinada a nivel nacional, recogiendo la opinión de las bases.
Entre las alternativas planteadas, se encuentra la posibilidad de flexibilizar el impuesto específico a los combustibles como una forma de amortiguar el impacto del alza. Sin embargo, por ahora el sector se encuentra en etapa de análisis.
Por su parte, Guillermo Fernández, presidente de la Asociación de Dueños de Camiones de Ovalle y la Provincia del Limarí, señaló que están todos en conversación en este momento a nivel nacional. “Primero se deben escuchar las bases, ya que tiene que haber una reunión donde se establezca qué es lo que se quiere, lo cual depende de la mayoría de los socios”, señaló.
“Este proceso se realiza a través de los dirigentes a nivel regional y luego a nivel nacional. No es, como le digo, algo que se pueda decidir de manera tan irresponsable, porque debe ser una determinación con fundamento y base”, indicó a El Día el dirigente de los camioneros de Limarí.
Fernández agregó que siempre el diálogo es lo primero, porque ante este tipo de situaciones “se apunta a una manifestación o un paro como se le quiera llamar. Se sabe cuándo comienzan, pero no cuándo terminan. Por eso, ese recurso debe utilizarse siempre como última instancia, llegando a esa situación solo si es estrictamente necesario”, aseveró el camionero.
